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Aguas subterráneas: el agua bajo nuestros pies, en nuestras manos

Pablo González-Cebrián/iAgua.
Foro iAgua Magazine 49, celebrado en la sede madrileña de la Fundación Botín.

iAgua reúne, una vez más, a un grupo destacado de expertos para hablar de un tema quizá no tan visible como otros en el sector del agua, pero de igual importancia para el desarrollo económico, social y ambiental de las comunidades: las aguas subterráneas. A priori invisibles a nuestros ojos, su impacto en el suministro de agua potable, los ecosistemas, los sistemas de saneamiento, la agricultura y la industria, las convierten en un recurso estratégico y de elevada importancia dentro del ciclo del agua.

«El cielo está bajo nuestros pies tanto como sobre nuestras cabezas», decía el escritor y filósofo estadounidense Henry David Thoreau, aludiendo a la riqueza y profundidad del mundo natural que nos rodea. Al leer estas palabras, es inevitable pensar en las aguas subterráneas, que fluyen en silencio bajo la superficie y son cruciales para la sostenibilidad y el equilibrio ecológico de cualquier país.

En España, la mayor parte de la población se beneficia, de forma directa o indirecta, de los diferentes usos del agua subterránea. Sin embargo, el estado de los niveles de los acuíferos y la calidad de sus aguas son preocupantes debido, principalmente, a la sobreexplotación, la contaminación y los estragos del cambio climático, factores que requieren atención y acción inmediatas a través del marco legal vigente y la definición de competencias.

Para arrojar luz sobre la situación actual y visibilizar los desafíos de su gestión, hemos reunido a: Laura Garrido Sobrados, jefa del Servicio Técnico en la Subdirección General de Protección de las Aguas y Gestión de Riesgos de la Dirección General del Agua, perteneciente al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO); Esther Sánchez Sánchez, vocal del Grupo Español de la Asociación Internacional de Hidrogeólogos (AIH-GE); Alberto Garrido, director del Observatorio del Agua de la Fundación Botín y catedrático de la Universidad Politécnica de Madrid; Teresa Gil, responsable del programa de agua en WWF, y Jorge Molinero Huguet, director general de Amphos21.

Pablo González-Cebrián/iAgua.

Haciendo visible lo invisible

Para entender y gestionar adecuadamente las aguas subterráneas, es necesario establecer un diagnóstico. A pesar de su enorme importancia para la subsistencia de las poblaciones, este recurso natural es a menudo poco conocido y, en consecuencia, infravalorado y no gestionado de la manera adecuada.

Laura Garrido comienza resaltando los avances del último Ciclo de Planificación Hidrológica. Según cuenta, este ha permitido obtener una «foto más exacta» de las aguas subterráneas en España, identificando que las principales fuentes de contaminación son la agricultura, el medio urbano y, en menor medida, la industria. «No se trata de buscar culpables, sino de analizar las causas y encontrar la forma de abordar cada masa de agua por separado, y ver exactamente cuáles son los problemas», señala. En este sentido, desde el Ministerio se ha hecho un gran esfuerzo en los últimos años para mejorar las redes cuantitativas y químicas: «Muchas de esas obras están prácticamente culminadas, lo que nos ha permitido obtener una imagen mucho más precisa de la realidad en el tercer ciclo, en comparación con el desconocimiento que había en el segundo». Además, comparte la intención del Ministerio de modelizar a nivel de masa de agua y estudiar ecosistemas dependientes de las aguas subterráneas para incluirlos en el inventario del Dominio Público Hidráulico (DPH): «La idea es que todas las áreas estén dentro de una masa de agua subterránea para que podamos, primero, tener un conocimiento del estado de las aguas, tener puntos de control para mejorar ese conocimiento y que puedan estar incluidas dentro de la modelización de las masas de agua», explica.

