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El progreso de la gestión del agua urbana en Orgaz

Depósitos de la red de abastecimiento de Orgaz (Foto: Ayuntamiento de Orgaz).
Depósitos de la red de abastecimiento de Orgaz (Foto: Ayuntamiento de Orgaz).

«Vivíamos junto al Riansares, que solo tenía agua cuando llovía», me cuenta mi abuela Flora sobre la casa en la que vivía hace más de sesenta años, y el arroyo que nace en la Sierra de Marjaliza, cruza el término municipal de Orgaz, y vierte sus aguas en el Algodor tras recorrer veintidós kilómetros.

También me cuenta que, cuando era niña, iba con mi bisabuela —a quien yo no llegué a conocer— a la única fuente del pueblo, situada en la plaza de la iglesia y conocida como «El Caño», para llenar los cántaros de agua para beber. También iban allí los aguaceros con burros que cargaban con los de aquellos que podían permitirse el lujo de pagar para que se la llevaran a casa. Cabe mencionar que en casi todas las casas de Orgaz —entre ellas en la que vivía mi familia— tenían un pozo propio, aunque su agua no era potable. Esta se utilizaba para regar la huerta de mi tío-abuelo, dar de beber a los animales en los característicos abrevaderos de un pueblo ganadero y agrícola como lo es Orgaz, y también para lavar, ya que no había lavaderos.

Y es que el agua potable tardó mucho en llegar a las casas de uno de esos pueblos españoles que no superan hoy los 3.000 habitantes, en los que la gestión del abastecimiento y saneamiento suele estar en un segundo plano.

Fuente El Caño de Orgaz

El Caño, 1960 (Foto: Diputación de Toledo).

El agua soñada

Hidrográficamente, Orgaz no tiene unas condiciones especialmente favorables. Se encuentra en las estribaciones de los Montes de Toledo, sobre una meseta de setecientos metros de nivel medio asentada en suelos cristalinos y silurianos, a treinta kilómetros de Toledo. Los manantiales son escasos y, las aguas, poco abundantes, se secan casi todas ellas durante el verano. Este encuadre hace que los recursos hidráulicos en Orgaz hayan sido casi siempre insuficientes para el desarrollo social y económico de la población.

Los manantiales en Orgaz son escasos y, las aguas, poco abundantes, se secan casi todas ellas durante el verano

Corría el año 1852 cuando el pueblo de Orgaz vio fluir, por primera vez, el agua en aquella fuente de la Plaza de la iglesia, construida junto a las conducciones necesarias para surtirla de agua, y que se abastecía del lado norte de la Villa a través de una cañería que bajaba por el camino de El Socorro —que tantas veces recorrí junto a mis abuelos—. Una fuente que fue construida por ser «absolutamente necesario ya para la salud pública y la comodidad del vecindario», según reza el expediente ‘Pavimentación y saneamiento de la Plaza del Generalísimo de Orgaz’ de marzo 1964, que se guarda en el Archivo Provincial de la Diputación Provincial de Toledo, y que se convirtió a su vez en la fuente del progreso del pueblo.

Como nada resiste al paso de los años, no solo las instalaciones envejecieron, sino que comenzaron a resultar insuficientes para atender a las demandas de los orgaceños, provocando importantes inconvenientes a la hora de abastecer de agua potable a la población. En 1927, setenta y cinco años después de la construcción de la primera fuente de agua potable de Orgaz, se culminaron las obras que el Ayuntamiento acometió para dar solución a dicho problema. Estas consistieron en la apertura de nuevos pozos y la construcción de un depósito subterráneo dotado de una bomba para la extracción del agua, de nuevo, en el camino de El Socorro; un emplazamiento que ya ha quedado ligado a la historia hídrica de Orgaz y cuyo nombre encaja muy bien con la finalidad de aquellas obras. Frente a uno de esos nuevos pozos, el de Cantarranas, mi familia levantaría una de las casas más altas de todo el pueblo de Orgaz en 1996, cuando yo tenía nueve años, y mis abuelos decidieron regresar desde Madrid treinta años después de haberse marchado para tener un lugar en el que la familia se juntaría todos los veranos y Semanas Santas hasta 2005.

