El costo de la adaptación al cambio climático puede llegar a los 500.000 millones de dólares anuales en 2050

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  • PNUMA presenta el informe sobre la brecha de adaptación: se requiere una nueva financiación para evitar insuficiencias significativas en los fondos para la adaptación después de 2020; no recortar las emisiones disparará los costos.

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PNUMA
El programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente tiene como misión dirigir y alentar la participación en el cuidado del medio ambiente inspirando, informando y dando a las naciones y a los pueblos los medios para mejorar la calidad de vida sin...

Aunque las emisiones de gases de efecto invernadero mundiales se reduzcan a los niveles requeridos para mantener el incremento de la temperatura del planeta por debajo del límite de los 2 ºC en este siglo, es probable que el costo de la adaptación al cambio climático de los países en desarrollo duplique o triplique las estimaciones anteriores —entre 70.000 y 100.000 millones de dólares anuales antes de 2050—, según un nuevo informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). 

El primer Informe sobre la brecha de adaptación (Adaptation Gap Report) del PNUMA, que se publicó durante una ronda crucial de conversaciones sobre el clima en Lima (Perú), es una evaluación preliminar de las brechas en la adaptación mundial en los ámbitos económico, tecnológico y de conocimiento, y establece un marco de trabajo para definir y superar estas brechas en el futuro. 

El informe concluye que, a pesar de que la financiación para la adaptación proveniente de fuentes públicas alcanzó los 23.000-26.000 millones de dólares en el periodo 2012-2013, después de 2020 surgirá una brecha de financiación significativa a no ser que se provean fondos adicionales para tal fin. 

Si no se toman medidas adicionales con miras a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, como explica el Informe sobre la disparidad en las emisionesdel PNUMA de 2014, el costo de la adaptación se elevará todavía más, pues será necesario tomar medidas más amplias y caras para proteger a las comunidades de las consecuencias cada vez más intensas del cambio climático, tales como las sequías, las inundaciones y la subida del nivel del mar. 

«En un momento en que los dirigentes mundiales se reúnen en Lima para dar un paso decisivo de cara a cumplir el acuerdo mundial sobre el cambio climático, este informe subraya la importancia de incluir en tal acuerdo planes de adaptación integrales», señaló Achim Steiner, Director Ejecutivo del PNUMA y Secretario General Adjunto de las Naciones Unidas. 

«Las consecuencias del cambio climático ya se empiezan a tener en cuenta en los presupuestos de las instituciones nacionales y locales. Las repercusiones en materia de costos, cada vez mayores, para las comunidades, las ciudades, las empresas, los contribuyentes y los presupuestos nacionales merecen una atención mayor, pues tienen consecuencias en la economía real», añadió. 

«Tanto las autoridades nacionales como la comunidad internacional deberían adoptar las medidas necesarias para abordar las brechas de financiación, tecnología y conocimiento en los planes y presupuestos futuros», explicó. «Son motivo de especial preocupación las implicaciones para los países menos adelantados, cuyos recursos económicos dirigidos al desarrollo habrán de reorientarse para financiar las medidas de adaptación». 

«El informe recuerda de manera enérgica que el posible costo de la inacción acarrea un precio concreto y real. Los debates sobre los aspectos económicos de la respuesta al cambio climático deben ser más francos», añadió. «Nos lo debemos y se lo debemos a la próxima generación, que deberá hacer frente a la factura». 

El Quinto Informe de Evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático ofrece una serie de estimaciones sobre el costo de la adaptación al cambio climático, que sitúa entre 70.000 y 100.000 millones de dólares anuales de aquí a 2050. Estas estimaciones se basan fundamentalmente en los datos de los que disponía el Banco Mundial en 2010. 

El Informe sobre la brecha de adaptación (Adaptation Gap Report), elaborado en colaboración con 19 instituciones y centros de investigación de primer nivel, amplía las estimaciones anteriores, en cuyos análisis y simulaciones se incluyen nuevos estudios nacionales y sectoriales. El informe concluye que es probable que las cifras anteriores fueran excesivamente bajas. Por ejemplo, un nuevo estudio determina que el costo de adaptación anual medio solo para Asia Meridional podría ascender hasta los 40.000 millones de dólares. 

Aunque el Informe sobre la brecha de adaptación considera probable que el costo de la adaptación, una vez reducidas las emisiones, se duplique o triplique, también apunta la posibilidad de un gasto todavía mayor. Cuando el análisis se amplía a todos los países en desarrollo, se descubre que es posible que el costo de la adaptación se dispare hasta los 150.000 millones de dólares de aquí a 2025/2030, y a entre 250.000 y 500.000 millones antes de 2050. 

Al calcular estos costos se da por hecho que se habrán tomado medidas amplias a fin de recortar las emisiones a los niveles necesarios para cumplir el objetivo de contener el incremento de la temperatura del planeta por debajo del umbral de los 2 ºC con respecto a los niveles preindustriales. 

El Informe sobre la disparidad en las emisiones del PNUMA de 2014, publicado a principios de noviembre, concluye que, para mantener el incremento de la temperatura mundial dentro del límite de los 2 ºC y, de ese modo, evitar las consecuencias más graves del cambio climático, deberían neutralizarse las emisiones de carbono mundiales hacia mediados o finales de siglo. 

