Un software desarrollado en la Universidad de Massachusetts Amherst permite que científicos y gestores del agua dispongan de información tanto sobre la cantidad como sobre la calidad del agua que fluye por los ríos de todo el planeta. El marco de software de código abierto, Confluence, transforma datos satelitales en estimaciones utilizables de caudal fluvial y de los sedimentos en suspensión para todos los ríos con un ancho superior a 50 metros.
La plataforma es la primera en combinar estimaciones del caudal de ríos y de los sedimentos en un único sistema de libre acceso, respaldando aplicaciones que van desde la predicción de sequías e inundaciones hasta la gestión de los recursos hídricos, la planificación de infraestructuras y la monitorización ambiental.
Se ha logrado generar datos globales de caudal de ríos con éxito mediante la ejecución inaugural de Confluence.
«Desde un punto de vista social, es importante saber cuánta agua hay en el río, pero el verdadero conocimiento integral de un río proviene de conocer tanto su cantidad como su calidad», afirmó Colin Gleason, profesor Armstrong de ingeniería civil y ambiental en UMass Amherst e investigador principal del proyecto.
Confluence utiliza datos de tres misiones satelitales: Surface Water and Ocean Topography (SWOT), una misión satelital de 1.200 millones de dólares lanzada por la NASA y el Centre National d'Études Spatiales (CNES) de Francia, que mide el caudal de los ríos, junto con LANDSAT y Sentinel-2, que proporcionan imágenes utilizadas para estimar los sedimentos en suspensión. La NASA anunció recientemente que la se ha logrado generar datos globales del caudal de los ríos —un requisito clave de la misión—con éxito gracias a la ejecución inaugural de Confluence.
«No contamos con todos los componentes de calidad del agua que nos gustaría tener en Confluence, pero es único en el sentido de que se trata de un software impulsado por observaciones que produce simultáneamente estimaciones de la cantidad y la calidad del agua de los ríos a escala global, y eso nunca se había hecho antes», señaló Gleason.
Un avance clave detrás de la plataforma es el uso de inteligencia artificial y visión por ordenador para analizar imágenes satelitales. Mientras que los modelos anteriores de sedimentos dependían de datos externos, como mapas de elevación, muy influenciados por factores como la cobertura de nubes y el terreno circundante, «el algoritmo actual no necesita nada de eso», explicó Subhransu Maji, profesor participante en el proyecto. «Esto nos permite aislar los píxeles en los que la concentración de sedimentos puede estimarse de manera fiable».
Según Gleason, «estas son observaciones independientes que realizamos desde el espacio. Confluence no está condicionado por lo que uno cree que debería ser el río».
Con la NASA ejecutando ahora Confluence de forma regular, los datos están accesibles en todo el mundo. «Cualquier persona con un ordenador puede acceder a estos datos fluviales y comprender todos los ríos del planeta, independientemente de la disponibilidad de datos obtenidos en tierra», concluyó Gleason.