Pozo de Cantarranas, Orgaz. A la izquierda, la casa de mi tía-abuela (Foto: Google Maps).
Pozo de Cantarranas, Orgaz. A la izquierda, la casa de mi tía-abuela (Foto: Google Maps).

A finales de 1969, cuatro años después de que mis abuelos dejaran Orgaz con sus dos primeros hijos —allí se quedó una parte importante de sus familias—, el pueblo seguía teniendo una importante necesidad de contar con unos servicios eficientes de agua y alcantarillado, pues otros pueblos de la provincia ya iban alcanzando la meta de tener el abastecimiento de agua domiciliado y saneamiento en sus calles. No fue hasta un año después, en noviembre de 1970, que finalizó la primera fase de las obras de captación y construcción de un nuevo depósito, ubicados en la pedanía de Arisgotas, anejo de Orgaz, de donde llegaba un caudal abundante y de buena calidad que fue recibido con júbilo entre los vecinos.

La red de distribución domiciliaria en Orgaz tardaría una década aún en llegar a la totalidad del pueblo, pero sus casi 3.700 habitantes de entonces fueron testigos de cómo la disponibilidad del agua potable en las casas cambiaría sus vidas. Por un lado, los orgaceños ya no solo no necesitarían cargar sobre los hombros los cántaros, sino que acabarían las reuniones comunales que tenían lugar en torno a la fuente, que tanta vida infundían en el pueblo como la misma agua, pues esta se trasladó en 1973 al parque de El Socorro, por iniciativa de la Hermandad de la Virgen, tras su desmantelamiento y abandono durante las obras de la Plaza en 1964.

A finales de 1969, y a diferencia de otros pueblos de la provincia, Orgaz seguía teniendo una importante necesidad de contar con unos servicios eficientes de agua y alcantarillado

Treinta años de un servicio de aguas que no se queda atrás

Según la legislación española, las competencias en materia de prestación de los servicios públicos del ciclo urbano del agua recaen en los municipios; sin embargo, estos no siempre cuentan con la capacidad financiera y técnica para asumir todos los costes y tareas asociados a la prestación de los servicios del ciclo urbano del agua. Es por ello por lo que el sector del agua en España es un buen ejemplo de colaboración público-privada en el que, según el XVII Estudio Nacional de Suministro de Agua Potable y Saneamiento en España 2022 (AEAS-AGA), el 35% de la población es abastecida por entidades públicas, el 33% por empresas privadas, el 22% por empresas mixtas y el 10% por servicios municipales.

En Orgaz, cuya población es estacional, Aqualia presta el servicio de abastecimiento domiciliario desde 1992. Treinta años en los que ha tenido que hacer frente a los problemas derivados del uso del depósito elevado desde el que antiguamente se suministraba al municipio, pues generaba problemas de bajas presiones en las épocas de mayor demanda ―fines de semana y veranos―. Para la llegada del agua a las casas, comercios e industrias, que tanto hizo progresar al municipio, se dispone de dos depósitos circulares de hormigón de 400 m3 comunicados entre sí, que cuentan con un bombeo de cuatro bombas con variadores de frecuencia que distribuyen el agua tanto al municipio de Orgaz como a Arisgotas, a unos seis kilómetros del depósito de hormigón de 200 m3 semienterrado. Gracias a estas infraestructuras, y al trabajo de renovación que están llevando a cabo junto al Ayuntamiento de los tramos de la red que se encuentran en peor estado debido a su envejecimiento, el municipio ya no mira a otros pueblos de la provincia con miedo a quedarse atrás.

Depósitos de abastecimiento de agua de Orgaz (Foto cecida).

