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Julio termina con temperaturas que superan los récords registrados

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Sobre la Entidad

Organización Meteorológica Mundial
La OMM es un organismo especializado de la ONU. Es su portavoz autorizado acerca del estado y el comportamiento de la atmósfera terrestre, su interacción con los océanos, el clima que produce y la distribución resultante de los recursos hídricos.
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El inicio del verano en el hemisferio norte ha estado marcado por condiciones meteorológicas extremas, como temperaturas que superan los récords registrados, olas de calor, sequías y precipitaciones con consecuencias catastróficas. Esto ha afectado considerablemente a la salud de las personas, la agricultura, los ecosistemas y las infraestructuras, y ha provocado incendios forestales devastadores.

La persistencia de altas temperaturas en algunas regiones, como en el norte de Europa, se debe a un sistema de altas presiones estacionario. Esto es común durante el verano en ambos hemisferios. Por lo general, la corriente en chorro es menor en verano y en ocasiones se debilita más de lo habitual, generando buen tiempo en la superficie; se trata de un núcleo de vientos fuertes que se produce a unos 10 kilómetros por encima de la superficie de la Tierra, que sopla de oeste a este y conduce las condiciones meteorológicas por todo el globo.

Existen numerosas investigaciones científicas sobre si los cambios climáticos y del tiempo, así como si los cambios sustanciales en la temperatura superficial del mar, cuya variabilidad natural ha aumentado de forma multidecenal, contribuyen en una mayor medida a la alteración de la circulación atmosférica y a más “situaciones de bloqueo”.

Pese a que no se pueden atribuir de forma inmediata los episodios de olas de calor o de temperaturas extremas al cambio climático provocado por la actividad humana, estos datos son coherentes con los escenarios científicos.

Sequías y calor en el norte de Europa

En Europa, el Centro Regional sobre el Clima para la vigilancia del clima de la OMM, cuyo funcionamiento está a cargo del Servicio Meteorológico de Alemania (DWD), emitió un aviso de vigilancia del clima con orientaciones sobre sequías y temperaturas superiores a la media, válido desde el 19 de julio hasta el 6 de agosto. En el producto orientativo, utilizado por los Servicios Meteorológicos Nacionales para emitir avisos y predicciones a escala nacional, se hace referencia a “la continua situación de sequía y a las temperaturas por encima de lo normal en el norte de Europa (desde Irlanda hasta los países bálticos y Escandinavia) durante al menos las próximas dos semanas”.

“Se han predicho semanalmente unas anomalías en la temperatura entre +3 ºC y +6 ºC (en partes de la primera semana entre +6 ºC y +10 ºC). La probabilidad de que las precipitaciones sean por debajo de los tercilos más bajos es superior al 70 % en la primera semana y superior al 50 % en la segunda. Esta sequía podría estar acompañada por escasez de agua, tormentas, riesgo de incendios y pérdidas de las cosechas, ya que se reduce la humedad del suelo”.

En plena ola de calor en Escandinavia, las temperaturas alcanzaron los 30 ºC en el Círculo Ártico. El 17 de julio se registraron temperaturas récord de 33,5 ºC en Badufoss (Noruega) y 33,5 ºC en Kevo (Finlandia). Además, Makkaur, en el extremo norte de Noruega, se ha visto influenciado por un viento cálido que ha provocado un nuevo récord de temperaturas mínimas, con 25,2 ºC registrados durante la noche del 18 de julio.

A la ola de calor la siguió un mes de mayo extremadamente seco y caluroso en el norte de Europa. Esto supuso un alto riesgo de incendios forestales por toda Escandinavia y la región del Báltico. En Suecia se registraron cerca de 50 incendios a mediados de julio.

Durante la noche del 24 de julio, los fuertes vientos han avivado los incendios que han causado decenas de víctimas mortales cerca de Atenas. Se trata de una de las peores tragedias de Grecia en años, cuyo origen no se conoció de inmediato. El 23 de julio se registraron temperaturas de 38 ºC y vientos fuertes provenientes del oeste. No obstante, en el país no se han registrado precipitaciones por debajo de la media este verano, por lo que las condiciones meteorológicas de Grecia no se pueden comparar con Escandinavia.

