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La destrucción de humedales naturales tendrá graves consecuencias económicas y medioambientales

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Sobre la Entidad

Ramsar
La Convención sobre los Humedales, llamada Convención de Ramsar, es un tratado intergubernamental que sirve de marco para la acción nacional y la cooperación internacional en pro de la conservación y el uso racional de los humedales y sus recursos.
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Varios pueblos indígenas de las Américas veneran a las tortugas marinas como símbolos de la Madre Tierra desde tiempos inmemoriales. De hecho, muchas culturas en todo el mundo atribuyen a estas longevas y cautivadoras criaturas sabiduría, longevidad y resistencia.

No obstante, nuestra inmensa y colectiva falta de sensibilidad acerca de la importancia de los humedales, que son los lugares de anidación de estos legendarios animales que tanto nos maravillan, han hecho que sean las especies más amenazadas en este hábitat. El 100 por cien de las tortugas marinas están amenazadas a escala mundial y el 33 por cien están en peligro crítico.

Los humedales son una fuente esencial de vida, no solo para las tortugas marinas y muchas de las criaturas del planeta, sino para la prosperidad de la humanidad. Nuestro futuro está estrechamente vinculado a estos entornos naturales.

Sin embargo, existe una notable falta de entendimiento sobre los humedales, que no se suelen valorar, lo cual es peligroso. La gran paradoja y dualidad de los humedales es que son al mismo tiempo el ecosistema más productivo de la Tierra y el más amenazado, que está desapareciendo a mayor velocidad. De hecho, son el menos reconocido de todos los ecosistemas, incluso por parte de los ecologistas y responsables de políticas que tienen la mayor influencia para poder protegerlos.

Los términos “zona pantanosa” y “terreno baldío” son en sí mismos nombres poco apropiados que promueven mitos y cuyas connotaciones socavan la protección de estos valiosos ecosistemas que en realidad están llenos de vida, proporcionan servicios y son ventajosos para toda la sociedad.

Los humedales abarcan más de 12,1 millones de kilómetros en todo el mundo. Comprenden ríos, arroyos, lagos naturales, charcas y acuíferos; turberas de diversos tipos; marismas y pantanos, incluidas llanuras de inundación; albuferas y estuarios costeros, incluidos bajos mareales sin vegetación y marismas saladas; praderas marinas, manglares y deltas costeros; humedales artificiales, como arrozales; y nuestros arrecifes de coral, que están muriendo rápidamente, entre otras zonas de tierra con definiciones específicas que están saturadas de agua o inundadas, ya sea de manera estacional o permanente.

Los humedales brindan servicios a la sociedad de muchas maneras importantes y sorprendentes. Los manglares protegen las costas de Sri Lanka y Malasia de tsunamis y huracanes devastadores y otras tormentas. Los humedales de África garantizan la seguridad alimentaria gracias a la riqueza de su pesca y a menudo constituyen la única fuente de agua para beber, cocinar y asearse, ayudando a comunidades enteras a sobrevivir en situaciones de extrema pobreza. Las turberas constituyen el mayor almacén de carbono de Europa, un continente afectado por la deforestación desde tiempos prehistóricos y preindustriales. Los humedales cruciales de Sudamérica mantienen el diez por ciento de la biodiversidad del mundo en la cuenca del Amazonas. Esto tiene consecuencias directas sobre el clima, el almacenamiento de carbono y nuestra capacidad para descubrir medicinas que salven vidas, proporcionar alimentos, realizar investigaciones científicas y crear textiles indispensables, permitiendo al mismo tiempo que las economías regionales se beneficien del ecoturismo. Los humedales costeros de China, particularmente cerca de Shanghái y junto al mar Amarillo, situados a medio camino en la Vía Migratoria Asia Oriental-Australasia, satisfacen las necesidades de las casi 500 especies de aves migratorias en sus desplazamientos entre sus lugares de reproducción en el Ártico y sus hábitats de invernada en el sudeste asiático y el hemisferio sur. Otro hecho que no carece de importancia es que los humedales proporcionan lugares de anidación para las amadas tortugas marinas en las arenas de Cancún (México) y otros lugares.

Independientemente de si se encuentran en Europa, Asia, las Américas, África, Australia o cualquier lugar del planeta, los humedales proporcionan servicios a todos los pueblos del mundo y su continua destrucción tendrá consecuencias imprevistas con repercusiones para todas las economías del mundo y para cada uno de nosotros.

Del 21 al 29 de octubre, representantes gubernamentales de 170 países se reunirán en Dubái (Emiratos Árabes Unidos) en la 13ª Conferencia de las Partes Contratantes (COP13) de la Convención de Ramsar sobre los Humedales  (Convención de Ramsar). La Convención de Ramsar, que se firmó en 1971 en Ramsar (Irán) es un acuerdo internacional que promueve la conservación y el uso sostenible de los humedales del mundo. Cabe destacar que es el único tratado mundial que se centra en un único ecosistema.

La COP13 se celebra en un momento crucial. Los humedales de nuestro planeta están desapareciendo más rápidamente que nuestros bosques, a un ritmo alarmante del uno por ciento anual. Las decisiones y medidas que se adopten en esta Convención serán fundamentales para contribuir al logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Durante esta breve pero alentadora oportunidad que tenemos en octubre, debemos tomar la palabra, educar al mundo sobre la importancia crucial de los humedales e incitar a los responsables de políticas a que adopten medidas definitivas y positivas. En todo el planeta, los órganos legislativos deben integrar a los humedales en los programas de políticas y realizar inversiones que favorezcan su sostenibilidad. Los ciudadanos del mundo debemos inspirarnos mutuamente en nuestras vidas personales y profesionales para dar un paso adelante en nuestras propias comunidades como fieles custodios de este ecosistema insustituible e inestimable, que no ha dejado de proporcionarnos servicios de un sinfín de maneras, algunas evidentes y otras maravillosamente misteriosas.

Solo nosotros podemos salvar este ecosistema tan infravalorado, que está despareciendo rápida y peligrosamente.

Y debemos hacerlo ya que, sin los humedales del planeta, nuestras propias vidas están en juego.

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