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R.Sánchez: "Las reservas de agua son un modelo que puede adaptarse a las condiciones de cada país"

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  • R.Sánchez: " reservas agua son modelo que puede adaptarse condiciones cada país"

Recientemente, el Gobierno de México hizo historia con la decisión de proteger la mitad del agua superficial del país, una medida que beneficiará a 45 millones de personas, 82 Áreas Naturales Protegidas y 64 humedales de importancia internacional o sitios Ramsar.

Rafael Sánchez, Coordinador Nacional de España del Grupo de Examen Científico Técnico - Convención de Ramsar y Experto en Hidrología y Ecología de Ecosistemas Acuáticos, ha trabajado en este proyecto para WWF México y para la CONAGUA. Le entrevistamos por este motivo.

Rafael Sánchez Navarro cursó sus estudios en la Universidad Politécnica de La Rábida (E.U.I.T. Forestal) y la Universidad de Lleida (ETS Ingenieros de Montes). Consiguió el Diploma de Estudios Avanzados en el Departamento de Ecología de la Universidad de Barcelona realizando la tesis doctoral en la Universidad Politécnica de Valencia sobre las necesidades hídricas de los humedales. Su área de especialidad son los caudales ecológicos, incluyendo el desarrollo de métodos, la aplicación a casos concretos, el desarrollo normativo, capacitación, su integración en la planificación del agua, etc.  

A pesar de que se trata de una protección sectorial, a nadie se le escapa que la buena gestión del agua tiene una clara incidencia en la buena gestión del territorio

Tras trabajar de investigador en la Unidad de Ecosistemas Acuáticos (IRTA), su actividad profesional se ha dedicado a los trabajos de consultoría para gobiernos e instituciones internacionales. Entre los gobiernos a los que ha asesorado se encuentra España, Marruecos, Turquía, etc. Ha realizado trabajos de consultoría para la Comisión Europea en la implementación de la Directiva Marco del Agua con especial referencia a los caudales.

Durante más de 10 años ha participado en el proceso de definición e implementación de los caudales ecológicos en México a través de WWF y la OMM. Participó en la redacción de la Norma Mexicana de Caudales Ecológicos y desde sus inicios ha asesorado científicamente al Programa Nacional de Reservas de agua de México.  

Pregunta - ¿De dónde parte la idea de impulsar la protección de las reservas de agua de México?

Respuesta - La modificación del flujo hídrico por la extracción del agua y la construcción de represas en México ha causado cambios en la estructura y funcionamiento natural de ríos, lagos y, en general, de los ecosistemas acuáticos. En la actualidad hay una demanda anual en México de 78.4 miles de millones de m3, de los cuales casi un 15% se consideran extracciones no sostenibles, con un tercio de las cuencas sometidas a una fuerte presión hídrica. 

Un país megadiverso como México ha planteado grandes retos científicos para determinar esas reservas de agua

En estas circunstancias, la organización WWF promovió un programa de aguas a escala nacional para consolidar en México un manejo del agua fundamentado en la extracción sustentable. Este nuevo modelo debía considerar las reservas de agua necesarias para los ecosistemas como pieza clave de la sustentabilidad, impulsando un uso más eficiente por parte de los distintos sectores y el acceso equitativo al recurso. Desde luego, este cambio en el paradigma de la gestión del agua en México debía basarse en una participación informada y el apoyo de la sociedad, así como la inversión pública que asegurase su continuidad y sostenibilidad. Las reservas de agua son el instrumento normativo para poner en práctica esta política de aguas sustentable.

P. - ¿Cuáles son los principales lineamientos del Decreto presidencial?

R. - Estos decretos establecen reservas de agua que garantizan la disponibilidad de este recurso para la población y la naturaleza durante los próximos 50 años. En los Decretos presidenciales se define la cantidad de agua necesaria para el medio ambiente, lo que evita la sobreexplotación y el deterioro de los ecosistemas. Al definir estos volúmenes de agua, se evita que concesiones futuras utilicen el 100% del escurrimiento medio anual como ha ocurrido en otras cuencas del país. Los Decretos de reserva de agua para el medio ambiente no implican la privatización del agua sino todo lo contrario, la reserva de agua establece una garantía de reservar esta agua en los ecosistemas que beneficia al ambiente y a toda la sociedad.

