Entre 2021 y 2024, los glaciares de Suiza perdieron un 13 % de su volumen, y los situados en el oeste de Canadá y el norte de Estados Unidos, un 12 %. Así lo documenta un estudio publicado este año en Geophysical Research Letters, que alerta de una pérdida de masa sin precedentes para ambos territorios en comparación con décadas anteriores. La investigación, firmada por científicos de Canadá, Suiza y Estados Unidos, atribuye este retroceso acelerado a una combinación de altas temperaturas estivales, escasa acumulación nival en invierno y la presencia de impurezas —como polvo del Sahara o residuos de incendios— que oscurecen la superficie de los glaciares y aceleran su fusión por retroalimentación albedo.
Este deterioro reciente confirma una tendencia global bien documentada en un artículo fundacional publicado en Nature por Hugonnet et al. (2021), que ya advertía de una aceleración sostenida de la pérdida de masa glaciar desde comienzos de siglo. Según este análisis, entre los años 2000 y 2019 los glaciares —excluidos los de Groenlandia y la Antártida— perdieron una media de 267 gigatoneladas de hielo al año, una cantidad equivalente al 21 % de la subida global del nivel del mar en ese periodo. Esta pérdida se ha acelerado en unas 48 gigatoneladas por década, lo que sitúa a los glaciares como uno de los principales contribuyentes al ascenso del nivel marino.
Entre los años 2000 y 2019 los glaciares —excluidos los de Groenlandia y la Antártida— perdieron una media de 267 gigatoneladas de hielo al año, una cantidad equivalente al 21 % de la subida global del nivel del mar
La conjunción de ambos trabajos, separados por cuatro años, pero coincidentes en su diagnóstico, sugiere que los glaciares de montaña han entrado ya en la fase conocida como peak water, el punto máximo de escorrentía anual debida al deshielo, a partir del cual la aportación de agua dulce procedente del hielo empezará a disminuir de forma irreversible pese a que la fusión continúe. Más de mil millones de personas dependen parcialmente del aporte hídrico glaciar, especialmente en verano, y el colapso progresivo de estos reservorios naturales tiene implicaciones directas sobre la seguridad hídrica y alimentaria de amplias regiones del planeta.
A escala regional, los glaciares de Alaska, la periferia de Groenlandia, el Ártico canadiense y los Andes australes concentran más del 80 % de la pérdida total de masa. Sin embargo, las regiones no polares no están exentas: en los Alpes europeos, los glaciares suizos han registrado en los últimos años los peores balances de masa de toda la serie histórica, con pérdidas de más de 3,5 metros equivalentes de agua incluso por encima de los 3.000 metros de altitud.
La combinación de observaciones satelitales de alta resolución, modelos físicos refinados y registros in situ ha permitido afinar estas estimaciones, reducir la incertidumbre y reconstruir con precisión la evolución reciente de la criosfera. Sin embargo, la continuidad de estos trabajos es indispensable: como subraya el equipo de Hugonnet, solo una observación sistemática de alta calidad permitirá desarrollar modelos predictivos fiables y diseñar estrategias de adaptación a un planeta sin glaciares.