Connecting Waterpeople
Contenido premium

Sequía en España: un desafío para la sostenibilidad hídrica

La sequía es un fenómeno natural recurrente en diversas regiones del mundo, y España no es la excepción. A lo largo de su historia, este país ha experimentado ciclos de escasez de agua que han impactado en múltiples aspectos de la sociedad, la economía y el medio ambiente. En España los ciclos de sequía suelen presentarse cada 8 o 10 años, si bien se espera que sean más frecuentes e intensos en el futuro debido a los efectos del cambio climático.  

Las noticias sobre la sequía se han ido sucediendo a lo largo de este verano. Esta semana ha sido noticia que la reserva hídrica española caía por debajo del 40% de la capacidad total, situándose en el 39,9%, tras una disminución del 1,2% en la última semana, según los datos semanales del boletín hidrológico del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO).

Casi nueve millones de personas de 600 municipios sufren actualmente restricciones de agua debido a la sequía. Actualmente, las comunidades donde el problema es más acuciante son Cataluña y Andalucía. En Cataluña, la Generalitat ha declarado el estado de emergencia por sequía hidrológica en partes de Girona –22 municipios que se abastecen del acuífero del Fluvià Muga– y Tarragona –2 municipios que dependen del agua del embalse de Riudecanyes–. Con ello se fija una dotación de 200 litros por habitante al día de media, y solo se podrá autorizar el riego agrícola de supervivencia de cosechas leñosas, además de reducirse un 25% el consumo industrial. En Málaga, varios municipios han intensificado las restricciones debidas a la sequía, algunos de ellos con cortes de suministro a la población, especialmente durante la noche. También sufren cortes de agua nocturnos una decena de municipios de la Sierra de Huelva.

El cambio climático ha sido un catalizador significativo de la sequía en España. Los patrones climáticos están cambiando, lo que lleva a un aumento en las temperaturas y a la alteración de los ciclos de precipitación. Las temporadas de lluvias son más cortas e impredecibles, y cuando la lluvia finalmente cae, a menudo lo hace en forma de lluvias torrenciales y breves, lo que dificulta la recarga de los acuíferos y la retención de agua en el suelo. Este fenómeno contribuye directamente a la disminución de los recursos hídricos disponibles en los embalses y ríos, con graves consecuencias para la agricultura, la industria y el suministro de agua potable.

Ante esta realidad, es necesario adaptar la planificación y gestión de los recursos hídricos para asegurar el mejor uso posible de los recursos disponibles, además de aprovechar las posibilidades que ofrecen los recursos no convencionales como son la desalación y la reutilización. En este contexto, el pasado mes de mayo el MITECO anunció 1.400 millones de euros para afrontar la sequía y aumentar la disponibilidad de agua. Entre las actuaciones se encuentran acelerar la construcción de nuevas infraestructuras como plantas desaladoras, duplicar la reutilización de aguas urbanas, y ayudas a regantes que sufran una reducción de su dotación de agua.

  • El cambio climático ha sido un catalizador significativo de la sequía en España
    El cambio climático ha sido un catalizador significativo de la sequía en España

Como principal uso del agua –con el 80% de la demanda– la agricultura, pilar económico de España, es el sector más impactado por la sequía. La falta de agua limita la capacidad de riego, lo que resulta reduce la producción agrícola. El sector del regadío, estratégico en España, está en el punto de mira en periodos de sequía. Están previstas inversiones históricas de 2.100 millones de euros hasta el año 2027 para la modernización de 750.000 ha con objeto de reducir el consumo de agua en al menos un 10%. La reutilización del agua, el uso de tecnologías renovables y la digitalización serán instrumentos clave para un sector que necesita alcanzar la sostenibilidad tanto en materia de consumo hídrico como energético, y con ello contribuir a hacer frente a los retos del futuro. En este sentido, empresas líderes como ACCIONA, que ha lanzado una firme apuesta por el regadío con su división Agua para Agricultura, proporcionan soluciones para mejorar la eficiencia y sostenibilidad del regadío, a la vanguardia de la utilización de recursos no convencionales como la desalación y la reutilización, de la gestión de comunidades de regantes, y la digitalización del sector del regadío.

