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Ciberseguridad, IoT e IA: Un futuro para el sector del agua

Inteligencia Artificial, Ciberseguridad, Internet de las cosas… estos términos, que algún día nos sonaron extraños, son actualmente parte de nuestra identidad aunque su significado concreto nos resulte en ocasiones ajeno. La prueba más fehaciente se encuentra en nuestros smartphones, pero también en nuestras casas, oficinas y lugares de ocio: prácticamente en todos sitios. Como no podía ser de otra manera, el agua, como sector transversal en el tejido productivo y social, no está exenta de esta corriente de digitalización vertiginosa.

Así, la llamada cuarta revolución industrial ha llegado para quedarse y mejorar la forma en la que se hacen las cosas en la industria. Con ello, la gestión del ciclo integral del agua se enfrenta a nuevos y apasionantes retos, pero también a desafíos que nadie había sido capaz de prever hasta ahora. Las empresas del sector tienen ante sí una oportunidad que no pueden ni deben desaprovechar, ya que el riesgo de quedarse atrás es un obstáculo difícil de superar en un mundo tan competitivo como el hídrico.

Ante este panorama, e intentando trazar un dibujo que recoja los cambios en el escenario actual y futuro del agua, Alejandro Beivide, director del Departamento de Automatización y Control de ACCIONA; Maurizio de Stefano, director Energy&Utilities (Head Water&Environment) y responsable de la Práctica del Agua en Indra; Agustín Fragoso, director de Segmentos Industriales en Schneider Electric; Salvador Herrando, director de Operaciones de GoAigua; y Raúl Pérez de la Ossa, Head of Analytics & IoT de Aqualia, se reúnen a charlar en el Santander Work Café sobre unos términos que ya marcan un camino a seguir que, quizá, sea el único.

Reunimos a 5 líderes de la transformación digital en la industria del agua para analizar la situación actual y los retos futuros de 3 elementos que ya están transformando la manera de hacer negocios en todos los sectores

Industria 4.0: ¿Dónde está el sector del agua?

Antes de comenzar con desarrollos tecnológicos concretos, contextualizar: “La cuarta revolución industrial”, comienza Alejandro Beivide, “es la de la industria y las personas conectadas”. “Es la realidad que estamos viviendo”, indica Raúl Pérez de la Ossa. “La industria 4.0 pone encima de la mesa nuevas herramientas para conocer mejor nuestro negocio; estamos inmersos en un proceso de cambio que continuará durante los próximos años”, manifiesta.

“La industria 4.0 es un aspecto de una perspectiva global: la transformación digital, que hace referencia a cambios en la forma de hacer negocios”, afirma Agustín Fragoso. “La tecnología es una herramienta a través de la cual se van a producir estos cambios. El sector del agua también se ha visto afectado”. Y puntualiza: “En sectores donde hay inversiones de capital más fuertes, como el petroquímico, ha empezado antes. El agua, por los condicionantes que tiene a nivel medioambiental y ecológico, está ‘condenado’ a transformarse”. Salvador Herrando lo secunda: “El agua está siendo un sector pionero por la importancia que tiene. La digitalización empezó hace 20 años con la automatización. Dar ese salto no es tan complejo como en otras industrias”.

La opinión de Maurizio de Stefano va en otra línea: “Esta revolución digital apunta a una mayor necesidad de tecnologías, consumo y energía. Esto significa que otros sectores van a necesitar muchísima más agua”. Por ello, señala que “podría tener un efecto negativo en la necesidad de agua. Hay avances, pero es una de las industrias que está más atrás”. “Trabajamos en un sector muy tradicional”, confirma Raúl Pérez de la Ossa, y le da el enfoque constructivo: “Lo que hace falta es que las empresas tengan dinámica de cambio”.

