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Las consecuencias para la calidad del agua tras los incendios en Australia

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Zonas urbanas y rurales del estado de Nueva Gales del Sur en Australia se enfrentan a problemas con la calidad del agua tras la oleada de incendios forestales que ha devastado el país. El profesor Stuart Khan, de la Universidad de Nueva Gales del Sur, explica las consecuencias a corto y largo plazo que pueden tener los incendios sobre la calidad del agua.

En algunas zonas, las plantas potabilizadoras se han visto dañadas directamente por los incendios o afectadas por apagones causados por los mismos. Por otra parte, también pueden verse afectadas las zonas metropolitanas, debido a la acumulación de cenizas en las cuencas de sus embalses, que pueden ir a parar a las aguas arrastradas por la lluvia. Otros contaminantes, como escombros, carcasas de animales y compuestos retardantes de llama pueden correr la misma suerte.

La destrucción de infraestructuras hídricas es la preocupación más inmediata, y residentes de algunas zonas han recibido avisos de hervir el agua o tratarla con lejía antes de su consumo. En este sentido, los cortes en las comunicaciones causados también por los incendios suponen un problema añadido a la hora de notificar a los afectados.

El exceso de sedimento en el agua que llega a las plantas potabilizadoras tiene un efecto significativo en las instalaciones al colmatar los filtros, que necesitan una mayor frecuencia de lavado, con lo que disminuye la capacidad de producción de agua potable.

¿Cuáles son las amenazas para la calidad del agua a más largo plazo? Las cenizas de los incendios forestales disminuyen el oxígeno en el agua y contribuyen al crecimiento de cianobacterias. Cuando la ceniza, mayormente carbono orgánico, llega al agua, es biodegradada por bacterias en el agua, que en el proceso consumen el oxígeno disuelto. La fauna piscícola requiere niveles altos de oxígeno disuelto en el agua para sobrevivir, y al disminuir se pueden producir mortandades de peces.

Por otra parte, las cianobacterias crecen cuando existe un alto contenido en nutrientes como fósforo y nitrógeno en el agua, que aportan la ceniza y el suelo. Aparte de cambiar el sabor y olor del agua potable, algunas especies de cianobacterias producen toxinas, aunque el Profesor Khan cree que con una buena gestión es posible evitar los riesgos por cianobacterias y preservar la calidad del agua. Según él “Los retos precisarán un gran esfuerzo, atención a los detalles, y costes extra, pero no deberían tener consecuencias importantes para la salud pública”.

En cambio, los riesgos inmediatos de contaminación del agua son más preocupantes, y requieren respuestas rápidas para restaurar la electricidad y la capacidad de tratamiento en zonas afectadas, a la vez que se informa a la población de los riesgos y de cómo protegerse.

Puedes leer la noticia completa en Smart Water Magazine.

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