Connecting Waterpeople
Contenido premium

NRF2022 expone los retos que plantean a los regantes el cambio climático y la escasez de agua

Hoy miércoles 29 de junio se ha celebrado la tercera jornada de Nuevo Regadío Forum 2022, un evento que nació hace un año con el objetivo de convertirse en un punto de encuentro de administraciones públicas, comunidades de regantes, empresas y profesionales para mostrar la imagen más fiel del uso del agua en la agricultura del siglo XXI.

Centrada en la sostenibilidad del sector, durante la mañana se ha hablado de tratamiento de agua y reutilización. Por la tarde, se ha abordado el tema de la sequía y el cambio climático, pues el sector agrario en general, y el regadío en particular, no son ajenos a sus impactos. La menor disponibilidad de agua obliga a un cambio de paradigma y a una adaptación a los recursos disponibles, de manera que es necesario trabajar por un regadío más eficiente, pero también dotar al sector de herramientas que garanticen la seguridad hídrica en un contexto de sequías cada vez más frecuentes.

En este sentido, durante la sesión se ha debatido sobre los retos que plantean a los regantes el cambio climático y la escasez de agua. Julio Berbel, director del Departamento de Economía Agraria del Grupo WEARE y catedrático en la Universidad de Córdoba, ha hablado del impacto de las sequías y la escasez de agua en la cuenca del Guadalquivir: “En la cuenca del Guadalquivir no se prevén cambios en la lluvia media, pero si se ve un aumento en la variabilidad. Esto quiere decir que los episodios de sequía van a aumentar con el paso del tiempo”, ha comentado. En este sentido, ha apuntado que “la situación del regadío en la cuenca del Guadalquivir es bastante crítica” porque no hay margen de maniobra con la sequía. A modo de conclusión, Julio Berbel ha señalado que la necesidad de transformar el riego va a aumentar y que las comunidades de regantes son clave para esto.

Además, José Ignacio Sánchez, asesor técnico de Fertajo, ha hablado de la situación de los regadíos ante el cambio climático, cuyas incidencias principales que se prevén son una menor disponibilidad de recursos hídricos debido a la disminución de las precipitaciones y las aportaciones de agua, un incremento de las necesidades de riego de los cultivos como consecuencia de la subida de la temperatura y la variación de otros parámetros climáticos, y un aumento de la frecuencia de los fenómenos extremos.

En este sentido, José Ignacio Sánchez ha comentado que “el regadío ya ha comenzado a tomar medidas de adaptación y mitigación del cambio climático” y que “en España ya se riegan más de dos millones de hectáreas por métodos de riego de alta eficiencia”. Asimismo, ha explicado que los cultivos, y por tanto los regadíos, absorben CO2 de la atmósfera y facilitan la reducción de la concentración de GEIs en la misma. Para concluir, José Ignacio ha comentado que los regantes “han de adaptar sus tipos de ciclos de cultivo al cambio climático” y que sería conveniente la construcción de nuevas obras de regulación para disponer de los recursos hídricos necesarios. “El cambio climático exigirá el empleo por parte de los regantes de métodos de riego de alta eficiencia y de la modernización de las zonas regables”, ha dicho.

La sesión también contó con William G. Moseley, miembro del comité directivo del Grupo de alto nivel de expertos en seguridad alimentaria y nutrición (GANESAN) de Naciones Unidas, que presentó la aplicación de las ideas del HLPE sobre el clima, el agua y la seguridad alimentaria a un estudio de caso de Botsuana: “Hay una relación bidireccional entre el cambio climático y la seguridad alimentaria y la nutrición”, ha dicho. En este sentido, William G. Moseley ha comentado que el cambio climático continuado va a seguir afectando a los ciclos del agua, “aumentan las sequías, vemos lluvias más intensas, y aumentan las inundaciones”. Así, es necesario buscar sinergias entre la seguridad alimentaria y la acción contra el cambio climático, y aumentar la resiliencia de los sistemas alimentarios al cambio climático.

Sobre el caso de Botsuana, William G. Moseley ha indicado que la necesidad garantizar un enfoque integrado de las políticas relacionadas con el agua y la seguridad alimentaria y la nutrición, “fomentando una gobernanza inclusiva del agua”, donde existen “niveles persistentes de desigualdad, inseguridad alimentaria y marginación de las mujeres”.