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Los humedales, una solución natural al cambio climático

Los humedales, una solución natural al cambio climático

Sobre la Entidad

Ramsar
La Convención sobre los Humedales, llamada Convención de Ramsar, es un tratado intergubernamental que sirve de marco para la acción nacional y la cooperación internacional en pro de la conservación y el uso racional de los humedales y sus recursos.

Los datos científicos son claros: los humedales son los sumideros de carbono más efectivos del planeta.

El Acuerdo de París sobre el cambio climático reconoce la función que desempeñan los humedales al limitar la cantidad de carbono presente en la atmósfera. Son una solución fundamental al principal reto al que nos enfrentamos: cómo afrontar el cambio climático y al mismo tiempo limitar el calentamiento global a un nivel muy por debajo de 2º C. 

El día de hoy, en el que nos reunimos para celebrar el Día Mundial de los Humedales, es un momento ideal para reflexionar sobre el valor de los humedales y sobre cómo podemos aprovechar el potencial natural de este ecosistema para invertir la situación respecto del cambio climático.

Por ejemplo, las turberas cubren solo el tres por ciento del planeta pero almacenan casi un tercio de todo el carbono terrestre. Esto equivale al doble de lo que almacenan todos los bosques del mundo.

Los humedales costeros, como las marismas saladas, los manglares y las praderas marinas, también figuran entre los ecosistemas más ricos en carbono de la Tierra.

Los arrecifes de coral y los manglares amortiguan el impacto de las mareas de tempestad y los tsunamis en las zonas costeras; además, tierra adentro los humedales absorben el agua de lluvia, reducen las inundaciones y retrasan el inicio de las sequías. Son fundamentales para la adaptación al cambio climático y el desarrollo de la resiliencia.

Sin embargo, se ha perdido más de una tercera parte de todos nuestros humedales en solo 45 años. Actualmente los humedales están despareciendo tres veces más rápido que los bosques.

Los corales del planeta corren el peligro de desaparecer con un aumento de las temperaturas de 1,5º C y desaparecerían sin ninguna duda con un calentamiento global de 2º C.

La pérdida y degradación de los humedales es muy preocupante, ya que contribuye al calentamiento climático al transformarse estos sumideros naturales de carbono en fuentes de emisiones. La quema y el drenaje de las turberas representan una décima parte de las emisiones anuales de combustibles fósiles, y la degradación de los humedales es responsable de casi una cuarta parte de la liberación mundial de metano.

Al restaurar casi un 25 por ciento de los manglares que habían desaparecido en dos regiones, Senegal almacenará medio millón de toneladas de CO2 a lo largo de veinte años

En 2018, las Partes Contratantes de la Convención de Ramsar sobre los Humedales acordaron establecer medidas para proteger, restaurar y gestionar sosteniblemente las turberas y los ecosistemas costeros, reconociendo el importante papel que juegan los humedales en la adaptación al cambio climático y la mitigación de este.

Al restaurar casi un 25 por ciento de los manglares que habían desaparecido en dos regiones, Senegal almacenará medio millón de toneladas de CO2 a lo largo de veinte años. Este proyecto de restauración también protegerá a 200.000 personas de las tormentas y reforzará su seguridad alimentaria al incrementar la pesca y la producción de arroz.

Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega y Suecia están realizando un intenso trabajo de restauración de los humedales nórdico-bálticos para contribuir a regular el cambio climático y restaurar la biodiversidad. La pérdida de casi la mitad de estas turberas es responsable aproximadamente de una cuarta parte de las emisiones anuales de CO2 de la región.

En Asia, se ha calculado que los beneficios de los manglares del sur de Tailandia en materia de protección frente a las tormentas equivalen a alrededor de 10.000 dólares por hectárea. Se están restaurando los manglares en el estuario del río Krabi para proteger a las comunidades costeras de las tormentas tropicales. Indonesia también tiene previsto restaurar dos millones de hectáreas de turberas para evitar que se reproduzcan incendios devastadores como los de 2015 y 2016, provocados por la sequía y por el drenaje de las turberas.

Los beneficios son claros. Lo que se necesita es más ambición para amplificar urgentemente estas iniciativas en otros lugares.

Hago un llamado a los responsables de la toma de decisiones para que se incluya la conservación y restauración de los humedales en sus políticas nacionales sobre el cambio climático a fin de cumplir los objetivos del Acuerdo de París.

Todos podemos contribuir a invertir la pérdida de humedales y así seguir beneficiándonos de los servicios esenciales que estos brindan a la naturaleza y a las personas.

Tenemos las soluciones. Solo nos faltan la voluntad y las acciones. No estamos indefensos frente al cambio climático.

Redacción iAgua

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