A pesar de su importancia, las aguas subterráneas son un recurso poco conocido y, en consecuencia, infravalorado y gestionado de manera inadecuada

Complementando esta visión, Alberto Garrido destaca que muchas masas de agua subterránea no están en buen estado químico y cuantitativo. Explica que la intensificación de la agricultura, reflejada en el aumento de la superficie de regadío y la mayor productividad agraria, ha llevado a un uso intensivo de insumos, exacerbando la contaminación: «Hemos observado una intensificación de la agricultura. Cuando hablo de intensificación, me refiero a dos aspectos: que ha aumentado la superficie de regadío y que la productividad agraria también lo ha hecho, lo que ha conllevado cambios en los cultivos y mayor fertilización». No obstante, si bien ha habido una transformación hacia nuevos regadíos, en la Fundación Botín tienen en marcha una tesis doctoral que va a tratar de contestar la pregunta de si ha habido aumentos en el consumo de agua en el regadío: «No está claro que el aumento de la superficie haya conllevado un aumento del consumo de agua en comparación con diez o quince años atrás», asegura y añade: «No soy partidario de reducir el regadío, sino de consolidar lo que ya tenemos, y controlar el uso del agua y asegurar que se utilice de manera eficiente y beneficiosa».

Las aguas subterráneas fluyen en silencio bajo la superficie y son cruciales para la sostenibilidad y el equilibrio ecológico de cualquier país

Esther Sánchez aporta una perspectiva preocupante sobre el futuro de los acuíferos españoles indicando que, según publicaciones recientes, más del 44% se encuentran ya en mal estado o próximo a ello. Subraya, además, que el cambio climático seguirá empeorando esta situación, reduciendo de forma significativa la recarga natural de los acuíferos, lo que conllevará necesariamente a plantear nuevas consideraciones en su gestión, y aumentando los problemas derivados de la intrusión marina en algunos acuíferos costeros, causada por la subida del nivel del mar y/o por los descensos generalizados de sus niveles. Todo ello requerirá de soluciones estratégicas y de pronta puesta en práctica para asegurar el buen resultado. «Creo que tenemos muchos retos por delante desde el punto de vista de la gobernanza y de los usuarios. También retos relacionados con el cambio climático y con la necesidad de aumentar la protección de las aguas subterráneas». No obstante, opina que la nueva etapa legislativa se ha abierto gracias a la presión que sufre el sector y la necesidad de actualizar la legislación, destacando que durante cuarenta años no hubo un plan de acción claro en materia de aguas subterráneas: «El plan de acción actual era necesario y es el resultado de un gran esfuerzo de todo el colectivo. Es justo reconocer y agradecer el trabajo iniciado por Teodoro Estela y su equipo y por el Ministerio, junto con todos los profesionales de la hidrogeología».

Teresa Gil, por su parte, coincide en que la situación es alarmante: «Es preocupante que más del 44% de los acuíferos españoles se encuentren en mal estado o próximo a ello, y que uno de cada cuatro acuíferos esté sobreexplotado». Además, destaca que la agricultura necesita una transición hacia un modelo más sostenible y critica que el turismo, en su intento de recargar los acuíferos para combatir la intrusión salina, no considere cambiar su modelo. «Los acuíferos juegan un papel crucial como aliados contra los efectos del cambio climático, actuando como depósitos naturales que no se ven fácilmente. La gente se alarma cuando ve un embalse vacío, pero no percibe el estado de los acuíferos», añade. Pese a los esfuerzos por trazar el curso a seguir, la representante de WWF enfatiza en la necesidad de una vinculación entre la Directiva Marco del Agua y las directivas de naturaleza, sugiriendo un enfoque más multidisciplinar. «Para nosotros es muy importante, y creo que es una demanda recurrente, que se estudien y se identifiquen adecuadamente las necesidades hídricas de los ecosistemas», destacando también la importancia de considerar los acuíferos como unidades funcionales a nivel hidrogeológico y no subdividirlos para la gestión, así como el establecimiento de políticas de gestión de los recursos sostenibles, incluso en periodos húmedos, para contribuir a una mejor recarga y conservación de los acuíferos.

Pablo González-Cebrián/iAgua.