No obstante, de mantenerse la situación actual, las emisiones de gases de efecto invernadero mundiales podrían alcanzar las 87 gigatoneladas de dióxido de carbono (Gt CO2) antes de 2050. Las emisiones superarían ampliamente los límites seguros y harían más necesarias las inversiones para adaptarse a las consecuencias del rápido calentamiento del planeta. En este caso, los costos de la adaptación podrían duplicar las cifras previstas para la peor de las hipótesis. 

El Informe sobre la brecha de adaptación en África (Africa Adaptation Gap Report), publicado antes de la Conferencia de Varsovia sobre el clima, que tuvo lugar en 2013, concluye que los costos de adaptación podrían ascender, tan solo en el continente africano, a aproximadamente 350.000 millones de dólares anuales de aquí a 2070 si se sobrepasa significativamente el umbral de los 2 ºC —de cumplirse tal objetivo, el costo sería de 150.000 millones de dólares anuales—. 

El Informe sobre la brecha de adaptación (Adaptation Gap Report) también hace hincapié en que los países menos adelantados y los pequeños Estados insulares en desarrollo tienen, por lo general, mayores necesidades en materia de adaptación. Por tanto, si no se realizan esfuerzos tempranos dirigidos a mejorar la adaptación de estos países, la brecha existente se ampliará y obligará a dedicarle más recursos económicos en el futuro. 

El compromiso financiero aumenta, pero también es más necesario 

Existen pruebas de que los compromisos financieros con los objetivos de adaptación han aumentado en los últimos años, y de que la adaptación se está integrando cada vez más en las políticas de desarrollo; sin embargo, ampliar las corrientes financieras para la adaptación sigue siendo prioritario, según el informe. 

La financiación pública relacionada con la adaptación alcanzó los 23.000-26.000 millones de dólares en el periodo 2012-2013. El 90% de los fondos se destinó a países no pertenecientes a la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), además de a Chile y a México

Tales cifras reflejan un incremento notable en los últimos años, aunque no está claro qué porcentaje de la financiación corresponde a nuevas aportaciones y qué parte se deriva de una redefinición de la categoría «fondos para la adaptación». 

La financiación privada, que teóricamente representa un porcentaje significativo de la financiación para la adaptación, no es objeto de un seguimiento sistemático. Por este motivo, las corrientes financieras para la adaptación suelen subestimarse. 

El informe analiza los ingresos adicionales que se podrían obtener entre 2015 y 2050 de una serie de fuentes, tales como la subasta internacional de derechos de emisión y la subasta de derechos en los regímenes de comercio de derechos de emisión nacionales, un impuesto sobre el carbono, los ingresos del transporte internacional, una comisión por las transferencias bancarias o un impuesto sobre las transacciones financieras. 

Las estimaciones indican que se podrían recaudar entre 26.000 y 115.000 millones de dólares de aquí a 2020, y entre 70.000 y 220.000 millones antes de 2050, en función de lo ambiciosas que sean las medidas adoptadas para mitigar el cambio climático. 

Brechas tecnológicas 

El informe subraya asimismo que es preciso acelerar la propagación y la transferencia internacional de tecnologías para la adaptación, muchas de las cuales ya existen. Con ese propósito, señala el informe, los gobiernos deben eliminar los obstáculos a la adopción de tecnologías, por ejemplo a través de incentivos, normas y el fortalecimiento de las instituciones. 

Para que las tecnologías de adaptación se adopten con éxito, deben tener otras aplicaciones distintas de la resiliencia al cambio climático. La experiencia demuestra que resulta más sencillo amplificar el despliegue de tecnologías para la adaptación cuando estas satisfacen otras necesidades del ser humano, más allá de ofrecer beneficios en relación con el clima. 

Como ejemplo de tecnología de éxito, el informe se refiere a las semillas desarrolladas por medios científicos, que pueden emplearse para sostener la agricultura en el contexto de un clima cambiante —un aspecto fundamental para la mayoría de los países africanos, donde un elevado porcentaje de la población depende de la actividad agrícola—. 

En Madagascar, por ejemplo, se han introducido variedades de arroz que maduran en cuatro meses (en lugar de en cinco o seis). Estas variedades tienen una probabilidad mucho mayor de alcanzar la madurez antes del punto álgido de la temporada de ciclones, lo que a su vez hace más factible que se obtenga una cosecha suficiente y que las semillas estén disponibles para la siguiente siembra. 

Brechas de conocimiento 

Por último, el informe apunta que existe un margen amplio para aplicar los conocimientos existentes sobre el cambio climático y la adaptación con mayor eficacia. En muchas regiones y países no se identifican y analizan sistemáticamente las brechas de conocimiento para la adaptación. Integrar e interpretar las pruebas científicas de diversas fuentes, y ponerlas a disposición de los responsables de la toma de decisiones a todos los niveles, es actualmente una de las necesidades más acuciantes en este sentido. 

El informe recomienda que se plantee una integración más explícita de las brechas de conocimiento en la estructuración y el diseño de los proyectos y programas, a fin de generar un conocimiento que responda mejor a las necesidades de los usuarios y a las brechas de conocimiento identificadas. 

El informe sugiere asimismo que un depósito de opciones de adaptación que pueda integrarse en las decisiones sobre el desarrollo podría desempeñar un papel capital en la fundamentación de este tipo de decisiones. 

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