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F. Gambús: "El agua es indispensable para conseguir los objetivos de la economía circular europea"

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  • F. Gambús: " agua es indispensable conseguir objetivos economía circular europea"
    Francesc Gambús, eurodiputado independiente en el Grupo del Partido Popular Europeo.

Sobre la Entidad

Águeda García de Durango
Responsable de Contenidos y Comunidad en iAgua.

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Francesc Gambús (Barcelona, 1976) ha hecho de la economía circular su eje principal de trabajo en el Parlamento Europeo, en el que tiene el compromiso de trasladar las inquietudes de catalanes y españoles a Europa y acercar a los ciudadanos el proyecto de la UE.

En esta entrevista, nos traslada sus iniciativas en el contexto europeo, así como su opinión sobre la situación en Cataluña respecto a la economía circular y el agua.

Pregunta: Sr. Gambús, nos gustaría conocer en detalle sus funciones como eurodiputado en el Parlamento Europeo.

Respuesta: Me presenté con el doble objetivo de trasladar a las instituciones europeas los retos y problemáticas de Cataluña y España; y, asimismo, acercar Europa y la tarea que realizamos desde estas instituciones a los ciudadanos.

Desde mi posición como eurodiputado independiente en el Grupo del Partido Popular Europeo, trabajo en las comisiones parlamentarias de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria, y en la de Industria, Investigación y Energía.

La UE está liderando a nivel mundial la lucha contra el cambio climático. Ser miembro de estas comisiones me permite tener una visión de conjunto del trabajo que estamos realizando, desde las instituciones europeas, en pro de la sostenibilidad y, especialmente, para hacer posible la transición hacia una economía circular.

P.- La apuesta por la Economía Circular es el eje de su acción en Europa. ¿Por qué cree que es necesario alcanzar este modelo económico?

R.- El cambio climático no espera y es urgente hacerle frente proactivamente. La economía circular casa por primera vez los principios de crecimiento económico, estado del bienestar y sostenibilidad. Un ejemplo: en el mundo, se dejan de utilizar 1.000 millones de neumáticos cada año. Hay países que los tiran y los acumulan en vertedero, con el peligro para la salud que ello implica. Sólo en Kuwait, hay 7 millones de ruedas de coches enterradas en el desierto. En cambio, dentro del concepto de economía circular, los consumidores depositan los neumáticos en espacios específicos, donde empresas especializadas reparan aquellos que están mejor para que vuelvan a la carretera. Del resto, una parte son descontaminados y se acaban transformando en otros productos: zapatos, guantes, césped artificial, etc. Finalmente, aquellos que están en peor estado son enviados a la incineración para ser quemados. Y todavía en este caso, se genera una energía que es utilizada por otras industrias. De este modo, las empresas que se dedican a la reparación y reconversión de neumáticos generan puestos de trabajo, crecimiento económico e investigación.

La economía circular es esto: recuperar los productos para minimizar los residuos, aprovechar los recursos naturales y la energía que producimos, eliminar el residuo en origen con un diseño inteligente e invertir en investigación e innovación, así como en transferencia de conocimiento.

Es un cambio transversal, urgente y completo respecto a tecnología, procesos, servicios y modelos empresariales, así como también un cambio de patrón de consumo de los ciudadanos.

Por este motivo, el paquete legislativo de economía circular (residuos, envases, vertederos, y pilas y acumuladores) que hemos acordado con los Estados y que hemos aprobado recientemente en el Parlamento Europeo es un paso importante para Europa y para el planeta. Pero no nos podemos conformar, queremos seguir profundizando en esta transición hacia una economía sostenible y tenemos la obligación de hacerlo por las futuras generaciones. Estamos trabajando en nuevas propuestas legislativas para potenciar el ecodiseño y la lucha contra la obsolescencia programada, la eficiencia energética y las energías renovables. Asimismo, trabajaremos en la estrategia europea para reducir el consumo de plásticos y sobre el uso de productos fertilizantes en la agricultura.

P.- El 57% del presupuesto del Plan de Acción de la Estrategia Española de Economía Circular está destinado al agua. ¿Cómo valora esta medida en el contexto español?

R.- El agua es un ámbito indispensable para conseguir los objetivos que persigue la economía circular europea y los objetivos globales de desarrollo sostenible. El presupuesto público es indispensable para ayudar a impulsar esta transición económica, pero también debemos ser conscientes que no sólo depende de ello. Las industrias y sectores económicos deben ver la apuesta por la economía circular como una oportunidad para transformar sus negocios de forma sostenible y obtener esta ventaja competitiva.

En este sentido, en el Parlamento Europeo también estamos abordando la revisión de la directiva de agua de boca para impulsar una mejora de la calidad del agua que sale de nuestros grifos y fomentar su consumo, así como una directiva de recuperación de aguas para reducir el estrés hídrico que padecen las cuencas europeas, especialmente las mediterráneas, mediante la recuperación de aguas y su reutilización con finalidades agrícolas, industriales o de consumo.

P.- En relación a la situación en Cataluña, ¿cómo valora la implantación del modelo de Economía Circular?

R.- Tenemos excelentes iniciativas de economía circular. En Cataluña, existe una cultura bastante consolidada del reciclaje y la reutilización.

La economía circular es una buena herramienta para potenciar el territorio y fomentar el equilibrio territorial y preservar los puestos de trabajo.

Tenemos polígonos industriales, como el de Bufalvent de Manresa, donde el hecho de cooperar entre diferentes empresas está teniendo beneficios para todos, así como multinacionales del plástico que, en Tarragona, trabajan ya en clave de economía circular. Y no solo se trata de industrias o reciclaje. Por ejemplo, el instituto de la Caparrella, en Lleida, ha obtenido una beca para desarrollar un proyecto que consiste en capturar la niebla para utilizar el agua para el riego. Y en la escuela Volcà Bisaroques de Olot, los niños recogen los residuos orgánicos del comedor y lo llevan a una compostadora, donde los transforman en abono para el huerto de la escuela y para el de sus abuelos.

P.- La gestión del agua en Cataluña se encuentra inmersa en cambios importantes. ¿Cuál es su postura al respecto?

R.- Es cierto que en los últimos años se ha incrementado el debate político sobre la gestión municipal del agua, o también llamada gestión directa. Estoy seguro que encontraríamos ayuntamientos con una excelente gestión y otros pésima, como con las operadoras. Siempre he creído que la colaboración público-privada juega un papel fundamental en la gestión de los servicios, porque, desde cada ámbito, se aporta el know-how y las economías de escala de las que carecen los ayuntamientos.

En cualquier caso, el debate sobre la gestión directa debe alejarse de apriorismos ideológicos y sustentarse en criterios como la eficacia, eficiencia, calidad y excelencia en el servicio.

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