En las entrañas de una de las regiones más densamente pobladas y vulnerables del planeta, el delta del Ganges-Brahmaputra-Meghna, un nuevo estudio científico ha puesto en evidencia una amenaza creciente que avanza silenciosa pero inexorable: la salinización acelerada de sus aguas dulces como consecuencia directa del aumento del nivel del mar.
Liderado por investigadores de la Universidad de Portsmouth (Reino Unido) y con la colaboración de universidades de Bangladesh y Australia, el estudio se basa en un análisis meticuloso de casi dos décadas de datos, recolectados entre 2000 y 2017 en 54 estaciones de monitoreo distribuidas a lo largo del delta. A través de avanzadas herramientas estadísticas y modelos robustos, los autores han logrado trazar un mapa detallado del comportamiento de la salinidad en el país y, con él, una advertencia sobre su futuro hidrológico.
El corazón del hallazgo es alarmante: desde principios del siglo XXI, la salinidad del agua superficial ha aumentado de forma persistente, sobre todo en el suroeste del país, donde las tasas de incremento superan los 100 μS/cm al año. En ciertas zonas, como el sistema fluvial Rupsa-Passur, las mediciones han alcanzado máximos históricos de hasta 25.000 μS/cm, un nivel que compromete gravemente tanto la agricultura como el abastecimiento de agua potable.
Desde principios del siglo XXI, la salinidad del agua superficial ha aumentado de forma persistente, sobre todo en el suroeste del país, donde las tasas de incremento superan los 100 μS/cm al año
Detrás de este fenómeno se encuentra un complejo entramado de factores naturales y humanos, pero el principal motor es el aumento del nivel del mar. La investigación muestra que el incremento del nivel de las mareas, combinado con una morfología costera particular y la disminución del caudal de agua dulce debido a extracciones y represamientos aguas arriba, ha favorecido la intrusión salina tierra adentro. Especialmente desde 2007 —año de fuertes ciclones y cambios abruptos en el patrón salino— el avance del "cuña salina" ha sido más pronunciado, marcando un punto de inflexión en la evolución del fenómeno.
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Sean E. Feist, Mohammad A. Hoque, Md. Atikul Islam, Ashraf Dewan, Mike Fowler, Sea-level rise drives changes in salinisation patterns in low lying Bangladesh.Ecological Indicators, Volume 176, 2025,113543, ISSN 1470-160X, https://doi.org/10.1016/j.ecolind.2025.113543.
Para explicar este proceso, los científicos proponen el marco conceptual OCEAN (Offshore Controlled Estuarine and Aquifer Nexus), que vincula la influencia de la topografía submarina —en especial en el oeste del delta, donde la pendiente del lecho marino reduce la disipación de la energía de las mareas— con la persistencia de salinidad en estuarios y acuíferos. Es decir, no es solo el mar que avanza, sino también la forma en que el fondo oceánico y la configuración de los estuarios retienen el agua salada, creando una especie de trampa para la salinidad que se perpetúa incluso en estaciones secas.
Otro factor clave son las alteraciones humanas. La construcción de diques (polders), la sedimentación inducida por actividades agrícolas y la reducción del flujo fluvial —especialmente en el río Gorai, vital para el suroeste— han debilitado la capacidad natural del delta para resistir el ingreso de agua marina. Esta tendencia se ve amplificada por la subsidencia del terreno, estimada en más de 5 mm por año, y por el impacto creciente de eventos extremos como ciclones y tormentas, cuya frecuencia y severidad han aumentado en los últimos años.
No es solo el mar que avanza, sino también la forma en que el fondo oceánico y la configuración de los estuarios retienen el agua salada, creando una especie de trampa para la salinidad que se perpetúa incluso en estaciones secas
Respecto a la metodología, se utilizaron modelos lineales robustos, pruebas no paramétricas y detección de puntos de cambio para identificar patrones y tendencias a lo largo del tiempo. Las series de datos se ajustaron a fenómenos estacionales, lo que permitió distinguir entre variaciones naturales y tendencias significativas atribuibles a factores externos. Además, se integraron observaciones satelitales para corroborar el incremento en la salinidad del suelo agrícola en zonas cercanas a ríos altamente salinizados, lo que apunta a impactos directos sobre la seguridad alimentaria.
El panorama que emerge de este estudio no es exclusivo de Bangladesh. Lo observado en el delta bengalí —una región que alberga a más de 150 millones de personas y que representa uno de los sistemas deltaicos más grandes y activos del mundo— podría replicarse en otros deltas bajos afectados por el cambio climático, como el del Mekong o el del Nilo. La salinización de acuíferos y suelos ya es una amenaza tangible para millones de personas y requiere respuestas urgentes y coordinadas.
Frente a esta realidad, los investigadores llaman a desarrollar estrategias de adaptación que incluyan el uso de cultivos resistentes a la salinidad, una gestión integrada de cuencas hidrográficas y una planificación urbana que reconozca los nuevos límites del agua dulce. A medida que el mar gana terreno y el clima impone sus ritmos, los márgenes de acción se estrechan.