La Autoridad del Agua monitorea la represa Aguada Blanca y el Río Chili

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Sobre la Entidad

ANA Perú
Ente rector y máxima autoridad técnico-normativa del Sistema Nacional de Gestión de los Recursos Hídricos. Tiene como finalidad administrar, conservar, proteger y aprovechar los recursos hídricos de las diferentes cuencas de manera sostenible.
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El agua que descarga la represa Aguada Blanca al río Chili para atender los diferentes usos, entre ellos el poblacional, no presenta malos olores  ni mal sabor, así lo determinó la medición de parámetros de campo del monitoreo de la calidad del agua que realiza la Autoridad Nacional del Agua (ANA) en Arequipa.

La información técnica de campo de la ANA revela que el recurso hídrico de dicho embalse, aun cuando presenta agua de color verdoso por la presencia de nutrientes como el fósforo y el nitrógeno, posee niveles de oxigenación normales que varía entre 6 y 8 miligramos por litro. Esto permite la degradación del material orgánico existente en el cuerpo de agua sin producir malos olores.

El monitoreo técnico –desarrollado en tres puntos de la represa- confirma además la alta concentración de zooplancton originado por la presencia de fitoplancton. Sin embargo, esto no representa ninguna amenaza a la calidad del agua para fines agrícolas por ser material orgánico de fácil degradación ni al poblacional mediante un adecuado tratamiento.

Similar calidad de agua se encontró en puntos de monitoreo ubicados en el río Chili aguas abajo de la descarga de Aguada Blanca, entre la bocatoma Sincel y el inicio del canal Zamácola a la salida de la central hidroeléctrica Charcani II. “Esto significa que el agua del río Chili tiene una buena capacidad de autodepuración pese a recibir descargas de agua eutroficada”, apuntó Juan Ocola, especialista de la Dirección de Calidad de la ANA.

La Autoridad Nacional del Agua continuará con el monitoreo a la calidad del agua de todas las represas que integran el sistema regulado del Chili en Arequipa -entre las que se encuentra El Pañe- con el fin de determinar la situación de la calidad del recurso hídrico embalsado. Se miden los parámetros físicos, químicos, metales, metaloides e hidrobiológicos.

Las tomas de las muestran de agua son llevadas a laboratorios acreditados para el análisis correspondientes. Los resultados serán puestos a disposición de las autoridades competentes, en el más breve plazo, para la toma de decisiones.  “A mayor cantidad de oxígeno en el cuerpo de agua de un río hay menos posibilidades de tener aguas malolientes”, remarcó Ocola.

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