En un momento clave para la acción climática mundial, un nuevo informe conjunto de la OCDE y el PNUD advierte que redoblar los esfuerzos frente al cambio climático no solo es urgente, sino también rentable: el Producto Interno Bruto (PIB) global podría aumentar hasta un 13% para el año 2100 si los países adoptaran planes climáticos más ambiciosos.
El informe, titulado "Investing in Climate for Growth and Development: The Case for Enhanced NDCs", sostiene que avanzar hacia políticas más decididas —a través de las llamadas Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDCs)— no solo reduciría los daños climáticos esperados, sino que se traduciría en una ganancia económica tangible. Concretamente, una estrategia de NDCs fortalecida permitiría aumentar el PIB global en un 0,2% para 2040 respecto al escenario actual, con beneficios que se multiplicarían a medida que se eviten catástrofes naturales y crisis económicas derivadas del cambio climático.
“El mito de que actuar por el clima significa sacrificar el crecimiento económico está superado”, se señala en el documento. A través de inversiones en energías limpias, eficiencia energética y reinversión de ingresos generados por impuestos al carbono, los países podrían aumentar su productividad y fomentar la innovación, manteniendo al mismo tiempo un crecimiento robusto.
Una estrategia de NDCs fortalecida permitiría aumentar el PIB global en un 0,2% para 2040 respecto al escenario actual
Pero el crecimiento no es el único dividendo. Los beneficios también se harían sentir en el ámbito social: el informe estima que hasta 175 millones de personas podrían salir de la pobreza extrema para 2050 gracias a políticas climáticas bien integradas con las prioridades de desarrollo. Además, se prevé una mejora significativa en la salud pública, impulsada por una mejor calidad del aire y menor dependencia de combustibles fósiles.
A pesar de estos datos prometedores, el informe alerta que los esfuerzos actuales no alcanzan. Las emisiones globales siguen en aumento y 2024 marcó un nuevo récord. Si los países no presentan NDCs más ambiciosos y ejecutables en 2025, los objetivos del Acuerdo de París podrían volverse inalcanzables, advierte el documento.
El llamado es claro: integrar los planes climáticos con las estrategias nacionales de desarrollo y movilizar tanto financiamiento público como privado. Solo así se podrá transformar la acción climática en un motor de crecimiento inclusivo y sostenido.
De cara a la próxima cumbre climática COP30 en Belém, Brasil, la OCDE y el PNUD instan a los gobiernos a aprovechar la oportunidad histórica de transformar sus compromisos climáticos en motores de prosperidad. Porque, como deja claro el informe, invertir en clima no es un costo: es una apuesta ganadora para el futuro económico del planeta.