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Un nuevo método mejora la detección de parásitos microscópicos dañinos en el agua

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Ingenieros de la UNSW han identificado un nuevo método más simple para detectar microbios diminutos en el agua que suponen importantes riesgos para la salud e incluso podrían ser letales. Se trata de la tecnología CRISPR ultrasensible, que puede identificar la presencia de Cryptosporidium parvum in situ.

Cryptosporidium es un parásito microscópico que puede causar trastornos gastrointestinales graves; puede encontrarse especialmente en lugares donde las fuentes de agua pueden estar contaminadas por animales, tanto silvestres como domésticos. Hasta ahora, su detección generalmente requiere del uso de costosos equipos de laboratorio, microscopios especializados y formación especializada para identificar el microbio en una muestra de agua. Sin embargo, en un artículo en coautoría de la profesora Ewa Goldys y publicado en  Water Research, se propone un nuevo método que es más económico, más fácil de realizar y que requiere poca o ninguna formación especial para ponerlo en práctica y analizar los resultados.

Esto se debe a que el sistema produce un brillo fluorescente distintivo en la muestra de agua cuando se encuentra Cryptosporidium. La investigación muestra cómo es posible la identificación de un solo microorganismo en una muestra determinada. “Este nuevo método reduce el coste de analizar de agua y lo hace más disponible. Esperamos que los análisis de agua sean mucho más rápidos y mucho más económicos. Supone un beneficio para todos, dondequiera que vivan en el mundo, porque hace que la tecnología sea más accesible”, ha dicho Goldys.

Posible uso para la detección de COVID-19

Esta nueva tecnología también puede desarrollarse aún más para mejorar la detección de otras bacterias y virus, incluida la posible identificación de COVID-19 en muestras de aguas residuales. “Creemos que esta tecnología podría aplicarse a la detección de COVID-19; actualmente se tarda hasta once horas en obtener resultados de muestras de aguas residuales, y gran parte de ese tiempo suele emplearse en transportar la muestra al laboratorio”.

El sistema, dice, da resultados para Cryptosporidium en solo dos horas y media y esperan que esta nueva tecnología se pueda aplicar fácilmente en el sitio donde se toman las muestras de agua. Así, el objetivo es “obtener más fondos para investigaciones adicionales sobre la forma en que podemos adaptar esto para la detección de COVID-19”, comenta la profesora Goldys.

Puedes leer a noticia original en Smart Water Magazine.

 

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