Una solución viene de la mano de Agustín Fragoso: “Un gran propulsor va a ser la regulación. El agua es un recurso escaso, y habrá más presión en las administraciones por endurecer la normativa”. “La regulación va a ser cada vez más exigente”, corrobora Raúl Pérez de la Ossa, y con ello “el servicio de información al cliente va a ser más inmediato. Hay un proceso de cambio cultural de lo que de verdad significa el agua”. Alejandro Beivide opina que “tenemos un hito educacional por delante sobre la percepción del valor del agua, una tarea a la cual la transformación digital puede ayudar”. Y pone de ejemplo las apps: “Cuando veas en tu móvil que has gastado 8.500 litros de agua en 6 días, empezarás a interiorizar. Es una manera de humanizar conceptos y usos”. Cree que con las apps “universalizaremos todos los servicios ligados al sector del agua”. Esto lleva a la reflexión de Salvador Herrando: “Al final se democratiza una información que el usuario final no percibía, pero además puedes mejorar o ampliar la gama de servicios”.

  • “En el área de aprendizaje automático, hay una aplicación clara en el uso de redes de distribución de agua para abastecimiento”. Agustín Fragoso (Schneider Electric)
  • “Algunas empresas de agua pequeñas tienen el mismo problema que las grandes pero sin capacidad para acometer un plan de cibeseguridad”. Maurizio de Stefano (Indra)
  • “Tenemos un hito educacional por delante sobre la percepción del valor del agua, una tarea a la cual la transformación digital puede ayudar”. Alejandro Beivide (ACCIONA)
  • "El agua está siendo un sector pionero por la importancia que tiene. La digitalización empezó hace 20 años con la automatización”. Salvador Herrando (GoAigua)
  • “El servicio de información al cliente va a ser más inmediato; hay un proceso de cambio cultural de lo que de verdad significa el agua”. Raúl Pérez de la Ossa (Aqualia)

Artificialmente inteligentes

Entrando en temas concretos, la primera idea que surge es la Inteligencia Artificial (IA). Pero, ¿qué implica? “Hay 3 elementos que hacen que la IA empiece a tener cierta madurez”, explica Maurizio de Stefano: “Primero, datos. Sin ellos no tiene sentido. Por otro lado, una gran capacidad computacional. Y por último, una nueva política”. En el sector del agua, “se están haciendo proyectos donde el uso del dato empieza a tener valor para optimizar la operación”. Sin embargo, “es complicado entender hasta qué punto hay inversiones, porque el retorno no es tan concreto como otros. Los business case de IA en agua son complejos”.

“Tenemos un problema en la falta de inversión”, reitera Salvador Herrando. Y refiere que “hay una parte de sensorización y automatización que puede mejorar la orientación en la toma de decisiones de gestión y operación de infraestructura. Más allá, para que se haga una inversión determinante tienen que aprobarse inversiones mayores”. En este sentido, Alejandro Beivide es más positivo: “Donde he visto un problema en el sector del agua, la capacidad de inversión, también he visto las grandes oportunidades. Las empresas de agua son extremadamente competitivas porque agudizan el ingenio, y maximizan los recursos”.

En cuanto a las aplicaciones prácticas, “hay muchos temas donde se emplea la IA”, asegura de nuevo Maurizio de Stefano. Agustín Fragoso tiene ejemplos: “En el área de aprendizaje automático, hay una aplicación clara en el uso de redes de distribución de agua para abastecimiento; o en el modelado hidráulico de redes para detectar fugas”. Maurizio de Stefano añade que “se están haciendo cosas con drones en presas, o los operarios que entran en un recinto...”. Alejandro Beivide hace su aportación: “Hay muchas capas de IA, pero las básicas se hacen con un ordenador. Eso supone que, si has escogido datos de negocio, en poco tiempo tienes respuestas aplicables a ese negocio. Si tienes ímpetu de rentabilizar, no sería raro hacerlo en un cuarto de hora. Se abre un horizonte infinito de posibilidades”. Raúl Pérez de la Ossa lo atestigua: “A día de hoy estamos utilizando IA con procesos de machine learning en detección de anomalías, de fugas… ya estamos creando valor: nos hace ser más eficientes porque llegamos antes al problema. Hay que ver la IA desde el punto de vista de los retos conseguidos”.

