La 13ª edición del Foro de la Economía del Agua se celebró el pasado martes 2 de diciembre con el foco puesto en la recuperación post-COVID. Las oportunidades asociadas a la política europea de agua en la situación actual; la alineación de los objetivos del agua y del desarrollo económico y social; y la innovación en tecnología y políticas públicas, fueron los hilos principales que se abordaron esta nueva edición.
El evento, que pudo seguirse en streaming a través de iAgua, estuvo conducido por Mercedes Martín, periodista, meteoróloga, oceanógrafa y presentadora de Antena 3 TV, y contó con la participación de ponentes de primera línea, tanto desde el punto de vista del conocimiento como de la toma de decisiones en gestión del agua. “El Foro de la Economía del Agua trasciende fronteras y aprovecha la virtualidad para comunicar el cambio de paradigma hacia la transición ecológica”, señaló la presentadora.
Francisco de Paula Lombardo Enríquez, presidente del Foro de la Economía del Agua, fue el encargado de abrir esta decimotercera edición. Desde la celebración del anterior Foro en el mes de julio ha ocurrido mucho y, sin embargo, poco ha cambiado: seguimos inmersos en la pandemia global de la COVID-19 y ya sentimos de pleno las consecuencias sociales y económicas de la misma. Activista del optimismo, Francisco lo tiene claro: “En un momento como este, tenemos dos opciones, dejarnos paralizar por el miedo o entrar en acción bajo la creencia de que aún hay tiempo”. Con la mirada puesta en el futuro que escribimos, Francisco recordó que la hoja de ruta está escrita con un horizonte temporal: el año 2030 y el propósito de 17 Objetivos y 169 metas, haciendo referencia a la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible. “La única salida real a esta crisis no es otra que la sostenibilidad, para hacer frente a los grandes desafíos a los que la humanidad nos enfrentamos”, dijo. “El futuro es de todos y todos tenemos que hacer el esfuerzo de afrontar los grandes desafíos del agua sin excluir a nadie”.
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Tras su intervención tuvo lugar la primera sesión de la jornada, centrada en las oportunidades asociadas a la política europea de agua en tiempos de planes de recuperación y resiliencia de la pandemia. Teodoro Estrela, Director General del Agua del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) y Elisa Vargas-Amelin, Policy Officer de la Unidad de Agua Limpia de la Dirección General de Medio Ambiente de la Comisión Europea, expusieron la convergencia en el tiempo no solo la evaluación de los primeros veinte años de vida de la Directiva Marco del Agua de la Unión Europea, que permiten obtener lecciones muy relevantes para informar procesos de decisión en el futuro, sino también desafíos a futuro y oportunidades inequívocas en relación al Pacto Verde y los planes de recuperación y resiliencia. Y España no permanece ajena a la discusión europea. En ese sentido, el Director General del Agua hizo un repaso al proceso de planificación en torno a la idea de transición ecológica en nuestro modelo de desarrollo en el que está inmerso: “España ha elaborado un Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático que es el instrumento que nos permitirá abordar los riesgos que afectan al agua”, señaló, donde “Administraciones y usuarios deben coordinarse para elaborar una planificación hidrológica que afronte los riesgos del cambio climático”. Entre las principales líneas de trabajo de la Dirección General del Agua, Teodoro enumeró: la lucha contra la contaminación, la restauración de ríos y acuíferos, la protección contra las inundaciones y la mejora de la seguridad hídrica.

Por su parte, Elisa Vargas-Amelin señaló desde la Comisión Europea que “estamos en un momento interesante y que puede dar un impulso a todas las políticas hacia una dirección más verde y sostenible, como es el caso del Pacto Verde Europeo”, que la Comisión presentó como una hoja de ruta para asegurar “un salto hacia la sostenibilidad”. Respecto a la Directiva Marco del Agua, pilar fundamental de la política de la Unión Europea, Elisa dio un toque de atención sobre su cumplimiento: “Los Estados Miembros están tardando mucho en aplicar las medidas necesarias para alcanzar los objetivos ambientales recogidos en la Directiva”. Y no se olvidó de la recuperación de costes: “Deben interiorizar estas políticas en sus regímenes económico-financieros y reinvertir en protección del medio acuático”. Finalmente, Elisa hizo a alusión al Plan de Resiliencia puesto en marcha en Europa, con el que se van a movilizar fondos muy rápidamente, y del que esperan se apliquen medidas estructurales que den resultado a largo plazo. “Es esencial en España mejorar la cooperación entre las administraciones, mejorar la gestión de fondos y la contratación pública, y continuar con un diálogo fluido”, aconsejó y Teodoro Estrela coincidió con ella: “Las tres administraciones, local, autonómica y estatal, tenemos que trabajar juntos para resolver los problemas”.