El sector del regadío, estratégico en España, está en el punto de mira en periodos de sequía

El sector industrial también se enfrenta a desafíos debido a la sequía. Muchas industrias dependen de grandes cantidades de agua para sus procesos de producción. La disminución en el suministro de agua puede impactar negativamente en su eficiencia y rentabilidad. Por otra parte, cuando disminuyen los recursos hídricos, suele producirse un deterioro de la calidad del abastecimiento porque hay menos agua para diluir los contaminantes. Garantizar un suministro adecuado es fundamental: un sistema móvil es una solución perfecta para garantizar la continuidad de la empresa y evitar costosos tiempos de inactividad en situaciones imprevistas. A este respecto, las tecnologías móviles de NSI Mobile Water Solutions para aguas de proceso y para aplicaciones de recuperación y reutilización de aguas residuales permiten suministrar volúmenes adicionales y pretratar aguas con características variables en el tiempo.

Las sequías en España: Radiografía de los últimos 318 años

Un equipo de la Universidad de Zaragoza logra, por primera, vez reconstruir las sequías de 1694 a 2012 a partir del índice de precipitación y el estudio de los anillos de crecimiento de los árboles.

Además de los impactos sobre sectores económicos, la sequía tiene un efecto perjudicial en los ecosistemas acuáticos y la biodiversidad. Los ríos y lagos reducen sus niveles de agua, lo que amenaza a las especies acuáticas y a los hábitats naturales. Los ecosistemas frágiles como los humedales se vuelven más susceptibles a la degradación y la pérdida de biodiversidad, lo que a su vez puede afectar a las cadenas alimentarias y los servicios ecosistémicos que proporcionan. Santa Olalla, la laguna permanente de Doñana, se ha secado por segundo año consecutivo, algo que no había ocurrido desde que la Estación Biológica de Doñana tiene registros. El deterioro del sistema de lagunas de Doñana está relacionado con la escasez de precipitaciones, así como la sobreexplotación del acuífero que alimenta las lagunas.

Para abordar el desafío de la sequía, es crucial una gestión sostenible de los recursos hídricos. Esto incluye la inversión en infraestructuras de almacenamiento y distribución de agua, la promoción de prácticas agrícolas más eficientes en el uso del agua, la adopción de tecnologías de reutilización del agua, y la concienciación pública sobre la importancia de conservar este recurso vital. Además, es necesario promover políticas de adaptación al cambio climático y fomentar la investigación en técnicas avanzadas de gestión de recursos hídricos.

Para abordar el desafío de la sequía, es crucial una gestión sostenible de los recursos hídricos

En España, el MITECO realiza un seguimiento de la situación tanto de sequía prolongada, relacionada con la sequía meteorológica por falta de precipitaciones, como de la escasez o sequía hidrológica, relacionada con la atención de las demandas. Los Planes Especiales de Sequía (PES) revisados por última vez en 2018, y actualmente en proceso de revisión y actualización, son un instrumento de gestión clave para minimizar los impactos sociales, económicos y ambientales derivados de las situaciones de sequía y escasez. Los sistemas de abastecimiento urbano (ayuntamientos, consorcios, mancomunidades, etc.) que atienden a poblaciones superiores a 20.000 habitantes deben disponer de un Plan de Emergencia ante situaciones de sequía, coordinado con el PES de la demarcación, que como mínimo establezca los umbrales de alerta y estructure las medidas que se adoptarán en cada caso. En este sentido, Gestagua propone el uso de herramientas digitales y el conocimiento de las condiciones ambientales al servicio de la preservación de los recursos hídricos. Su modelo de gestión plantea un objetivo de un rendimiento del 90% en todos sus servicios, con mejora de la eficiencia en las redes y reducción del agua no registrada.

En conclusión, la sequía en España es un desafío complejo y persistente que afecta a múltiples aspectos de la sociedad y el medio ambiente. Para garantizar un futuro sostenible, son esenciales medidas que promuevan la conservación y el uso eficiente del agua, así como la adaptación al cambio climático. Solo a través de la colaboración entre gobiernos, sectores económicos y la sociedad en su conjunto, se podrá enfrentar con éxito el desafío de la sequía y asegurar un suministro de agua adecuado para las generaciones presentes y futuras.