En Irlanda se registraron olas de calor en 15 estaciones sinópticas durante más de 5 días consecutivos con temperaturas máximas superiores a 25 ºC y sequías absolutas en todas sus estaciones. Por otro lado, el Reino Unido sufrió su comienzo del verano más seco, con tan solo 47 mm registrados entre el 1 y el 16 de julio. El Centro Meteorológico ha afirmado que la ola de calor persistirá esta semana en gran parte de Inglaterra, alcanzando temperaturas máximas de 32 a 34 ºC en algunas zonas durante el jueves y el viernes.

La combinación de precipitaciones escasas y de temperaturas que superan la media, así como de olas de calor, se debe a unas condiciones anticiclónicas persistentes. La principal preocupación es la producción agrícola (especialmente de cereal y de heno), mientras que a nivel local se notifican interrupciones y restricciones de los suministros de agua. Hasta mediados de julio no se esperan lluvias significativas, ni que vuelva a la normalidad la predicción de temperaturas en ese mes, según el Observatorio Europeo de la Sequía del programa Copernicus.

Por el contrario, en partes del sur de Europa, como en algunas zonas de España, Italia, Grecia y Turquía, se han registrado durante el inicio del verano temperaturas por debajo de la media y precipitaciones que superan la media.

Estas condiciones se produjeron debido a un anticiclón persistente o a un sistema de altas presiones que bloquea el norte de Europa. Los bloqueos atmosféricos sobre el Atlántico Norte septentrional implican una ausencia de corrientes de aire del oeste en extensas regiones que persiste entre 5 y 14 días o más.

Los bloqueos atmosféricos alteran la normalidad del clima en Europa y la Federación de Rusia, modificando la trayectoria de las tormentas. Están acompañados normalmente por un anticiclón. Los patrones del viento zonal, conocidos como corrientes de chorro, se desvían de su posición media y sus vientos del oeste se redirigen al norte y al sur del anticiclón. Estos bloqueos son fenómenos típicos del invierno, pero también pueden alterar las características meteorológicas del verano, así como también pueden relacionarse con episodios extremos, como con la ola de calor de 2010 en la Federación de Rusia.

Estudios recientes sugieren que el cambio climático influenciado por la actividad humana, también denominado forzamiento antropógeno, podría alterar las características de los episodios de bloqueo en Euroasia y prolongar la duración de dichos bloqueos.

Asimismo, se pueden crear situaciones de bloqueo atmosférico en verano debido a la interacción entre la atmósfera y el océano Atlántico, que modula las pautas de la temperatura superficial del mar en escalas de tiempo decenales. Esas pautas de la temperatura superficial pueden influir en la probabilidad de que se produzcan bloqueos durante el verano.

Temperaturas extremas

El Japón ha sufrido una intensa ola de calor. La red de observación nacional dispuesta por el Servicio Meteorológico del Japón (JMA) registró en 200 de un total de 925 estaciones temperaturas máximas que superaban los 35 ºC durante el 15 de julio. El 19 de ese mismo mes, el JMA emitió un aviso por altas temperaturas durante el 24 y el 2 de agosto. El 23 de julio se registraron en Kumagaya 41,1 ºC, un nuevo récord de temperatura diaria, y en Ome 40,8 ºC, según el JMA. Ambas ciudades están próximas a Tokio. Estos episodios peligrosos de altas temperaturas y humedad se produjeron mientras el Japón trataba de recuperarse de las peores inundaciones y deslizamientos de tierra en décadas (véase más abajo).

Además de emitir numerosos avisos informativos sobre temperaturas extremadamente elevadas, el JMA ha creado mapas de análisis del tiempo que se actualizan cada hora, en los que se muestra cómo se distribuyen las condiciones meteorológicas.

La Administración Meteorológica de Corea emitió un aviso importante para varios días, alertando de temperaturas máximas de más de 35 ºC, ya que algunas temperaturas diarias registradas superaron las cifras récord.

El 5 de julio se registró una temperatura máxima de 51,3 ºC en Ouargla, situada en la parte argelina del desierto del Sáhara. Es probable que sea la temperatura fiable más alta jamás registrada en Argelia. Según el Archivo de Fenómenos Meteorológicos y Climáticos Extremos de la OMM, Kebili (Túnez) figura actualmente como el lugar de África que ha alcanzado la temperatura más alta (55 ºC), registrada en julio de 1931. No obstante, han surgido dudas respecto a la fiabilidad de los récords de temperaturas registradas durante la época colonial en África.