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El sector del agua se encuentra en un momento de cambio sin precedentes: tecnologías como el Big Data, el Internet de las Cosas (IoT), la Realidad Aumentada o la Inteligencia Artificial están cambiado la forma de gestionar el recurso.

Maurizio de Stefano no ha terminado con su postura crítica: “Muchas veces no somos capaces de pensar a lo grande como industria; pensamos en pequeño. Como país -ya no como empresa del agua- no somos suficientemente ambiciosos”. Salvador Herrando le da la razón… en parte: “Es cierto que, a nivel tecnológico puro, otros países pueden llevar ventaja, pero somos líderes en el conocimiento del negocio”. “Lo que hay que hacer”, expone Raúl Pérez de la Ossa, “es la síntesis del problema y aplicar soluciones con lo que hay para dar un servicio rápido. Hay que plantearse objetivos ambiciosos pero alcanzables”.

A pesar de estas palabras, Maurizio de Stefano insiste: “Hay en el sector una pequeña falta de ambición”. “No creo que sea falta de ambición”, asevera Raúl Pérez de la Ossa. “Es ambición pasando por el negocio”. “Es que vendemos agua”, responde Alejandro Beivide. “Comparto que tenemos una carencia de desarrollo de grandes plataformas de IA, pero ojalá dentro de unos años estemos hablando de que somos los mejores del mundo haciendo las aplicaciones que corren en Google Analytics, en Microsoft Azure o en Amazon Web Services sobre aplicativos de business case en el mundo del agua. Querrá decir que las empresas de agua españolas hemos triunfado. Porque no somos Google, pero es que no queremos serlo”. “De hecho”, revela Agustín Fragoso, “no es muy distinto de lo que ha venido pasando en automatización: los dispositivos que han permitido automatizar operaciones son componentes que ya existen en el mercado, y tienen sus proveedores de diferente procedencia. La clave está en su aplicación”. Otro caso de éxito que aplica esta máxima es el que cuenta Alejandro Beivide: “En el proyecto de SmartWater4Europe (en el demosite de Leeuwarden – Holanda), Twitter era el algoritmo que mejor detectaba una fuga. Y teníamos medidores de presión, caudalímetros, algoritmos volumétricos, testeo de redes, sónar, radares...”. Y cierra su disertación: “Esta evolución en el sector del agua nos ha pillado en varias etapas en la que nos hemos comido la mitad. Con lo cual, estamos en una dinámica competitiva y de transformación en la que las nuevas potencialidades de la nube y sus características son el día a día”.

“La única forma de sobrevivir en este mercado es aprovechar la ventaja de hoy, hacerla valer, transformarla, y generar un modelo de negocio válido a largo plazo”, remata Salvador Herrando.

Las Cosas de Internet

El Internet de las Cosas (IoT) en el sector del agua “se llamaba hace 4 días telecontrol”, dice divertido Alejandro Beivide. “La dispersión de la infraestructura del agua geográficamente es una necesidad, con lo cual se ha invertido es en que sean infraestructuras conectadas, que es primer concepto de IoT: conectividad. ¿Qué viene ahora? El paradigma del IoT: donde hablábamos de ‘infraestructura’, hablamos de ‘cosas’ como un símil de ‘dispositivos’, y de ‘dispositivos’ llegas a lo que quieras”. Además, “el IoT trae mejoras en el ámbito de la conectividad. Quita lo que antes era un gran esfuerzo: protocolos de comunicación, infraestructura, dispositivos de redes… Si le sumas el 5G, el gran catalizador, tienes la revolución de los dispositivos. El mundo de las cosas listas empieza a ser muy plausible”.

