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Un estudio revela una crisis de agua cada vez más profunda en Jordania

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    Una vista aérea del río Jordán que atraviesa Jordania y Cisjordania. (Imagen: Shutterstock)
  • La escasez de agua prolongada y potencialmente desestabilizadora se convertirá en algo común en Jordania para el 2100, según indica una nueva investigación, a menos que la nación implemente una reforma integral, desde la reparación de tuberías con fugas hasta la desalinización del agua de mar.
  • La crisis del agua en Jordania ejemplifica los desafíos que se avecinan en todo el mundo como resultado del cambio climático y el rápido crecimiento de la población.

La disminución del suministro de agua y el aumento de la población reducirán a la mitad el uso de agua per cápita en Jordania a finales de este siglo. Sin intervención, pocos hogares en la nación árida tendrán acceso a 40 litros de agua corriente por persona y día.

Los vecindarios de bajos ingresos serán los más afectados, ya que el 91 por ciento de los hogares recibirán menos de 40 litros diarios durante 11 meses consecutivos al año para el 2100.

Esas son algunas de las predicciones extraídas de un artículo revisado por pares de un equipo internacional de 17 investigadores y publicado el 29 de marzo en Proceedings of the National Academy of Sciences.

La profundización de la crisis del agua en Jordania ofrece un vistazo de los desafíos que se avecinan en otros lugares como resultado del cambio climático, el crecimiento de la población, el aumento del uso del agua, los impactos demográficos y la mayor competencia por el agua entre países fronterizos, según dijo el coautor del estudio e hidrólogo de Stanford, Steve Gorelick , quien dirige la “Iniciativa Global de Agua Dulce” en el Instituto Woods para el Medio Ambiente de Stanford. La Organización Mundial de la Salud calcula que la mitad de la humanidad puede vivir en áreas con estrés hídrico para 2025, y las Naciones Unidas anticipa que la escasez de agua podría desplazar a 700 millones de personas para 2030.

En Jordania, los caudales en el sistema fluvial más grande de la región, el Jordán-Yarmouk, han disminuido como resultado del desvío río arriba en Israel y Siria. Los niveles de las aguas subterráneas en algunas áreas han caído más de 1 metro por año, y un acuífero importante a lo largo de la frontera de Jordania con Arabia Saudita es sobreexplotado a ambos lados de la frontera.

La demanda de agua ha aumentado en gran medida debido al crecimiento de la población marcado por oleadas de refugiados, incluidos más de 1 millón de refugiados sirios en la última década.

Naciones Unidas anticipa que la escasez de agua podría desplazar a 700 millones de personas para 2030

La escasez extrema de agua y las grandes disparidades en el abastecimiento público de agua son ingredientes para el conflicto. La situación del agua en Jordania, considerada durante mucho tiempo como una crisis, ahora está al borde de "estallar" hacia la inestabilidad, según indica el autor principal del estudio, Jim Yoon, científico especializado en seguridad hídrica y resiliencia del Laboratorio Nacional del Noroeste del Pacífico.

“El papel único de Jordania como bastión de la paz en la región hace que estos hallazgos sean aún más preocupantes”, dijo Yoon, quien comenzó a trabajar en el estudio como estudiante de doctorado en la Universidad de Stanford.

La ONU se ha comprometido a garantizar la gestión sostenible del agua dulce y el acceso universal al agua potable y el saneamiento como uno de sus 17 objetivos de desarrollo sostenible. Pero hasta ahora, han faltado marcos analíticos, sostiene Gorelick, quien dirigió el  Proyecto Agua de Jordania  y su continuación, el  Proyecto FUSE  (Alimentos-agua-energía para entornos urbanos sostenibles).

Las nuevas predicciones derivan de un modelo informático, el primero de este tipo, del sistema de agua dulce de Jordania, que simula las interacciones entre los procesos naturales y los comportamientos humanos. Bajo una variedad de escenarios climáticos y socioeconómicos, los investigadores cuantificaron los efectos de mantener el status quo frente a la introducción de medidas como reparar tuberías con fugas, eliminar el robo de agua, aumentar las tarifas para los grandes usuarios de agua y reasignar una cuarta parte del agua de uso agrícola a las ciudades.

El modelo del equipo sugiere que los esfuerzos para aumentar simultáneamente la oferta, reducir la demanda y reformar la distribución probablemente produzcan mejoras “exponenciales” en la seguridad hídrica nacional.

En la actualidad, el acceso al servicio de abastecimiento público de agua de Jordania es muy desigual, y los hogares y las empresas más adinerados a menudo complementan el abastecimiento municipal racionado con entregas costosas de operadores privados de camiones cisterna. El economista alemán y coautor del estudio Christian Klassert dijo que: " Será necesario evitar grandes disparidades en el abastecimiento público de agua para evitar el estrés hídrico debido a la creciente escasez de agua en Jordania y regiones de todo el mundo".

Las muchas facetas de la crisis del agua de Jordania lo convierten en un lugar especialmente valioso para explorar los impactos de intervenciones individuales frente a las simultáneas, dijo Gorelick. Ahora que existe un modelo para este entorno complejo, se puede adaptar con relativa facilidad a otras regiones.

El paso más eficaz que puede dar Jordania es aumentar el suministro mediante la desalinización a gran escala. Una propuesta entre muchas que Jordania ha llevado a cabo con este fin desde la década de 1960 sería desalinizar el agua del Mar Rojo en el sur, transportar agua dulce hacia el norte hasta la capital Ammán, y eliminar el agua sobrante de gran salinidad en el Mar Muerto, cuyo tamaño está rápidamente disminuyendo.

Si bien los debates sobre políticas de agua a menudo presentan intervenciones relacionadas con la oferta y la demanda como alternativas opuestas, los autores escriben que dichas intervenciones funcionan mejor en conjunto.

“Uno pensaría que cualquiera de estas intervenciones tendría un mayor impacto. Pero resulta que tienes que hacer todo”, señaló Gorelick.

Para un país cuya producción económica por persona es menos de una décima parte de la de EE. UU., la escala y el costo de la reforma casi total de su sector del agua son particularmente abrumadores. “En las regiones con escasez de agua donde más se necesita planificar para la sostenibilidad, es un desafío pensar más allá de cómo distribuir el agua dulce escasa mañana, el próximo mes y, hasta cierto punto, en los próximos años”, dijo Gorelick. “Es en estos lugares donde nuestras evaluaciones de políticas a largo plazo son más valiosas”.

Puedes leer la noticia original en Smart Water Magazine.

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