P. - ¿A qué dificultades se enfrentó la aprobación de esta normativa?

R. - La declaración de las reservas de agua ha sido un largo proceso en México, que ha incluido el desarrollo normativo, implementación de estudios técnicos, consultas con administraciones y usuarios, negociaciones, etc. Un primer reto fue determinar la cantidad de agua necesaria para preservar la funcionalidad de los ecosistemas acuáticos y los servicios ambientales que éstos proveen. Este proceso para determinar la reserva de agua se sustenta científicamente en el concepto de caudal ecológico (la cantidad, periodicidad y calidad del agua que se requiere para sostener los ecosistemas dulceacuícolas y sus servicios ecosistémicos). México desarrolló la Norma Mexicana de Caudal Ecológico NMX-AA-159-SCFI-2012, publicada en 2012, para sentar las bases técnicas y los procedimientos para la estimación de caudales ecológicos, considerando las necesidades y características específicas de los ecosistemas de agua dulce del país. Un país megadiverso como México también ha planteado grandes retos científicos para determinar esas reservas de agua, con ríos al norte del país que sólo llevan agua algunos días al año mientras que en otros del sur del país cuando menos caudal llevan son varios cientos de metros cúbicos por segundo.

No han faltado las voces escépticas y críticas de las reservas de agua para el medio ambiente, catalogando esta iniciativa como un freno al desarrollo

En otro orden de cosas, no han faltado las voces escépticas y críticas de las reservas de agua para el medio ambiente, catalogando esta iniciativa como un freno al desarrollo.

P. - ¿Qué organismos se han visto implicados en su elaboración?

R. - El Programa Nacional de Reservas de Agua (PNRA) es una iniciativa del gobierno y la sociedad civil que se inició en 2012 bajo el liderazgo de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) y la Alianza WWF-Fundación Gonzalo Río Arronte, con la participación de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas y el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo.

En los estudios técnicos para la determinación de las reservas de agua han participado además más de un centenar de expertos pertenecientes a 27 instituciones académicas. Además, otras organizaciones no gubernamentales, diversas entidades de gobierno, usuarios del agua y comunidades rurales también se involucraron en el proceso.

P. - ¿Qué impacto tiene este decreto sobre los recursos hídricos de México? ¿Cómo beneficia a la conservación y a las comunidades locales?

R. - La reserva es un volumen de agua en una cuenca destinado exclusivamente para protección de la naturaleza y consumo humano. Su determinación estuvo a cargo de equipos multidisciplinarios, coordinados por WWF y la CONAGUA, que definen la cantidad de agua que requieren la flora y la fauna y el crecimiento de la población en los próximos 50 años, respetando los usos del agua para actividades productivas actuales y aquellas que se desarrollarán en el futuro de manera sustentable.

Las comunidades locales se ven especialmente favorecidas por estos decretos de reserva

Las comunidades locales se ven especialmente favorecidas por estos decretos de reserva. Muchas de ellas dependen directamente (y casi exclusivamente) de los servicios ambientales que proporcionan los ríos en condiciones saludables como la pesca, abastecimiento, otros recursos alimenticios...  Sin caudal, un río deja de proveer todos estos servicios ecosistémicos.

Desde un punto de vista de biodiversidad, con las reservas de agua se mantendrán volúmenes de agua necesarios para cubrir las necesidades hídricas de especies dulceacuícolas y de los ecosistemas costeros adyacentes. Con estos decretos se protegerán 500 especies enlistadas en la NOM059, de las cuales 71 dependen directamente del régimen hidrológico. En la región del río Pánuco, por ejemplo, encontramos especies de peces como la mojarra caracolera (Cichlasoma bartoni) la cual es endémica y está en peligro de extinción. En la región del Grijalva-Usumacinta, la reserva de agua permitirá la conservación de los volúmenes de agua necesarios para la conservación de la población de manatí (Trichechus manatus) clasificado en la categoría de protección según la NOM059, así como de la nutria (Lontra longicaudis) identificada como especie amenazada. Las reservas de agua también mantienen el hábitat para especies de aves acuáticas en peligro de extinción como el pato real (Cairina moschata) o amenazadas, entre ellas la totolaca mexicano o pájaro caniche (Aramus guarauna) y el rascón cuello rufo (Aramides axillaris).  