“Es una capa más de infraestructura y tecnología que falta para hacer realidad la transformación digital”, describe Agustín Fragoso. “Es la capa básica en la cual se adquiere la materia prima para la industria 4.0. Y es tener bien organizada una captación de datos, no solo de las cosas, sino de las personas conectadas a esas cosas, el tipo de información o la complejidad a nivel de algoritmos. Para que sea útil, tiene que incluir a quien tome la decisión”. Para Raúl Pérez de la Ossa, “vamos a tener otro ecosistema completamente diferente. Al final de la siguiente década, tendremos unos 30.000 millones de dispositivos conectados, lo que nos hará conocer mejor nuestros negocios y tener más datos”. Así, este sería “el desencadenante, porque mueve a: tengo una volumetría de datos que no puedo manejar, ¿qué hago? Necesito capacidad de cómputo con herramientas de fácil acceso”.

“Se ha roto el paradigma del dispositivo aislado. Ahora se da por supuesto que la información está integrada y es accesible”, aporta Salvador Herrando. Recuerda que “hace 10 años, cada abastecimiento, instalación o depuradora estaba aislada. Ya no se discute la necesidad de tener los datos en un único punto, y no te tienes que preocupar de cómo acceder al dato, porque viene a ti”. “Lo importante”, comparte Agustín Fragoso, “va a ser la conexión a nivel de capas del negocio. Primero, porque tecnológicamente ya es posible, y segundo, porque ese tipo de decisión a automatizar queremos que tenga impacto en el negocio de la empresa que la está tomando”.

Finalmente, Maurizio de Stefano plantea varios interrogantes: “¿Qué vamos a hacer con todos estos datos? Es la gran pregunta. ¿Quién los gobierna? Las empresas van a tener una unidad de gobierno de datos, porque es una cosa completamente nueva. Y con todos esos datos, ¿qué preguntas me voy a hacer? Vamos a tener un gap generacional de pensamiento, de cómo gestiono esta cantidad de datos, que seguramente son muy útiles pero que no estamos acostumbrados a tener”.

  • “Estamos en una dinámica de transformación en la que las nuevas potencialidades de la nube y sus características son el día a día”. Alejandro Beivide (ACCIONA)
  • “Esperemos que en el sector del agua no tenga que pasar algo para que se entienda que la ciberseguridad tiene que tomarse en serio”. Maurizio de Stefano (Indra)
  • “Los sistemas que automatizan las infraestructuras de agua ya tienen niveles básicos de protección frente a los ciberataques”. Agustín Fragoso (Schneider Electric)
  • “A día de hoy estamos utilizando IA con procesos de machine learning en detección de anomalías, de fugas… ya estamos creando valor”. Raúl Pérez de la Ossam(Aqualia)
  • “Hay una parte de sensorización y automatización que puede mejorar la orientación en la toma de decisiones de gestión y operación”. Salvador Herrando (GoAigua)

¿Estamos ciber-seguros?

La última cuestión que abordamos en el foro es la ciberseguridad, un concepto que “siempre ha existido” en el sector, según Maurizio de Stefano. En este nuevo escenario ‘digitalizado’, considera que “con los datos van a hacer todo lo que quieran. En el futuro, nuestros datos van a estar en cualquier sitio. También porque es imposible controlarlo”. “Además es que estamos utilizando infraestructura de terceros. Estás cediéndolo de facto”, refiere Salvador Herrando. “El problema -continúa- es la dependencia que te genera. Si tú automatizas operaciones en tu negocio cediendo los datos a terceros, estás generando una dependencia muy grande. Lo que es la exposición… es difícil ponerle puertas al campo. Si alguien quiere entrar, entra, lo que no significa que tengamos que estar obsesionados. Hay que tener planes de actuación, protocolos de seguridad y tenerlo en mente cuando se diseñan e implantan sistemas. Es la realidad que viene: no puedes tener innovación sin exponerte”.