El 28 de junio se registró durante 24 horas una temperatura mínima de 42,6 ºC en Qurayyat, al sur de Mascate, en la costa de Omán, esto es, la temperatura más fría durante la noche no estuvo por debajo de esa. Aunque la temperatura “baja” más alta no se incluye actualmente como una categoría en el Archivo de Fenómenos Meteorológicos y Climáticos Extremos de la OMM, se cree que es la temperatura más alta en este caso registrada por un termómetro.

Entre el 3 y el 10 de julio varias zonas del Norte de África sufrieron una ola de calor y en Marruecos se registró una temperatura récord de 43,4 ºC en Bouarfa. También se esperan altas temperaturas para la semana del 23 de julio.

El 8 de julio la estación meteorológica de Furnace Creek registró una temperatura de 52 ºC en el parque nacional del Valle de la Muerte de California (Estados Unidos). La estación mantiene el récord de la temperatura más alta registrada en la Tierra, con 56,7 ºC registrados el 10 de julio de 1913.

Otras zonas de California también se vieron afectadas por un calor extremo. En el centro de Los Ángeles se registraron temperaturas mínimas de 26,1 ºC durante la noche el 7 de julio, mientras que en Chino, cerca de Los Ángeles, se alcanzó la temperatura récord de 48,9 ºC. En el aeropuerto de Burbank también se superó el récord de los 45 ºC que se registraron en 1971 con los 45,6 ºC del 6 de julio, y el Aeropuerto de Van Nuys alcanzó una temperatura máxima de 47,2 ºC, según el Servicio Meteorológico Nacional de los Estados Unidos.

El Servicio Meteorológico Nacional emitió un aviso por calor excesivo en el sureste de California y en el suroeste y la parte sur de la zona central de Arizona, válido hasta el 25 de julio. Advierte de que en el valle de Las Vegas podrían alcanzarse temperaturas de hasta 46 ºC y de 53 ºC en el parque nacional del Valle de la Muerte.

En el Canadá, la combinación de una ola de calor con la elevada humedad de la provincia de Quebec causó decenas de muertes que afectaron, sobre todo, a los sectores más vulnerables de la población y a la tercera edad.

Al mismo tiempo, en algunas partes del este del Canadá se registró un breve retorno del invierno, con nieve en algunas zonas de Terranova y Cabo Bretón (Nueva Escocia) y temperaturas de -1 ºC en San Juan de Terranova y Halifax. Es raro que estos fenómenos meteorológicos característicos del invierno se produzcan tan tarde. Es la primera vez que ocurre desde 1996.

En junio de 2018 las temperaturas fueron extremadamente altas en gran parte del norte de Siberia, y siguieron esa tendencia durante la primera semana de julio. El Centro Hidrometeorológico de Rusia del este de Siberia emitió un aviso de temporal debido a que se registraron temperaturas de más de 30 ºC durante más de cinco días, que se espera que se mantengan entre el 9 y el 16 de julio. Esto supone un alto riesgo de incendios forestales, así como de interrupciones de la energía eléctrica, el trasporte, de los servicios públicos y de que se produzcan ahogamientos en el agua al intentar escapar del calor. En la región de Krasnoyarsk se registraron anomalías diarias de 7 ºC por encima de la media y los incendios afectaron a cerca de 80 000 hectáreas de bosque.

Junio se registra como uno de los meses más cálidos

A escala global, este mes de junio fue el segundo más cálido según el Centro Europeo de Predicción Meteorológica a Medio Plazo y su Servicio de Cambio Climático del programa Copernicus. Hasta la fecha, este año está siendo el más caluroso del fenómeno de La Niña.

Así como en junio de 2018 se registraron temperaturas extremadamente altas en varias zonas del norte de Siberia, las temperaturas también superaron la media en gran parte de los Estados Unidos, el centro del Canadá, el Norte de África, Oriente Medio y el norte de China.

Este mes de junio fue el tercero más caluroso de los Estados Unidos, sin embargo, en varias partes del país se registraron temperaturas por encima de la media durante la noche, de acuerdo con datos de los Centros Nacionales para la Información Ambiental de los Estados Unidos. Desde el 9 de julio de 2018 se registraron 6 desastres meteorológicos y climáticos en el país, con pérdidas que superaron los 1 000 millones de dólares estadounidenses por cada uno de ellos. Entre estos desastres figuran 4 tormentas violentas y 2 tormentas invernales que han causado en total 36 muertes y pérdidas económicas considerables en las zonas afectadas.