P. - ¿Qué criterios se han seguido para seleccionar las más de 300 reservas de agua? ¿Qué características comparten las masas de agua protegidas?

R. - La Alianza WWF-FGRA y la CONAGUA realizaron un primer estudio para identificar aquellas cuencas hidrológicas del país que presentaran condiciones favorables para establecer reservas de agua en los términos de la Ley de Aguas Nacionales. Los criterios que se emplearon fueron cuencas con disponibilidad de agua y escasa presión hídrica que atesoraran una alta riqueza biológica e importancia ecológica. Con este análisis se identificaron 189 cuencas con factibilidad para establecer reservas de agua que se convirtieron en el objetivo principal de lo que se denominó Programa Nacional de Reservas de Agua. Posteriormente se extendieron estas 189 reservas al conjunto de las cuencas donde se integraban para darle coherencia hidrológica a las propuestas.

Las reservas de agua complementan el régimen de protección de muchas áreas protegidas, ya que garantizan regímenes hidrológicos adecuados para la protección de los hábitats y especies dependientes del agua. Ni que decir tiene que los humedales Ramsar se beneficiarán de estas reservas de agua. También hay que señalar que a pesar de que se trata de una protección sectorial (proviene de la Ley de Aguas Nacionales), a nadie se le escapa que la buena gestión del agua tiene una clara incidencia en la buena gestión del territorio.

WWF ya trabaja con el Banco Interamericano de Desarrollo para replicar esta experiencia en países de Latinoamérica como Bolivia, Colombia, Guatemala y Perú

P. - En un futuro, ¿cree que sería posible ampliar el alcance de esta iniciativa?

R. - Sí, en esta primera fase se identificaron estas cuencas porque ofrecen oportunidad de actuar de manera preventiva para reservar agua para el medio ambiente antes de que estas lleguen a una situación de sobreexplotación. En una siguiente fase, se piensa abordar las 456 cuencas restantes a partir de la experiencia de estas 300 cuencas.

P. - ¿Cree que esta iniciativa podría replicarse en otros países del entorno mexicano? ¿Podría ser extrapolable a España, por ejemplo?

R. - México es pionero en el mundo en esta política pública, fundamental para la seguridad hídrica de cualquier país. Las reservas de agua son un modelo que puede ser adaptado a las condiciones particulares de cada país y una solución preventiva basada en la naturaleza para la adaptación al cambio climático y la conservación de la biodiversidad y sus servicios ecosistémicos. Actualmente, WWF ya trabaja con el Banco Interamericano de Desarrollo para replicar esta experiencia en países de Latinoamérica como Bolivia, Colombia, Guatemala y Perú, como una medida de seguridad hídrica y adaptación al cambio climático. Este modelo ya se ha trabajado con WWF-Malasia y se espera in iniciar la colaboración con WWF-Zambia.

En el caso de España, la extrapolación se encuentra más condicionada por el marco legal español y europeo. La política de aguas europea también se caracteriza por un alto nivel de conservación de los ecosistemas y la sostenibilidad en el uso de los recursos. Pero la gran diferencia se encuentra sobre todo los usos del agua existentes en el viejo continente. En España, el nivel de asignación de agua en las cuencas es muy elevado, existiendo pocos tramos de río en condiciones naturales y sin usos asociados. ¿Quién se imagina una cuenca del tamaño de Cataluña donde a todos sus ríos se les reserve entre el 90 y 99,5% del agua para el medio ambiente? Pues ese es un ejemplo de reserva de agua para la cuenca del río Usumacinta en México.

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