En palabras de Alejandro Beivide, “el concepto de ciberseguridad ahora tiene apellido: industrial. Antes, el desarrollo de las potencialidades de los hackers era más ocio y menos maldad. Ahora está cambiando, pero como concepto de necesidad estaba implantado. De hecho, en las empresas, la ciberseguridad de las infraestructuras IT está”. Prosigue: “¿Qué ocurre con la cuarta revolución industrial? Que pueden atacar otro tipo de dispositivos, porque las tecnologías de la operación y la información están convergiendo”. Por ello, alega que “tenemos que tener una atención plena en la ciberseguridad industrial. Los grandes fabricantes han tenido claro que sus dispositivos de años atrás eran vulnerables, porque han utilizado protocolos y puertos que históricamente han sido industriales. Entonces, han desarrollado protocolos seguros y sistemas de encriptación, mensajería protegida, identificación única, control de accesos, software encriptado… todo lo que pueda imaginarse. Eso sí, cuesta dinero”. “Es un tema de cultura”, razona Maurizio de Stefano. “Cuando vas a presentar a un cliente que no entiende esto -en el sentido cultural-... No entiende el valor; el coste es mucho más alto que comprar un antivirus, y con el agua no se puede jugar”.

“Es un tema de evaluación de riesgos”, interviene Agustín Fragoso. “El riesgo depende de las vulnerabilidades y de las amenazas. Tienes que tomar una decisión: ¿hasta qué nivel me quiero proteger? Eso tiene un coste. Un mínimo para tener cubierto una gran cantidad de casos ya da un cierto nivel”. Y puntualiza: “En IT e IoT, las prioridades son distintas. En IT pones el foco en la confidencialidad y la integridad de los datos. En IoT es más la seguridad y la disponibilidad de las instalaciones. Requieren enfoques distintos. Hay metodologías para, en función de lo que quieres proteger y hasta qué nivel, desarrollar planes para implementar procesos. Porque hablamos de ciberseguridad como si fuera poner un firewall, y no. Literalmente es…”. “Una política”, completa Maurizio de Stefano. “Es establecer un proceso que me permita implementar una defensa, normalmente por capas: la física, la de red, la de servidores, la de aplicaciones, etc. Es adquirir buenos hábitos y mantenerlos”, enuncia de nuevo Agustín Fragoso.

En opinión de Raúl Pérez de la Ossa, “no es un tema nuevo. Llevamos años trabajando con ello. Este problema se enfrenta siempre de la misma manera: las personas, los procesos y la tecnología. En los dos primeros, es tener una cultura empresarial sensible. En tecnología, las cuestiones de seguridad son distintas. Tenemos que separarlos convenientemente”. A lo que Maurizio de Stefano alega que “algunas empresas de agua, incluso muy pequeñas, con pocos recursos tienen el mismo problema que tienen grandes compañías, pero sin capacidad para acometer un plan de cibeseguridad: no tienen capacidad económica para hacerlo, y se arriesgan”.

Hay alternativas

Ante esta disyuntiva, toca analizar las posibles alternativas. “Progresivamente se va asumiendo la importancia [de la ciberseguridad]”, declara Salvador Herrando. “Hay que ir moviendo esa cultura, incluso en empresas pequeñas. Tienen que ser conscientes de a qué se están exponiendo”. Y advierte que a pesar de toda precaución, “van a aparecer vulnerabilidades nuevas, se parchearán, y saldrán nuevas tecnologías y maneras de intentar hacer daño. Todo está conectado, para lo bueno y para lo malo”.

Alejandro Beivide hace una observación encaminada a hacer frente al problema: “Una de las cosas que nos da la conectividad absoluta es que el anonimato pierde valor. Hay muchas actuaciones encaminadas a intentar vencer la resistencia al anonimato, porque en la medida en que todos tengan que ir con nombre, los hackers están identificados”. “El que ya está identificado, no se va a meter en nada”, revalida Agustín Fragoso. “La pérdida del anonimato en Internet y el uso de las capacidades conectadas están sobre la mesa para prevenir muchos de los males que se puedan hacer”, afianza Alejandro Beivide. Se atreve a ‘adivinar’ el futuro: “En las películas, todo es: primero, robots que son extremadamente parecidos a personas. Segundo, la integración del mundo exterior con las personas: con los sentidos, pantallas, realidad virtual… No creo que diste mucho de la realidad. Directamente estás diciendo, en temas de ciberseguridad y de agua, que sobre eso es lo que tienes que proteger. Y para proteger, algunas medidas van a ser leyes: en aras de que todo funcione, va a haber cierta pérdida de las libertades”.