La visión más optimista la aporta Jorge Molinero, señalando que, a pesar de los desafíos, nunca antes se había tenido tanto conocimiento sobre las aguas subterráneas en España. «Las aguas subterráneas deben jugar un papel importantísimo en la adaptación al cambio climático debido a su dinámica y sus tiempos, convirtiéndolas en una herramienta fundamental», dice, y celebra el Plan de Acción de Aguas Subterráneas como una gran noticia. En este sentido, reconoce el esfuerzo del Ministerio y el enfoque participativo de las políticas, aunque advierte sobre los retos de implementación debido a la lentitud administrativa.

No se puede gestionar lo que no se conoce

Para abordar los desafíos que enfrentan las aguas subterráneas, es fundamental profundizar en las competencias y la gobernanza, donde una coordinación efectiva entre las distintas administraciones y niveles de gobierno es de suma importancia.

Laura Garrido comenta que los organismos de cuenca son los verdaderos competentes en la gestión de las aguas subterráneas: «Desde el Ministerio intervenimos para marcar líneas de actuación y realizar determinados trabajos en coordinación estrecha con ellos». Añade también que las comunidades autónomas tienen competencias importantes debido a la relación estrecha entre la contaminación de suelos y las aguas subterráneas y que la coordinación con las comunidades de usuarios es esencial para asegurar el cumplimiento de las condiciones establecidas.

En España, la mayor parte de la población se beneficia, de forma directa o indirecta, de los diferentes usos del agua subterránea

Precisamente, Esther Sánchez expresa una preocupación sobre la distribución de competencias en España, señalando que esta ha sido históricamente confusa: «Creo que un importante problema en España es que el reparto de competencias en materia de aguas subterráneas, así como en las infraestructuras de aprovechamiento y conocimiento, tanto entre las administraciones autonómicas y central como entre los distintos cuerpos de la administración, es complejo y no está bien definido o no es bien conocido por los usuarios y empresas», dice, y matiza que, aunque se están empezando a aclarar, persisten muchas dudas competenciales. Para Jorge Molinero, el problema radica en la falta de agilidad de los trámites administrativos, algo que ya ha señalado con anterioridad: «La legislación, los reglamentos, todo es mejorable. Las competencias podrían ser distribuidas de otra manera. Sin embargo, creo que el principal problema es la agilidad de trámite», y sugiere que una administración más eficiente podría mejorar significativamente la gestión de las aguas subterráneas. Por su parte, Teresa Gil también resalta la importancia de los recursos disponibles para las confederaciones hidrográficas: «Hemos solicitado más recursos humanos en algunas de ellas y parece que se está aumentando, pero quizá sea necesario aumentar muchísimo más», apunta.

El estado de los niveles de los acuíferos y la calidad de sus aguas son preocupantes debido a la sobreexplotación y la contaminación

Tras escuchar la exposición de sus compañeros de mesa, Alberto Garrido va a la raíz de muchos problemas relacionados con la gestión de las aguas subterráneas: «En cuanto a la agricultura, es verdad que hay una separación de competencias. La PAC es muy condicionante, y ahora hay unos ecoregímenes, pero no tenemos todavía los instrumentos para el control de los nutrientes y las fertilizaciones», comenta y, a continuación, subraya que, hasta que no se aborden estos aspectos, las autoridades competentes en agua seguirán enfrentándose a desafíos derivados de otros sectores, como la ganadería intensiva, que también requiere soluciones técnicas viables aunque costosas: «Antes, los agricultores recibían sus ayudas vinculadas a una serie de cultivos, pero desde que los derechos de pago de la PAC se disociaron de la tierra, existe un mercado de derechos, y los productores eligen los cultivos mirando su rentabilidad».

De la información al conocimiento

Tras evaluar el estado actual de las aguas subterráneas, bajo qué marco legal y político nos movemos y los conocimientos que tenemos a nuestra disposición para mejorar su gestión y conservación, existe la necesidad de una transferencia efectiva de conocimiento y una divulgación clara y accesible, tanto para los responsables políticos como para el público en general.

