Investigadores de la Universidad de Ciencia y Tecnología Rey Abdullah (KAUST) en Arabia Saudí, en colaboración con el Ministerio Saudí de Medio Ambiente, Agua y Agricultura (MEWA), han desarrollado un marco que permite conocer información detallada sobre el uso agrícola de aguas subterráneas en z...
Investigadores de la Universidad de Ciencia y Tecnología Rey Abdullah (KAUST) en Arabia Saudí, en colaboración con el Ministerio Saudí de Medio Ambiente, Agua y Agricultura (MEWA), han desarrollado un marco que permite conocer información detallada sobre el uso agrícola de aguas subterráneas en zonas áridas.
“El agua subterránea es un preciado recurso, pero no pagamos por él cuando lo utilizamos para el regadío, solo lo extraemos”, comenta Oliver López, que ha trabajado en el proyecto con Matthew McCabe de la Universidad KAUST y otros compañeros. “Cuando algo es gratis, es menos probable que se haga un seguimiento de ello, pero es crucial medir la extracción de agua subterránea por su impacto en la seguridad alimentaria e hídrica, no solo a nivel regional, sino también global”.
En Arabia Saudí, el riego de los cultivos se realiza mediante pivotes centrales que extraen aguas subterráneas. Los investigadores han creado una herramienta que recopila los detalles del consumo de agua, desde una escala regional, hasta parcelas individuales. Se trata del primer sistema en el mundo para hacer un seguimiento y crear modelos del uso de agua en la agricultura con tanta resolución espacial y temporal, indica López.
El sistema combina datos de diferentes fuentes, entre ellos el satélite Landsat 8, modelos de predicciones meteorológicas, y un modelo de la hidrología en la superficie, con lo que mejora la resolución del sistema y la exactitud de las predicciones.
“Las imágenes de satélite muestran diferentes patrones de parcelas activas sobre el fondo del desierto, lo que permite identificar parcelas individuales con pivotes centrales, incluso si su forma y tamaño son irregulares”, explica López.
A partir de datos de satélite se derivaron tasas de evaporación de los cultivos, temperatura superficial y albedo, así como patrones de cultivo. Esta información se utilizó junto con un modelo regional de hidrología de la superficie para calcular la cantidad de agua que los pivotes centrales aportan a cada parcela de cultivo.
El marco se ha evaluado a pequeña escala en 40 parcelas de cultivo en las instalaciones experimentales de Al Kharj, y luego a gran escala en la provincia de Al Jawf, donde se calculó con éxito el consumo de agua de más 5.000 parcelas individuales. Posteriormente se ha aplicado a nivel nacional en más de 35.000 parcelas.
López cree que el modelo ofrece una herramienta fiable y uniforme que puede demostrar el impacto de las políticas de gestión de aguas y ayudar a tomar decisiones en el futuro. El equipo del proyecto tiene planes para integrar varias fuentes de datos de satélite y así mejorar la frecuencia de recogida de datos, la resolución y la exactitud del marco desarrollado.
“El objetivo de nuestro equipo de investigación es hacer un seguimiento de cada parcela, en cada lugar y en todo momento, es decir, se trata de una cuestión de analítica de Big Data”, dice McCabe. Y añade: “Para afrontar cuestiones de seguridad alimentaria e hídrica a nivel nacional y global, se necesita información a nivel local, que pueda generarse a escala planetaria”.