Ahí es clave la “identidad digital”, asegura Raúl Pérez de la Ossa. “Las leyes van a ayudarnos en este mundo de la ciberseguridad, pero la identidad digital tiene que ser algo global”. “¿Vosotros realmente creéis que las leyes son capaces de ir delante de la tecnología?”, lanza Maurizio de Stefano. La respuesta es unánime: no. Alejandro Beivide lo tiene claro: “Cuando haya problemas gordos, se buscará una ley para subsanar y que no se repita”.

Agustín Fragoso lo lleva al ámbito hídrico: “Yo distinguiría entre lo que puede afectar a la infraestructura de distribución y tratamiento de agua, y la diversidad relacionada con el consumo. Aquí, la diversidad relacionada con los usuarios está en la línea de lo que cuenta Alejandro: protección de datos, identidad digital… Hay otra parte de diversidad industrial, que es protección de la infraestructura, donde deberíamos centrar nuestros esfuerzos a corto plazo, y de hecho en las propuestas de la arquitectura actuales ya se tienen en cuenta ciertos niveles para minimizar riesgos. Se ha avanzado bastante, porque los sistemas que automatizan las infraestructuras de tratamiento y de distribución de agua ya tienen niveles básicos que garantizan ese nivel de protección frente a ataques”. “Estoy completamente de acuerdo”, asiente Raúl Pérez de la Ossa. “Como en otros problemas de gran entidad, lo que hay que hacer es segmentar e independizar los problemas para enfrentarlos cada uno con una solución”.

“Esperemos que en el sector del agua no tenga que pasar algo de cierta entidad para que todo el mundo entienda que la ciberseguridad tiene que tomarse en serio”, dice Maurizio de Stefano. “También es una forma de evolucionar. El riesgo cero no existe, pero eso no es razón para no exponerte o para no acometer la innovación. Son cambios de paradigmas. Pon los medios para tener una protección razonable, acorde a la criticidad de lo que estás protegiendo, y si se da la mala suerte de que ocurre una desgracia o una catástrofe, mejorar en base a eso”, concluye Salvador Herrando.

¿Cómo será el futuro del sector del agua?

Aleajandro Beivide (ACCIONA)

“Para mí el símil en las capacidades y negocios futuros es un market place con muchas apps, y el sector del agua es idóneo para ello”.

Salvador Herrando (GoAigua)

“Va a haber una internacionalización en la distribución de soluciones tecnológicas; las empresas de agua van a tirar hacia el exterior”

Agustín Fragoso (Schneider Electric)

“La sostenibilidad va a influir en cómo va a evolucionar el sector. Una sostenibilidad que vendrá forzada por cambios regulatorios”

Maurizio de Stefano (Indra)

“Las compañías tienen que pensar en el futuro, porque luego ya no habrá tiempo ni de IA, ni analítica… y será demasiado tarde”

Raúl Pérez de la Ossa (Aqualia)

“Veo dentro de 10 años empresas del agua más modernas. Vamos a necesitar nuevos roles que nos traduzcan el mundo digital al funcional”

