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Día Meteorológico Mundial 2022: Alerta temprana y acción temprana

Chris Gallagher (Unplash).
Chris Gallagher (Unplash).

Hoy en día es difícil imaginar un mundo sin previsiones meteorológicas. Nos ayudan a planificar el día: desde cómo vestirnos hasta qué hacer. Pero esas previsiones hacen mucho más que ayudar a planificar un picnic.

La meteorología, la ciencia que se ocupa de la atmósfera y sus fenómenos, se centra principalmente en la previsión del tiempo, pero también va más allá con el estudio de tendencias a largo plazo del tiempo y el clima, y el posible impacto en nuestras vidas. En las últimas décadas, el cambio climático se ha convertido en un importante campo de investigación meteorológica.

Cada año se celebra el Día Meteorológico Mundial el día 23 de marzo. Conmemora el establecimiento de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) en esa fecha en 1950 (anteriormente existía con el nombre de Organización Meteorológica Internacional), y las contribuciones de los servicios meteorológicos a la seguridad y el bienestar de la población.

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La OMM estudia el tiempo atmosférico –acontecimientos a corto plazo como la lluvia, la nieve o el viento en un lugar y momento determinado–, el clima que produce –las condiciones meteorológicas medias de un lugar durante un periodo largo de tiempo– y el efecto sobre los recursos hídricos.

El tema de este año es Alerta temprana y acción temprana, y recalca la importancia de la información hidrometeorológica y climática para reducir el riesgo de desastres. Dado que el cambio climático hace que los fenómenos meteorológicos y climáticos extremos sean cada vez más frecuentes e intensos, la OMM fomenta la predicción que tiene en cuenta los impactos para salvaguardar vidas y medios de subsistencia.

Para mejorar la prevención, la preparación y la respuesta a los desastres, es necesaria una mayor coordinación, no sólo entre los servicios meteorológicos e hidrológicos nacionales, sino también con las autoridades responsables de la gestión de desastres y con los organismos de desarrollo.

Desastres relacionados con el clima y sistemas de alerta temprana

Los desastres relacionados con el tiempo, el clima y el agua causaron más de 2 millones de víctimas mortales y 3,6 billones de dólares en pérdidas económicas entre 1970 y 2019. Durante ese periodo, el número de desastres registrados se quintuplicó y las pérdidas económicas se multiplicaron por siete, según el Informe sobre el estado de los servicios climáticos en 2020. La buena noticia es que el número promedio de víctimas mortales en cada desastre se redujo un tercio en esos 50 años. El informe examinó la información sobre riesgos y los sistemas de alerta temprana para amenazas como ciclones tropicales y huracanes, inundaciones, sequías, olas de calor, incendios forestales, tormentas de arena y polvo, langostas del desierto, inviernos extremos y desbordamientos de lagos glaciares.

La frecuencia, intensidad y gravedad de los fenómenos meteorológicos y climáticos extremos están aumentando como consecuencia del cambio climático, lo que supone una amenaza para vidas, ecosistemas y economías. Aquí es donde entran en juego los sistemas de alerta temprana, con un papel clave en la mitigación de impactos. El informe interinstitucional de 2020 subraya que es necesario ir más allá de prever qué tiempo hará, y prever sus consecuencias, permitiendo así a las personas y a las empresas prepararse en función de las alertas.

La frecuencia, intensidad y gravedad de los fenómenos meteorológicos y climáticos extremos están aumentando como consecuencia del cambio climático

"Los sistemas de alerta temprana son condición indispensable para la reducción efectiva de los riesgos de desastre y la adaptación al cambio climático. Estar preparados y ser capaces de reaccionar en el momento oportuno y en el lugar adecuado puede salvar muchas vidas y proteger los medios de subsistencia de las comunidades de todo el mundo", afirmó el Secretario General de la OMM, el profesor Petteri Taalas.

¿Por qué el énfasis en la alerta temprana y la acción temprana para reducir los riesgos? Se calcula que cada dólar que se invierte en la preparación para los desastres puede evitar siete dólares de pérdidas económicas relacionadas con dichos desastres; es decir, un considerable rendimiento de la inversión. Mediante previsiones y alertas precisas, y mediante la educación y concienciación del público sobre cómo prepararse para los peligros antes de que se conviertan en desastres, es posible evitar la pérdida de vidas y reducir los impactos económicos y materiales.

Aunque en todas las partes del mundo hay riesgos naturales, algunas regiones son más vulnerables a ciertas amenazas que otras. La situación es especialmente grave en los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo (PEID) y los Países Menos Adelantados (PMA). Además, las pérdidas humanas y materiales derivadas de los desastres constituyen un importante obstáculo para el desarrollo sostenible.