No obstante, hay una preocupación mayor en torno al agua. El estrés hídrico provocado por un impacto del cambio climático cada vez mayor hace que la gestión del agua sea un auténtico desafío. En España, donde se prevé un descenso de las precipitaciones y una distribución del agua más irregular en los próximos años, el trabajo de los actores implicados en los servicios esenciales como es el agua es fundamental para gestionarla de forma eficiente. En este sentido, el sector del agua en España está más que preparado para cualquier desafío —tal y como ya demostrara durante la pandemia, cuya continuidad y calidad del servicio de agua no se vieron afectadas—, cuenta con los conocimientos necesarios, la capacidad técnica y la voluntad innata de dar un servicio básico —y un derecho humano— que cada vez es más exigente: «Como en cualquier otro servicio al ciudadano, este se ha vuelto mucho más exigente en cuanto a su percepción y expectativa, lo que ha originado que Aqualia haya incrementado al mismo nivel la exigencia en cuanto a la prestación del servicio», dice Jesús Martínez Molina, jefe de Producción de la provincia de Toledo y que representa a la empresa frente a los ayuntamientos y mancomunidades con los que trabajan, así como coordinando al personal que trabaja diariamente en el ciclo integral del agua con gran profesionalidad.

El trabajo de los actores implicados en los servicios esenciales como es el agua es fundamental para gestionarla de forma eficiente

Bajo este contexto, la digitalización de los servicios urbanos del agua juega un papel clave en el camino de la mejora continua en la prestación de servicios para los ciudadanos, así como en la lucha contra el cambio climático y el reto demográfico, en línea con la Agenda 2030 de la ONU. Lograr una mayor eficiencia, reducir las pérdidas en las redes de distribución y avanzar en el cumplimiento de las metas ambientales marcadas por la planificación hidrológica y la normativa tanto a nivel nacional como europeo, son los objetivos del sector del agua. En este sentido, en términos económicos y digitalización, Aqualia ha realizado un fuerte esfuerzo en los pequeños y medianos municipios de Castilla La-Mancha, donde presta servicio a 167 municipios solo en Toledo y Ciudad Real, entre los que se encuentra Orgaz. «Se está invirtiendo en renovación de redes, transformación digital y trabajando de manera continua en la minoración del agua no registrada, consiguiendo una prestación del servicio más sostenible y transparente al ciudadano», me cuenta Jesús. En concreto, en el municipio toledano ayuntamiento y empresa se está llevando a cabo el proceso de trasformación digital de control de volúmenes y presiones, que «informa en tiempo real de los problemas que tenemos en la red y nos permite adelantar los plazos en la resolución de los mismos».

La digitalización de los servicios urbanos del agua juega un papel clave en el camino de la mejora continua en la prestación de servicios para los ciudadanos

Una ventaja gracias a las nuevas tecnologías con la que antes no se contaba, y que ahora garantiza que la calidad del servicio de agua potable en el municipio esté garantizada. «Las encuestas de satisfacción realizadas reflejan una muy buena valoración del servicio de abastecimiento sobre otros. De hecho, el número de reclamación registradas en todos los canales que se disponen en lo que llevamos del año 2022 es de 0», asegura Jesús.

Han pasado ciento setenta años desde que Orgaz tuviera agua potable por primera vez en aquella fuente de la Plaza de la iglesia a la que al menos tres generaciones de mi familia, incluida mi abuela Flora, acudieron a buscar agua; y veintiséis desde que ella abriera el grifo por primera vez en la casa que mi familia construyó en la calle Cantarranas, enfrente del pozo que lleva el mismo nombre, y del que yo misma extraje unos cuantos cubos. Desde entonces, tuvo la seguridad de que en aquel municipio en el que nació, creció y empezó a formar una familia, no dejaría nunca de correr el agua cuando la necesitara.

  • Jugando en la plaza junto al pozo de Cantarranas (a la izquierda).
  • Construcción de la casa de mi familia en la calle Cantarranas.