Un viaje al futuro

Antes de finalizar esta charla, los participantes imaginan el futuro que viene en un plazo de 5 a 10 años vista. Comienza Alejandro Beivide: “Para mí el símil en las capacidades y negocios es un market place con muchas apps, y el sector del agua es idóneo para ello. Van a venir muchos actores nuevos: pequeñas empresas, desarrolladores de software, de servicios… los proveedores de todo tipo van a ofrecer sus servicios de una manera más optimizada utilizando el mundo digital”. Además, menciona el “edge computing. Veo muchísima capacidad de analítica en la propia instalación. Empezaremos a poner dispositivos que no tendrán que irse a la nube, sino que estarán aquí. E incluso tendrá interrelación con gente que esté en las propias plantas, ya que el talento digital va a cambiar. Veremos otro tipo de perfiles profesionales involucrados en el sector del agua que con estos elementos analizarán su propia instalación y mejorarán su negocio”. Y sigue sumando: “A nivel diseño, las plataformas de software de desarrollo nos harán más agiles y troceados. La innovación vendrá de muchas personas distintas y sitios alojados en plataformas colaborativas de trabajo, que serán el vínculo del proyecto. Word, Excel, software de cálculo… irán perdiendo su poder frente a grandes plataformas de software de ingeniería”.

La predicción de Raúl Pérez de la Ossa va en la misma línea: “Veo dentro de 10 años empresas del agua más modernas. Vamos a necesitar nuevos roles que nos traduzcan el mundo digital al mundo funcional. Y estos factores van a generar nuevas maneras de trabajar para llegar a la mejor eficiencia”. También ve que “en los próximos años, va a ver un aumento exponencial de sensorización. Con la inclusión de nuevas tecnologías, como el 5G, tendremos más información, vamos a conocer mejor nuestro negocio y seremos capaces de traducirlo en eficiencia. Vamos a experimentar cambios en nuestra cadena de colaboración con todos los agentes del agua. El conocimiento del negocio propio nos va a abrir esas oportunidades que ahora mismo no vemos”.

Salvador Herrando se centra, en primer lugar, en la parte de operación, que “va a tender a una automatización de alto nivel. Es decir, con el conocimiento del negocio del proceso. Al final, vas a tener una operación mucho más eficaz y eso va a repercutir en un ajuste en los costes de operación, energéticos… y la optimización general del proceso, gracias a tener ese mar de datos, bases y herramientas de analíticas”. En su caso, “ya lo tenemos implantando en varios mercados grandes, y se ven las mejoras. Gran parte de la ‘operación inteligente’ va por ese camino”. El otro foco es la parte de negocio: “Es más compleja, depende más del mercado. Va a haber una internacionalización en la apertura y distribución de soluciones tecnológicas. Las empresas de agua van a tirar hacia el mercado exterior para hacer valer su conocimiento y experiencia”.

Desde un prisma más amplio, Agustín Fragoso detalla que “de cara al futuro, el concepto de sostenibilidad va a influir en cómo va a evolucionar el sector. Esta sostenibilidad vendrá forzada por cambios regulatorios donde el mal gasto de agua no es una opción. Y conllevará una necesidad de ser más eficiente a varios niveles, pensado en infraestructura del agua. El ciclo de vida de las instalaciones se va a digitalizar”. Por tanto, “a la hora de concebir una instalación, se va a crear un modelo digital que permitirá simularla. Esto hará que las operaciones sean más eficientes a nivel de consumo de recurso y de energía. De aquí saldrán nuevas líneas de negocio”. En el caso de Schneider, “en 2018, se han firmado contratos de ahorro energético con entidades de agua valorados en 50 millones de dólares a lo largo de 15 años. El performance contracting en el mundo energético va a tener más auge como incentivo. Y todo esto va a ser posible utilizando las tecnologías que hemos mencionado”.

Cerrando el foro, Maurizio de Stefano considera que “esta industria es bastante lenta en moverse”, sobre todo ante “el efecto del cambio climático: va a haber muchísimo estrés. Esto hará que la gestión del agua cambie completamente”. ¿Qué van a hacer entonces las empresas de agua? “Mejorar la eficiencia, porque se verán delante de un problema muy grave. La tecnología es una de las soluciones posibles para hacer eficiente un negocio en torno a un recurso que va a ser muy escaso. Las compañías tienen que pensar en este futuro y hacer algo hoy, porque cuando se dé, ya no habrá tiempo ni de IA, ni analítica… y será demasiado tarde”.

Los protagonistas del XXIV Foro iAgua Magazine analizan la revolución 4.0 en el sector del agua