Alberto Garrido enlaza con el tema anterior e inicia el debate con una autocrítica sobre la desconexión entre la ciencia y la política: «Tenemos conocimiento científico sobre los flujos de agua y otros parámetros, pero necesitamos preguntarnos cómo podemos aplicarlo en políticas». También señala que, aunque la divulgación por parte de las organizaciones y empresas de agua ha sido efectiva, es crucial que los científicos influyan más en la política dentro de su marco de actuación. Esther Sánchez apoya esa idea y aboga por integrar más profesionales especializados en el ministerio y las confederaciones hidrográficas: «Es el momento de introducir más profesionales especializados, ya que estamos hablando de la necesidad de consultar con expertos», afirma, aunque también hace autocrítica reconociendo que los hidrogeólogos no han logrado integrar suficientemente su disciplina en el sistema.

  • Pablo González-Cebrián/iAgua.

Por su parte, Jorge Molinero destaca el aumento exponencial de información sobre las aguas subterráneas desde la implementación de la Directiva Marco del Agua. Sin embargo, sostiene que «se ha generado mucha información, pero muy poco conocimiento» y que el Plan de Acción de las Aguas Subterráneas debería mitigar este déficit. En este sentido, señala que es crucial crear canales que permitan la transferencia de conocimiento a los responsables de la toma de decisiones sin necesidad de ‘militancia’, asegurando que las reglamentaciones se basen en la mejor información disponible. En respuesta, Laura Garrido admite que en el Ministerio se han hecho algunas consultas concretas a expertos en temas específicos cuando ha sido necesario obtener conocimiento especializado: «Quizá estas consultas sean solo en temas puntuales y no de forma generalizada», y reconoce la necesidad de una mayor sistematización en la consulta a expertos.

Para abordar los desafíos que enfrentan las aguas subterráneas, es fundamental profundizar en las competencias y la gobernanza

Por último, Teresa Gil, que da la bienvenida a cualquier mejora en el conocimiento y resalta la oportunidad de los Fondos Next Generation, destaca la necesidad de que los datos sobre el estado de los acuíferos sean accesibles en tiempo real y de aplicar el principio de precaución: «Puede ser complicado tener un conocimiento completo o una modelización precisa de una masa subterránea, pero si en la superficie ya estamos observando especies o hábitats que indican un problema subterráneo, debemos parar, reducir o controlar las extracciones», apunta.

Las oportunidades de un recurso estratégico

A lo largo del debate, queda clara la relevancia de poner sobre la mesa las deficiencias en la gestión y conocimiento de las aguas subterráneas. En España, estas aguas son cruciales para el suministro de agua potable y para usos industriales y agrícolas, especialmente en tiempos de sequía y frente al cambio climático. Sin embargo, las deficiencias significativas en su gestión y conocimiento vislumbran un camino aún largo de recorrer.

Laura Garrido puntualiza que el principal problema de las aguas y su impacto en la agricultura es la competencia enfrentada: «En el Ministerio para la Transición Ecológica tenemos la competencia y la obligación de controlar los consumos y de conocer lo mejor posible los recursos disponibles para poder informar si ese recurso está o no disponible. Sin embargo, la responsabilidad de potenciar formas sostenibles de consumo, especialmente en la agricultura, no es nuestra», explica. Asimismo, enfatiza que el Ministerio seguirá trabajando con alta prioridad en las aguas subterráneas y en las predicciones de cambio climático, utilizando mecanismos como las reservas naturales subterráneas y avanzando en proyectos legislativos para mejorar la calidad del agua.

¿Cuáles son los principales retos de la gestión y conservación de las aguas subterráneas?

Laura F. Zarza. Redactora Jefe de iAgua y Smart Water Magazine.

Laura F. Zarza. Pablo González-Cebrián/iAgua.
Laura Garrido. Pablo González-Cebrián/iAgua.

«No se trata de buscar culpables, sino de analizar las causas y encontrar la forma de abordar cada masa de agua por separado»

Laura Garrido Sobrados, jefa del Servicio Técnico en la Subdirección General de Protección de las Aguas y Gestión de Riesgos de la Dirección General del Agua (MITECO)

"Tenemos conocimiento científico sobre los flujos de agua y otros parámetros, pero necesitamos preguntarnos cómo podemos aplicarlo en políticas"

Alberto Garrido, director del Observatorio del Agua de la Fundación Botín y catedrático de la UPM

Alberto Garrido. Pablo González-Cebrián/iAgua.
Esther Sánchez. Pablo González-Cebrián/iAgua.