Una de cada tres personas en el mundo sigue sin estar protegida por alertas tempranas. Es necesario invertir más en subsanar las deficiencias de capacidad en cuanto a sistemas de alerta temprana, especialmente en los PMA y los PEID de África. Asimismo, la inversión debe centrarse en la capacidad de transformar la información de las alertas tempranas en acciones tempranas, mediante una mejor comunicación y planificación que permita estar preparados. A pesar de las buenas noticias sobre el aumento de financiación para la acción frente al cambio climático en los últimos años, la financiación destinada a adaptación es sólo una fracción muy pequeña (5%), y sólo una parte de ella se destina a la información sobre riesgos y a los sistemas de alerta temprana.

Una de cada tres personas en el mundo sigue sin estar protegida por alertas tempranas

El papel del agua

La frecuencia de los desastres relacionados con el agua va en aumento, y miles de millones de personas en todo el mundo sienten el impacto del cambio climático a través del agua: las inundaciones, las sequías, los corrimientos de tierra, los desbordamientos de los lagos glaciares y las marejadas ciclónicas afectan a las vidas y a las infraestructuras, golpeando con mayor dureza a los más vulnerables.

De hecho, los desastres relacionados con el agua encabezan la lista de desastres tanto en pérdidas humanas como económicas de los últimos 50 años, según el Atlas de la OMM sobre mortalidad y pérdidas económicas debidas a fenómenos meteorológicos, climáticos e hidrológicos extremos. De los 10 desastres más importantes en cuanto a número de muertos, las sequías (650.000 muertos) y las tormentas (577.232 muertos) fueron las que causaron más víctimas. En cuanto a las pérdidas económicas, las tormentas (521.000 millones de dólares) y las inundaciones (115.000 millones de dólares) fueron las más perjudiciales.

El atlas dedica una sección especial a los impactos desproporcionados de los ciclones tropicales en los datos de desastres, así como en los países en desarrollo. Los ciclones tropicales (los tifones y los huracanes son el mismo fenómeno con nombres diferentes en las distintas regiones) son una de las mayores amenazas para la vida y la propiedad. Los vientos, las marejadas ciclónicas y las lluvias torrenciales desencadenan inundaciones.

Pero los riesgos relacionados con el agua no solo afectan a los países menos desarrollados. "Ningún país –desarrollado o en desarrollo– es inmune a este fenómeno. El cambio climático ya está aquí. Debemos imperiosamente invertir más en la adaptación al cambio climático, y una forma de hacerlo es reforzando los sistemas de alerta temprana multirriesgos”, dijo el profesor Taalas.

Triste prueba de la necesidad de mejorar la transformación de las alertas en preparación fueron las inundaciones en Europa en julio de 2021, que causaron casi 200 muertes y miles de millones de euros en daños. Aunque la escala y la distribución de las inundaciones coincidieron con las previstas, y se emitieron alertas, en algunas zonas la gente no llegó visualizar la amenaza a la que se enfrentaba.

De cara al futuro, los efectos del cambio climático se dejarán sentir en gran medida a través de las inundaciones, las sequías y la escasez de agua debido al deshielo de los glaciares y al aumento de la evaporación provocado por el calentamiento. Para hacer frente a los retos del agua y del clima, la OMM ha puesto en marcha la Coalición para el Agua y el Clima, una coalición intersectorial con un enfoque de acción integrada en materia de agua y clima.

Un futuro más seguro y resiliente

La visión de la OMM es que "en 2030, todas las naciones del mundo, especialmente las más vulnerables, serán más resilientes a las consecuencias socioeconómicas de fenómenos extremos relacionados con el tiempo, el clima, el agua y otros fenómenos ambientales".

Las condiciones meteorológicas extremas están haciendo visible el cambio climático en todo el mundo, una tendencia negativa que se prevé que continúe

El tema del Día Meteorológico Mundial 2022 celebra los logros de los servicios meteorológicos e hidrológicos nacionales a través de los sistemas de alerta temprana, al tiempo que destaca la labor de reducción del riesgo de desastres para garantizar que esas alertas tempranas se traduzcan en acciones tempranas.

Las condiciones meteorológicas extremas están haciendo visible el cambio climático en todo el mundo, una tendencia negativa que se prevé que continúe. En este contexto, los sistemas de alerta temprana se consideran una forma de adaptación eficaz. La precisión de las previsiones ha aumentado gracias a los superordenadores, los datos de satélite y otros avances científicos. Y la información puede llegar a zonas remotas mediante alertas por teléfono móvil y aplicaciones meteorológicas. La OMM recuerda que las alertas tempranas son eficaces, y deben serlo para todos, pero no solo eso, sino que deben traducirse en acciones tempranas.

World Meteorological Day 2022 - Spanish