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Expertos advierten que la escasez de agua en diferentes países puede precipitar una crisis global

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A principios de esta semana, los asistentes a la conferencia 'Water 2019', organizada por Chatham House, el laboratorio de ideas londinense de casi un siglo de antigüedad, hablaron sobre la geopolítica del agua, en especial el papel del agua en la estabilidad de una región, así como otros temas relacionados con el agua: gobernanza y gestión, tecnología e innovación, y los desafíos que se plantean con la urbanización y la agricultura.

'Todas las crisis a nivel local en diferentes partes del mundo pueden precipitar una crisis global' señaló Torgny Holmgren, Director Ejecutivo del Instituto Internacional del Agua de Estocolmo (SIWI). Los ponentes destacaron el desafío de garantizar el acceso a agua potable, dado que los adelantos al respecto se enfrentan a barreras políticas, culturales, así como sistemas ya establecidos, informa Thomson Reuters Foundation.

Craig Davies, responsable de Inversiones en Resiliencia al Clima del Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (BERD) habló de los obstáculos para la recuperación de costes de los servicios relacionados con el agua: en la mayoría de las zonas donde trabaja el BERD, el precio del agua está muy por debajo de su coste, por lo que no hay suficiente dinero para el tratamiento y el suministro. Por ejemplo, en Jordania, uno de los países con mayor escasez de agua, subir el precio del agua tendría ventajas económicas, pero dada la situación del país, que acoge a casi 1,5 millones de refugiados sirios, desde el punto de vista político tiene sentido mantener los precios bajos. En otras zonas los problemas son de distinta índole: La economía de Uzbekistán depende del algodón, un cultivo que necesita gran cantidad de agua, pero es difícil adaptar la economía a la creciente escasez de agua. La cultura también juega un papel importante, como es el caso en algunos países islámicos, donde el agua se considera como un regalo de Dios, por lo que cobrar por servicios relacionados con el agua puede ser problemático.

Además, Davies señaló que "si no se paga un precio racional por el agua, se está incentivando utilizarla de forma irracional". En este sentido, incluso innovaciones destinadas a mejorar la vida de las personas pueden tener aspectos negativos: las bombas que funcionan con energía solar permiten a los agricultores en el norte de África acceder al regadío, pero por otra parte eliminan el incentivo para conservar agua que existía cuando tenían que pagar por combustible para las bombas.

En la conferencia también se habló del futuro de los usos del agua de cara al aumento de demandas que compiten entre sí en los próximos años. Se prevé que la demanda global de alimentos aumente un 50% en 2050 según cálculos de la FAO, con lo que aumentaría la demanda de agua para la agricultura; por otra parte, aumentará asimismo la demanda de agua urbana, ya que en esa fecha dos tercios de la población mundial vivirá en ciudades en rápida expansión.

No obstante, también se presentaron varias formas innovadoras de proteger o aumentar los recursos hídricos disponibles. Gareth Price, investigador senior en Chatham house, mostró prácticas innovadoras utilizadas en el estado de Gujarat, en India. Los agricultores apilan los rastrojos que quedan tras la cosecha para retener el exceso de lluvia y que pueda infiltrarse a las aguas subterráneas. Al mismo tiempo, esta práctica ayuda a reducir la quema de rastrojos, una fuente de contaminación atmosférica. En Brasil, un programa de "productores de agua" impulsa la conservación de terrenos arbolados a lo largo de los ríos a cambio de un pago que asumen los usuarios aguas abajo, explicó Paulo Salles, de un organismo brasileño a cargo de la gestión del agua.

Los ponentes destacaron el acceso desigual al agua en diferentes partes del mundo: el consumo de agua varía desde los 700-900 litros al día en los Estados Unidos, a 200 litros al día en Europa, y solo 10-15 litros al día en las zonas más pobres del mundo. La seguridad hídrica es esencial para alcanzar muchos de los ODS, no solo el ODS número 6 sobre el acceso al agua y saneamiento, pero la amenaza del cambio climático surge como un obstáculo. En palabras de Christopher Hurst, del Banco Europeo de Inversiones: "Con los ODS, podemos ver la luz al final del túnel; el problema es que casi con certeza, el tren del cambio climático se nos viene encima".

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