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El cambio climático aumenta la necesidad de diplomacia del agua, según un estudio

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  • Los problemas del agua son cada vez más políticos, lo que significa que las tensiones deben abordarse de nuevas maneras.

La diplomacia del agua significa que hay que abordar el tema del agua con diplomacia y las relaciones diplomáticas deben incorporar el tema del agua.

Así lo resume, con una sonrisa, el profesor Marko Keskinen, de la Universidad de Aalto. Keskinen estudió diferentes aspectos de la diplomacia del agua junto con Erik Salminen y Juho Haapala. El estudio se ha publicado recientemente en el Journal of Hydrology.

Finlandia es conocida por su papel activo en el fomento de la cooperación en materia de aguas transfronterizas: las dos convenciones de la ONU sobre el tema han sido iniciadas por Finlandia y el país ha apoyado la cooperación transfronteriza, por ejemplo, en el Nilo, Asia Central y el Mekong. El tema también es relevante a nivel práctico a través de la cooperación de Finlandia con Rusia en el río Vuoksi, que los investigadores de Aalto han examinado en cooperación con la Universidad de Finlandia Oriental. El Vuoksi recorre más de 160 km desde el lago Saimaa, en el sureste de Finlandia, hasta el lago Ladoga, en la actual Rusia.

El Vuoksi es un magnífico ejemplo de cómo los países que han estado en conflicto violento pueden establecer una cooperación en materia de aguas que funcione bien mediante un proceso gradual que combine conocimientos técnicos y políticos. El Vuoksi se convirtió en un río fronterizo sólo después de que Finlandia perdiera vastas extensiones de su territorio a manos de la Unión Soviética tras la Segunda Guerra Mundial, por lo que el punto de partida de la cooperación fue muy tenso. Sin embargo, gracias a la combinación de un fuerte compromiso político, la colaboración práctica y los tratados progresivos, la cooperación en el Vuoksi se considera ahora como una de las que mejor funcionan en el mundo, y los principios clave han permanecido inalterados, entre otras cosas, durante el colapso de la Unión Soviética", afirma Keskinen.

Un ejemplo destacado de la necesidad de la diplomacia del agua lo encontramos en el Nilo Azul, en África, donde la gigantesca presa hidroeléctrica que está construyendo Etiopía ha aumentado las tensiones con Sudán y Egipto aguas abajo.

La diplomacia del agua significa que hay que abordar el tema del agua con diplomacia y las relaciones diplomáticas deben incorporar el tema del agua

Según Keskinen, la situación del Nilo demuestra por qué la cooperación transfronteriza basada únicamente en la información técnica no siempre es suficiente. Los países comparten en gran medida el mismo entendimiento sobre la presa y sus impactos aguas abajo, pero la disputa tiene que ver con otros aspectos aparte del agua: implica a la agricultura, la energía y las relaciones geopolíticas en la región. La incertidumbre futura provocada por el cambio climático supone un nuevo reto para las negociaciones.

“La diplomacia en relación con el agua significa que la cooperación en materia de agua debe conectarse con otros sectores clave, así como con las relaciones políticas entre los países y, si es necesario, buscar una solución a un nivel político más amplio con la ayuda de mecanismos diplomáticos". La incorporación del agua en la diplomacia, en cambio, hace hincapié en la base de conocimientos técnicos conjuntos y en la importancia de construir las relaciones de los países sobre los principios internacionales establecidos sobre las aguas compartidas", explica.

De las conceptualizaciones a la acción

En el artículo, los investigadores de Aalto reconocen cinco aspectos clave para la diplomacia del agua y sugieren un nuevo enfoque para reconocer el enfoque práctico de la diplomacia del agua. La investigación se basa en una amplia revisión bibliográfica, así como en una serie de talleres y entrevistas con actores de la diplomacia del agua.

Convencionalmente, se considera que la diplomacia del agua reúne dos vías principales: la técnica y la política. Nosotros lo desarrollamos más, sugiriendo que la base técnica y el techo político están conectados por tres pilares que hacen hincapié en los aspectos preventivos, integradores y cooperativos que están presentes en la mayoría de los procesos de diplomacia del agua", dice Keskinen.

Los investigadores de la Universidad de Aalto han desempeñado un importante papel en la promoción de la diplomacia del agua también a nivel práctico. Aalto coopera estrechamente con el Ministerio de Asuntos Exteriores finlandés, y los dos estudios sobre diplomacia del agua realizados por Aalto han orientado el trabajo de la red finlandesa de diplomacia del agua coordinada por el Ministerio.

Keskinen, que también ha trabajado en el Ministerio de Asuntos Exteriores, afirma que, aunque la política suele hacer hincapié en los intereses comunes y los beneficios conjuntos de la cooperación regional, los intereses propios y divergentes de los países y la necesidad de hacer hincapié en la soberanía pueden socavar la cooperación. En tales situaciones, la diplomacia del agua puede beneficiarse de la participación de una tercera parte, que tampoco puede rehuir las tensiones.

"Convencionalmente, se considera que la diplomacia del agua reúne dos vías principales: la técnica y la política. Nosotros lo desarrollamos más, sugiriendo que la base técnica y el techo político están conectados por tres pilares que hacen hincapié en los aspectos preventivos, integradores y cooperativos"

“Nuestro enfoque señala las tensiones inherentes que existen en muchos contextos transfronterizos y establece las vías de conflicto futuras no deseadas a las que pueden conducir dichas tensiones, a menos que se tomen medidas preventivas. En algunas situaciones, sugerimos que este tipo de pensamiento ‘qué pasaría si’ puede aumentar tanto la creación como, lo que es más importante, la motivación de soluciones novedosas", dice Keskinen.

En el caso del Nilo, esta solución novedosa podría significar el establecimiento de un mecanismo de compensación en el que las necesidades aguas abajo se tengan en cuenta sistemáticamente en el funcionamiento de la presa, y los países aguas abajo compensen las pérdidas que esto ocasiona en la producción de electricidad.

El cambio climático intensifica la presión sobre los recursos hídricos, provocando incertidumbre y aumentando las inundaciones y las sequías. Esto también se refleja en las cuencas fluviales transfronterizas, ya que los países buscan nuevas formas de garantizar la seguridad hídrica, por ejemplo, con la ayuda de grandes presas. Estas presiones significan que la necesidad de diplomacia del agua en el mundo probablemente aumentará en el futuro.

Ya hay crecientes señales de interés hacia la diplomacia del agua. Las Conclusiones del Consejo de la UE de 2018 hicieron hincapié en el papel de la diplomacia del agua en la política exterior y la cooperación al desarrollo de la UE. En Finlandia, el recientemente creado Centro de Mediación para la Paz del Ministerio de Asuntos Exteriores tiene la diplomacia del agua como una de sus áreas temáticas.

“Es maravilloso ver que una organización que no está en absoluto orientada al agua entiende la importancia central del agua para la paz”, dice Keskinen.

Lee la noticia original en Smart Water Magazine.

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