"Tenemos muchos retos por delante desde el punto de vista de la gobernanza y de los usuarios. También el cambio climático y la necesidad de aumentar la protección de las aguas subterráneas"

Esther Sánchez Sánchez, vocal del Grupo Español de la Asociación Internacional de Hidrogeólogos (AIH-GE)

"Las competencias podrían ser distribuidas de otra manera. Sin embargo, creo que el principal problema es la agilidad de trámite"

Jorge Molinero Huguet, director general de Amphos21

Jorge Molinero. Pablo González-Cebrián/iAgua.
Teresa Gil. Pablo González-Cebrián/iAgua.

"Es fundamental hacer un ejercicio de divulgación a las poblaciones. Si no hay agua para la naturaleza, tampoco habrá agua para la agricultura"

Teresa Gil, responsable del programa de agua en WWF

Teresa Gil complementa esta visión subrayando la importancia de la divulgación y la necesidad de un motor económico sostenible: «Creo que es fundamental hacer un ejercicio de divulgación a las poblaciones. Si no hay agua para la naturaleza, tampoco habrá agua para la agricultura», advierte. También destaca la relevancia de la reutilización del agua y la combinación de diferentes fuentes, asegurando que parte de esa agua debe volver a los ecosistemas acuáticos y no debe utilizarse únicamente para incrementar los usos intensivos.

La gestión de las aguas subterráneas en España enfrenta un momento crítico que requiere acciones coordinadas y urgentes

En este sentido, Jorge Molinero señala que el agua reutilizada, combinada con una buena gestión de los acuíferos, abre un mundo de posibilidades para mejorar los ecosistemas y proporcionar agua a los agricultores. Además, destaca el papel crucial de las aguas subterráneas en la adaptación al cambio climático y la necesidad de infraestructuras basadas en la naturaleza: «Las aguas subterráneas son la herramienta principal para la adaptación al cambio climático desde el punto de vista de la política hidráulica», afirma. Además, resalta la importancia de la digitalización y la transparencia para mejorar la gestión y disminuir los conflictos.

Por su parte, Esther Sánchez insiste en la necesidad de considerar las aguas subterráneas como recurso estratégico. Matiza la paradoja de que el uso no sostenible de las aguas subterráneas reduce la resiliencia de los acuíferos, mientras que su uso estratégico contribuye a aumentar la resiliencia de los sistemas asociados: «Nuestro objetivo es conseguir que las masas de agua subterránea estén en buen estado y que cubran debidamente las necesidades sociales, ambientales y económicas». Coincidiendo con las palabras de Laura Garrido, también recalca la importancia de la recarga artificial y, con Teresa Gil, coincide en la responsabilidad de cada individuo de proteger y mantener las masas de agua en buen estado.

Pablo González-Cebrián/iAgua.

Concluye el debate Alberto Garrido que, si bien coincide con el optimismo general, destaca la oportunidad que presenta la valorización del recurso: «Creo que estamos en la fase de la valorización del recurso por el carácter estratégico que tiene, pero también por la parte de la calidad», comenta. En este sentido, menciona la importancia de la digitalización en el control del agua y la agricultura en la apertura de nuevas perspectivas para una gestión más eficiente y sostenible y el borrador de la Directiva de tratamiento de aguas, que podría cambiar radicalmente la depuración de las aguas, representando una oportunidad única a nivel mundial.

Las aguas subterráneas en España enfrentan un momento crítico que requiere acciones coordinadas y urgentes. A través del esfuerzo conjunto de instituciones, expertos y ciudadanos, es posible revertir la tendencia de deterioro y asegurar su sostenibilidad a partir de una transición hacia prácticas agrícolas más sostenibles, la implementación de tecnologías avanzadas y una gestión eficiente y colaborativa. En este sentido, la divulgación juega un papel crucial para sensibilizar y movilizar a la sociedad en torno a la importancia de cuidar nuestras aguas subterráneas; y solo a través del conocimiento y la acción que está en nuestras manos, podremos garantizar que este recurso estratégico deje de ser invisible y continúe siendo una fuente de vida para las generaciones futuras.