Las enfermedades de los árboles ayudan a su adaptación a distintos entornos climáticos

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  • Bosque tropical en el Jardín Botánico de Medellín, Colombia (Wikipedia/CC)
    Bosque tropical en el Jardín Botánico de Medellín, Colombia (Wikipedia/CC)
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Las enfermedades de las plantas atacan los árboles y los cultivos y pueden lastimar la madera para la construcción y la producción de alimentos, pero biólogos de la Universidad de Utah, en Salt Lake City (Estados Unidos), han descubierto que los agentes patógenos que matan las plántulas de árboles en realidad pueden hacer que los bosques sean más diversos.

Los patógenos están implicados en la ausencia de especies de árboles de los bosques secos en los bosques húmedos

El nuevo estudio, cuyos resultados se publican en la edición digital de este miércoles de 'Journal of Ecology', responde a un misterio acerca de qué fomenta que los árboles resistentes a la sequía de la costa del Pacífico del Canal de Panamá puedan vivir a lo largo de la costa caribeña más húmeda del canal. La respuesta está en los patógenos de las plantas que causan enfermedades.

"Aunque las especies de árboles sensibles a las enfermedades de las plantas de semillero no pueden sobrevivir en los bosques húmedos y las especies de árboles sensibles a la sequía no logran vivir en los bosques más secos, diferentes especies de árboles habitan los bosques más húmedos y más secos a pesar de que están a 485 kilómetros de distancia" en Panamá, dice Phyllis Coley, uno de los autores principales del estudio y distinguido profesor de Biología.

En otras palabras, los agentes patógenos de los árboles contribuyen a la asombrosa diversidad de árboles en los bosques tropicales de Panamá, según este experto. El primer autor del estudio, la estudiante de doctorado en Biología Erin Spear, añade que es importante porque la "planificación de la conservación y las predicciones acerca de cómo se distribuyen las especies de árboles pueden cambiar con el cambio climático, lo que requiere entender los factores que influyen en la actualidad en dónde pueden y no pueden sobrevivir las especies".

Esto es particularmente relevante en los bosques tropicales y otros que están bajo una gran amenaza de deforestación. Los bosques tropicales están amenazados, sobre todo los bosques secos tropicales, debido a que los climas más soleados y secos son mejores para el crecimiento de los cultivos y son los preferidos de las personas. Alrededor del 90 por ciento de los residentes de Panamá vive en la ladera del Pacífico más seca del país.

Los bosques son esenciales para alimentar y dar refugio a los animales, el suministro de importantes medicamentos, el almacenamiento de carbono y agua, y la reducción de la erosión. Estas funciones están influenciadas por las diferentes especies que habitan en un bosque, por lo que es esencial entender por qué ciertos tipos de árboles pueden sobrevivir en unas áreas pero no en otras.

Los bosques de Panamá también son importantes económicamente, porque las raíces del árbol limitan cuánto suelo se erosiona en el Canal de Panamá, lo que garantiza que los grandes buques de contenedores puedan pasar. Los investigadores también creen que los bosques ayudan a mantener los niveles de agua en el canal porque el suelo forestal almacena agua, soltándolo lentamente en los arroyos que alimentan el canal durante la estación seca.

La diversidad es alta en los bosques tropicales, con cerca de unos 2.400 kilómetros cuadrados a orillas del Canal de Panamá con más de 800 especies de árboles. En comparación, aproximadamente la mitad del estado norteamericano de Rhode Island (1.580 kilómetros cuadrados) está cubierta de bosques y esa zona sólo cuenta con 51 especies de árboles. Parte de la razón por la que los bosques de Panamá tienen más especies se debe a que el extremo del Pacífico del canal recibe menos precipitación anual que el extremo del Caribe.

"Aunque existe una considerable evidencia de que la escasez de lluvia en los bosques del Pacífico más secos significa que las especies de árboles sensibles a la sequía no pueden sobrevivir allí, ha quedado poco claro qué impide que las especies resistentes a la sequía de los bosques más secos vivan en los bosques húmedos", plantea el profesor de biología de la Universidad de Utah Tom Kursar, otro autor principal del estudio. "Nuestro estudio aborda esa pregunta sin respuesta", destaca.

Así, Spear analizó los daños causados por patógenos y la muerte de plántulas de una variedad de especies de árboles en los bosques más húmedos y más secos del centro de Panamá. Los patógenos de las plantas que hacen que las plantas enfermen incluyen bacterias, virus y hongos.

Esta experta dice que hallazgos del equipo sugieren que "todas las plantas están en mayor riesgo de ser dañadas y asesinadas por agentes patógenos en los bosques más húmedos que en los bosques más secos". Esto podría deberse a que el ambiente húmedo de los más húmedos ayuda a los patógenos a sobrevivir y la presencia de más lluvia ayuda a los agentes patógenos a moverse de una planta de semillero a otra.

Coley añade que el estudio indica que los patógenos están implicados en la ausencia de especies de árboles de los bosques secos en los bosques húmedos, en los que de otra forma podrían ser capaces de vivir. "Esto se debe a que las especies de árboles en los bosques secos son más propensas a morir a causa de ataques de patógenos que las especies forestales húmedas", explica.

Spear llevó a cabo el estudio en dos sitios de bosque en el centro de Panamá: uno en el gran Parque Natural Metropolitano en la ciudad de Panamá en la parte seca del Pacífico y otro en una propiedad privada en la zona de Santa Rita en el lado más húmedo del Caribe. Esta investigadora plantó más de mil semillas de árboles, incluyendo especies típicas de los bosques más húmedos y más secos, en 30 lugares en cada sitio, consiguiendo que brotaran 725 semillas.

Cuando se plantaron las semillas, los investigadores las cubrieron de malla de alambre para proteger las semillas y las plántulas de ser aplastadas por ramas de los árboles o comidas por los animales. Spear visitó semanalmente ambos sitios y tomó notas sobre las 725 plántulas.

"Monitoreamos cuándo germinaron las semillas y el momento en el que se observaron síntomas de ataque de patógenos, siempre y cuando una planta de semillero muriera y atribuimos una causa de la muerte", dice Spear. Entre los síntomas provocados por los patógenos están parches de tejido muerto negro en las hojas o el tallo y, según esta experta, en algunos casos vieron el patógeno creciendo en la planta de semillero.

De las 725 plantas que germinaron, el 38 por ciento sufrió daños causados por patógenos, incluyendo un 11 por ciento de las plántulas muertas por agentes patógenos. En comparación con las plantas de semillero en el bosque más seco, las del bosque húmedo tenían un 74 por ciento más probabilidades de sufrir daños causados por el patógeno y poseían un 65 por ciento más de probabilidades de morir por culpa de los agentes patógenos.

"Pero lo que realmente llama la atención es que el daño causado por los patógenos presentaba cinco veces más probabilidades de ser letal para las plántulas de especies forestales de zona seca que húmeda", sugiriendo que las especies de zona seca y húmeda difieren en su capacidad para detener o ralentizar la infección, según Spear.

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