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El Informe de los ODS 2023 llama a renovar el compromiso con la Agenda 2030

El verano pasado, la ONU publicó el Informe de los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2023: Edición Especial, la publicación oficial que realiza un balance del progreso en la implementación de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, con los últimos datos y estimaciones disponibles, y destaca en qué aspectos es necesario acelerar ese avance.

«Los ODS son la hoja de ruta universalmente acordada para superar las divisiones económicas y geopolíticas, restablecer la confianza y reconstruir la solidaridad», recuerda António Guterres, secretario general de las Naciones Unidas, en su prólogo al Informe de los ODS 2023. Además, advierte de que no avanzar nos afectará a todos: «Ningún país puede permitirse el fracaso de la Agenda 2030», y pide una reforma profunda de la arquitectura financiera internacional.

En este contexto, examinamos las conclusiones del informe sobre el Objetivo de Desarrollo Sostenible 6, agua limpia y saneamiento para todos. No es una novedad que, a pesar de los avances, miles de millones de personas siguen sin acceso a agua potable, saneamiento, o higiene. Y no se alcanzará una cobertura universal en 2030, a menos que se produzca un fuerte aumento del ritmo de progreso: seis veces en el caso del agua potable, cinco veces en el del saneamiento y tres veces en el de la higiene. Si bien la proporción de la población mundial con acceso a agua potable, saneamiento e higiene ha aumentado entre 2015 y 2022, estas mejoras en el acceso se produjeron en entornos rurales, mientras que en las zonas urbanas el acceso se mantuvo prácticamente sin cambios o disminuyó. Esto señala una tendencia en la que los servicios no pueden seguir el ritmo del crecimiento de la población en las zonas urbanas.

Si nos fijamos en la calidad del agua y en la proporción de aguas residuales que se somete a tratamiento, los avances son escasos. Alrededor del 58% de las aguas residuales domésticas se trataron de forma segura en 2022, pero existen importantes lagunas en los datos. En cuanto a los datos sobre la calidad del agua de las masas de agua, 97 países informaron de que el 60% de las masas de agua evaluadas mostraban una buena calidad del agua del medioambiente, y el 44% de los países con sistemas robustos de seguimiento informaron de mejoras, pero en general la falta de datos de seguimiento es un problema importante tanto para las masas de agua superficiales como para las subterráneas.

Se han producido mejoras en la eficiencia del uso del agua del 9% en todo el mundo; este indicador hace un seguimiento del valor añadido en dólares estadounidenses por volumen de agua utilizada en metros cúbicos para una determinada actividad económica a lo largo del tiempo, y permite así a los países determinar en qué medida su crecimiento económico depende del uso de sus recursos hídricos. El mayor aumento de la eficiencia en el uso del agua (un 20% desde 2015) lo experimentó el sector agrícola, y para seguir mejorando será necesario un regadío más eficiente, reducir las fugas en las redes de distribución y optimizar los procesos industriales.

António Guterres, secretario general de las Naciones Unidas, advierte de que no avanzar en la Agenda 2030 nos afectará a todos

El aumento del estrés hídrico, que representa la relación entre las extracciones totales de agua dulce y los recursos renovables existentes, es motivo de preocupación en todas las partes del mundo. En 2020, unos 2.400 millones de personas vivían en países con estrés hídrico, y la situación es especialmente preocupante en Asia occidental y el norte de África. Además, los conflictos y el cambio climático agravan los problemas del estrés hídrico.

La gestión integrada de los recursos hídricos entre todos los sectores es fundamental para alcanzar las metas relacionadas con el agua de la mayoría de los demás ODS. Además, cada vez se reconocen más los vínculos entre el agua y el clima, algo clave para aumentar la resiliencia climática. Ha habido un progreso global en la gestión integrada de los recursos hídricos entre 2017 y 2020: 44 países están cerca de alcanzar esta meta y 22 países han demostrado que es posible un progreso real y rápido. Sin embargo, el ritmo medio de implantación es insuficiente para alcanzar la meta y se necesita urgentemente una aceleración en América del Sur y Central, el Caribe, Oceanía, Asia Meridional y Central, y África Central y Occidental. En cuanto a la cooperación transfronteriza, queda mucho por hacer para garantizar que las masas de agua compartidas estén cubiertas por acuerdos operativos para 2030. La incorporación de los acuíferos transfronterizos a estos acuerdos de cuenca supone un reto, y las aguas subterráneas proporcionan casi el 50% de toda el agua potable, el 40% del agua para la agricultura y alrededor de un tercio del agua para la industria.

  • El Informe de los ODS 2023 destaca una disminución de la asistencia oficial para el desarrollo en el sector del agua y el saneamiento

En cuanto a la protección y restauración de los ecosistemas relacionados con el agua, el informe advierte de que la extensión de las masas de agua superficiales está cambiando rápidamente, y una de cada cinco cuencas fluviales ha experimentado fluctuaciones de las aguas superficiales por encima de lo natural en los últimos cinco años. Lo más preocupante es la desaparición de los ecosistemas de humedales, que han sufrido pérdidas del 85% en los últimos tres siglos, debido sobre todo al drenaje y la conversión de tierras. El uso insostenible y la gestión inadecuada de los humedales provocan la pérdida de servicios ecosistémicos como la protección de la calidad del agua y la prevención de inundaciones, y los humedales también desempeñan un papel importante en la mitigación del cambio climático como sumideros de carbono.

Por último, el informe destaca una disminución en la cantidad de asistencia oficial para el desarrollo (AOD) en el sector del agua y el saneamiento, que se redujo en un 15%, de 9.600 millones de dólares a 8.100 millones de dólares entre 2015 y 2021. Los compromisos de AOD también han disminuido cada año después de alcanzar un máximo de 13.500 millones de dólares en 2017. Esto se debió, en parte, a la pandemia por COVID-19, cuando se produjeron cambios en la priorización de los sectores. Además, solo el 29% de los países informaron de una alta alineación entre los fondos de los donantes y los planes nacionales del sector del agua en 2021.

  • El informe de evaluación de 2023 hace un llamamiento para que se aceleren los esfuerzos y se renueve el compromiso de jefes de Estado

El informe de la ONU identifica algunas estrategias clave para volver a encarrilar el Objetivo 6: aumentar la inversión y el desarrollo de capacidades en todo el sector, promover la innovación y la acción empírica, mejorar la coordinación intersectorial y la cooperación entre todas las partes interesadas, y adoptar un enfoque más integrado y holístico de la gestión del agua. La realidad sobre el progreso en la implementación de la Agenda 2030 muestra retos significativos en los diecisiete Objetivos de Desarrollo Sostenible, con desviaciones moderadas o significativas de la trayectoria deseada. El informe de evaluación de 2023 hace un llamamiento para que se aceleren los esfuerzos y se renueve el compromiso de jefes de Estado y de Gobierno, al tiempo que reconoce que la demanda de datos para la Agenda 2030 ha dado lugar a avances significativos en la accesibilidad y el uso eficiente de los datos.