En la mañana de hoy martes, Europa Press ha informado de que la Unión Europea ha acusado a Rusia de cometer un crimen de guerra al atacar esta madrugada la presa de la central hidroeléctrica de Kajovka, en el río Dniéper. El ataque, que el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, ha calificado como “sin precedentes”, provocará importantes inundaciones en la región ucraniana de Jersón, de las cuales aún se desconoce la magnitud.
Asimismo, el Consejero ha recordado que “la destrucción de infraestructuras civiles constituye un crimen de guerra” y que Rusia y sus aliados responderán ante esta violación del Derecho Internacional.
Conmocionado ante las inminentes inundaciones en diferentes localidades cercanas a la presa, el ex primer ministro Belga ha anunciado que el estado de la cuestión y la ayuda a las víctimas será el tema tratado en la próxima reunión de líderes europeos, prevista para finales de este mes.
Según el periódico El Mundo, la presa de Nova Kajovka fue construida en 1956 y cuenta con una capacidad de 18 millones de metros cúbicos de agua. El pasado mes de noviembre fue parcialmente dañada tras varios ataques que el servicio de inteligencia británico atribuyó al ejército ruso. Según las estimaciones del mismo, calculadas en ataques previos, su destrucción provocaría la inundación de al menos 80 localidades a lo largo del río Dniéper.
A pesar de que Rusia y Ucrania se han acusado mutuamente, el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, ha atribuido a este ataque la categoría de “terrorista”, y ha hecho un llamamiento para la evacuación de las localidades de la “zona crítica”, en la que se estima que puede haber alrededor de 16.000 ciudadanos afectados, en la orilla derecha del río, controlada por Ucrania. Por su parte, el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, ha descrito el ataque como “un sabotaje deliberado por parte de Ucrania”, a la que ha acusado de “pretender dejar sin agua a la península de Crimea”, negando cualquier implicación de Rusia en la ofensiva, según la agencia Europa Press.
Russian terrorists. The destruction of the Kakhovka hydroelectric power plant dam only confirms for the whole world that they must be expelled from every corner of Ukrainian land. Not a single meter should be left to them, because they use every meter for terror. It’s only… pic.twitter.com/ErBog1gRhH
— Володимир Зеленський (@ZelenskyyUa) June 6, 2023
El Mando Sur de las Fuerzas Armadas de Ucrania continúa investigando la magnitud de los daños, así como el posible curso de las inundaciones.
Las presas en el Derecho Internacional Humanitario
En el documento Los Crímenes de Guerra según el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional y su base en el Derecho Internacional Humanitario, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), que amplía y diversifica el contenido del Estatuto de Roma en un cuadro comparativo con otras fuentes del DIH, indica que las presas y otras infraestructuras hidrológicas conforman enclaves dentro de la categoría de “obras e instalaciones que contienen fuerzas peligrosas” y para las que se reclama “especial” vigilancia, según fuentes de Europa Press.
En este cuadro comparativo podemos comprobar que, si bien el estatuto de la Corte Penal Internacional no incluye la anterior mención, los Convenios de Ginebra de 1949 establecen como infracción grave -P I, Art. 85 (3) (c)- “lanzar un ataque contra obras o instalaciones que contengan fuerzas peligrosas a sabiendas de que ese ataque causará muertos o heridos entre la población civil o daños a bienes de carácter civil”.
A pesar de que existen excepciones si las instalaciones tienen fines militares o están próximas a objetivos militares, y los bienes de carácter civil fueran destruidos “a su paso”, la protección de la población sigue siendo primordial. El CICR alerta de que “decenas de miles de personas están sufriendo inundaciones y están en riesgo debido a la destrucción de la presa”. La Fiscalía del Tribunal Penal Internacional está investigando la situación en Ucrania, pero aún no ha evaluado específicamente la destrucción de la presa de Nueva Kajovka.
Según fuentes de Europa Press, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) ha calificado la destrucción de la presa de Nueva Kajovka en Ucrania como uno de los ataques más graves contra la infraestructura civil, por el que Rusia podría incurrir en un crimen de guerra.