Ser climáticamente inteligentes en Perú: Crear agua donde no la hay y papas resistentes a heladas

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  • Ser climáticamente inteligentes Perú: Crear agua donde no hay y papas resistentes heladas

Sobre la Entidad

COP20
Conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático en Lima. 
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La gravedad de los impactos del cambio climático requieren no solo medidas de mitigación sino sobre todo de adaptación, que permitan reducir la vulnerabilidad de las comunidades y regiones más expuestas frente a estas transformaciones. De esta manera, si bien los riesgos no pueden eliminarse por completo, la gestión en medidas de adaptación pueden ayudar a reducir la exposición y aumentar la resiliencia a los posibles impactos adversos de estos cambios.

En el Perú, una de las regiones más vulnerables ante las variaciones climáticas es la zona altoandina, estrechamente dependiente de la regularidad del ciclo del agua para el buen desarrollo de sus actividades económicas (agricultura y ganadería, en particular). De esta forma, en estas zonas se hace indispensable tomar medidas que fortalezcan la capacidad de resiliencia de las comunidades para que puedan enfrentar inteligentemente los efectos del cambio climático.

En ese sentido, una comunidad resiliente es aquella que esta preparada para manejar las amenazas, reducir los efectos o recuperarse rápidamente a cualquier impacto negativo del cambio climático. Por consiguiente, existen vínculos estrechos entre resiliencia y la capacidad de adaptación frente al cambio climático. 

Reconociendo la importancia de la resiliencia para la sostenibilidad de las comunidades, la Agenda de Acción Lima-Paris incorpora un área de acción que engloba todas las iniciativas gubernamentales y no gubernamentales que se orientan a promover proyectos o programas para fortalecer la capacidad de resiliencia de las comunidades. En este marco, Perú, como presidencia de la COP20 y facilitador del proceso rumbo a la COP21, viene liderando esta área.

Como ejemplo, a continuación dos casos peruanos de resiliencia y adaptación: 

  • Crear agua donde no la hay: Experiencia de buenas prácticas frente al cambio climático por parte de la Asociación Bartolomé Arypalla (ABA) en Ayacucho.

Las laderas secas de los cerros de la localidad de Tuco, en Quispillaccta, Ayacucho, se han transformado en vastos campos de cultivo. El milagro tiene nombre propio: Qucha ruway, la práctica ancestral con la que las hermanas Magdalena, Marcela y Lidia Machaca han criado 71 lagunas que abastecen de agua a toda Quispillaccta. Solo en Tuco hay 12 de ellas, permitiendo más pasto natural y vacas que producen hasta 8 litros de leche al día. Sus pobladores llaman a la zona “la pequeña Suiza”.

  • Papas resistentes a heladas: Experiencia de gestión del cambio climático por el señor Faustino Blas en Huánuco.

Faustino Blas ganó en la categoría de "Gestión del Cambio Climático: Buenas prácticas con arraigo en la cultura ancestral y el conocimiento tradicional, realizadas por las comunidades y pequeños productores de forma autónoma". Este productor de papas del distrito de Poque en Huánuco, descubrió y ahora conserva ocho semillas de papas nativas resistentes a las heladas y las sequías.

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