Episodios de lluvias fuertes en el Japón

El Japón sufrió las peores inundaciones y deslizamientos de tierra en décadas y ha batido muchos de los récords de precipitación diarios. De acuerdo con las cifras proporcionadas por el Gobierno, más de 200 personas perdieron la vida y cerca de 10 000 hogares se han inundado o han sido destruidos.

El Japón es uno de los países mejor preparados en cuanto a reducción de riesgos de desastre y gestión de desastres. El Servicio Meteorológico del Japón emitió avisos de emergencia con antelación, alertando a once de las prefecturas del país sobre las múltiples posibilidades de que se produjeran catástrofes. El Servicio Meteorológico del Japón creó el sistema de avisos de emergencia en 2013, a partir de las lecciones aprendidas del importante tsunami que desencadenó el gran terremoto del Japón oriental de 2011. Asimismo, el Servicio Meteorológico del Japón envió a los expertos del Equipo de Tareas de Emergencia a los gobiernos locales de la región para que estudiaran la mejor manera de ayudar en  las actividades de prevención de riesgos de desastre debidos a amenazas múltiples. Además, se creó un portal web dedicado a los episodios de lluvias fuertes.

Entre el 28 de junio y el 8 de julio se registraron precipitaciones sumamente fuertes, causadas por una gran cantidad de vapor de agua proveniente de un frente estacionario de lluvias y por el aire húmedo que quedó del tifón Prapiroon. Durante ese período, tanto la parte este del Japón como Hokkaido experimentaron un récord de precipitaciones, según los datos del  Servicio Meteorológico del Japón (JMA).

Las precipitaciones totales registradas en numerosos emplazamientos de observación fueron entre dos y cuatro veces superiores a la media de las precipitaciones mensuales registradas en julio. Por ejemplo, en Shikoku se registraron 1800 mm de lluvia; 1200 mm en Tokai; 900 mm en el norte de Kyushu; 600 mm en Kinki y 500 mm en Chugoku, lo que provocó numerosos deslizamientos de tierra, crecidas e inundaciones.

Relación con el cambio climático

Los episodios de precipitaciones y calor extremos están aumentando como consecuencia del cambio climático. Aunque no se pueden atribuir los fenómenos extremos individuales de junio y julio al cambio climático, son compatibles con la tendencia general a largo plazo debida al aumento de la concentración de los gases de efecto invernadero.

Numerosos estudios recientes han concluido que la probabilidad de que se produzcan fenómenos extremos está influenciada por la actividad humana, tanto directa como indirectamente. De entre una serie de 131 estudios publicados entre 2011 y 2016 en el Bulletin of the American Meteorological Society, el 65 % muestra que dicha probabilidad se ve considerablemente afectada por las actividades antropógenas. En lo relativo a temperaturas altas extremas, la probabilidad de que sucedan se multiplicó por diez o más veces.

Identificar la influencia antropógena sobre las precipitaciones extremas ha sido una tarea más complicada. Mientras que algunos estudios demuestran que la probabilidad de que ocurran fenómenos de precipitación extrema se debe, en la mayoría de los casos de forma indirecta, al cambio climático, para otros estudios los resultados no son concluyentes. Esto es debido a que los indicios climáticos a largo plazo de las precipitaciones extremas son menos evidentes que los de la temperatura y, además, los fenómenos de precipitación extrema tienen lugar en escalas espaciales más cortas que los relacionados con la temperatura. En la actualidad, los estudios de atribución se llevan a cabo, principalmente, en  investigaciones en publicaciones revisadas por homólogos.

El informe especial sobre fenómenos meteorológicos extremos del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) de 2012 anticipa que “es probable que durante el siglo XXI la frecuencia de precipitaciones intensas o la proporción de lluvias totales derivadas de precipitaciones intensas aumente en muchas zonas del mundo” y que, además, “es probable que la cantidad máxima anual de precipitación diaria registrada una vez cada 20 años pase a producirse con una frecuencia de una vez cada 5 años a una vez cada 15 años en muchas regiones a finales del siglo XXI”.

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