En la segunda sesión, Alvar Escrivá-Bou, Research Fellow del Public Policy Institute of California, y Gonzalo Delacámara, director académico del Foro de la Economía del Agua y director del Departamento de Economía del Agua de IMDEA, abordaron la innovación entendida en un sentido amplio. Y, es que, la innovación tiene a interpretarse solo como el desarrollo tecnológico y su adopción. Sin embargo, aquellos que trabajan en el campo de la innovación tecnológica saben bien que esta no es suficiente en sentido alguno. En primer lugar, Alvar Escrivá-Bou expuso la experiencia de California, muy próxima en algunos sentidos a las de las cuencas mediterráneas: “Los principales retos en California son la sostenibilidad en el uso del agua para la agricultura, el acceso equitativo al agua de calidad y la mejora de los ecosistemas acuáticos”, anunció. El Estado Dorado muestra numerosas aristas relevantes, donde las restricciones financieras no son vinculantes, las tecnologías para la gestión del agua están disponibles a diferentes escalas y donde, sin embargo, los desafíos de gobernanza y gestión no dejan de crecer ante el imperativo de adaptación al cambio climático. “La salud de los ecosistemas fluviales se ha degradado en California en las últimas décadas a causa de la sequía y el incremento de las temperaturas por el cambio climático”. Como solución a este y el resto de problemas a los que se enfrenta California, y que dadas las similitudes también podrían aplicarse a España, Alvar señaló que es fundamental implementar programas de gestión de la demanda, así como incrementar la flexibilidad institucional, operativa y regulatoria.

Por su parte, Gonzalo Delacámara centró su intervención en la innovación tecnológica e innovación en políticas públicas: “La Unión Europea no nos va a dar dinero para hacer lo mismo de siempre, sino para transformar e innovar”. En este sentido, señaló que debemos “adaptar nuestros procesos de toma de decisiones a un nuevo tiempo que demanda que tengamos mejor oído para lo que el ciudadano piensa y el impacto real de las políticas públicas”, pues el éxito de las soluciones políticas, según Delacámara, está vinculado a aprovechar determinadas ventanas de oportunidad. “Tenemos que ser capaces de conciliar los desafíos del presente con todo lo que se presenta en el futuro”, añadió. Respecto al crisis climática, la tendencia hasta ahora ha sido reducir la incertidumbre inherente a las proyecciones climáticas. Sin embargo, el desafío pasa por asumir la incertidumbre como inevitable y en “apuntar a sistemas más robustos, flexibles y más adaptativos”, aprovechando el esfuerzo financiero europeo para mejorar la evaluación de las políticas públicas. “Tenemos que valorar cómo financiamos a largo plazo nuestras actuaciones en materia de agua”, coincidió en este punto Alvar Escrivá-Bou.
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Finalmente, el mismo Gonzalo Delacámara fue el encargado de clausurar la 13ª edición del Foro de la Economía del Agua, haciendo un repaso a los puntos más relevantes señalados durante la jornada: “Necesitamos conectar los objetivos de la política sobre agua con los objetivos generales de la política pública. Y para eso hay que pasar de instrumentos afines”, trabajando “en el rediseño de incentivos económicos y en el rediseño de nuestros sistemas de gobernanza” y siendo “capaces de pasar de políticas reactivas y orientadas a la resolución de problemas a políticas basadas en visiones de largo plazo, con más proactividad”.
Y, es que, tal y como señaló Mercedes Martín en el cierre del evento: “El futuro no espera. El futuro que queremos vivir se escribe hoy”.