Connecting Waterpeople
Premios iAgua 2018
110 nominados en 23 categorías aspiran a coronarse en la gala que se celebrará el próximo 19 de Diciembre.

La importancia del riego en el almendro

1
341
  • importancia riego almendro

Sobre la Entidad

Regaber
Regaber dispone del más amplio catálogo de productos de riego, representando en exclusiva a las marcas líderes en cada gama, para poder ofrecer soluciones completas para todos los proyectos. Soluciones avanzadas para el riego profesional.
Bentley Systems
· 341
1

Temas

La productividad del almendro está directamente relacionada con el riego de este cultivo. En almendros en regadío se obtienen grandes aumentos de la productividad en relación a los de secano, pasando de una media de 120 kg grano/ha en secano a producciones de 2.000-3.500 kg grano/ha en regadío.

La producción del almendro responde de forma proporcional a la cantidad de agua aplicada, de modo que a más cantidad de agua mayor será la producción, hasta que se alcanza un máximo anual de volumen de agua por encima del cual ya no aumentaría la producción.

En la distribución de los riegos durante la campaña hay que tener en cuenta que la época de mayor sensibilidad a la falta de agua es la primavera. Durante la primavera se dan las fases más sensibles al déficit hídrico que afectan directamente a la producción: floración, cuajado, crecimiento del fruto, crecimiento vegetativo del árbol, desarrollo de las yemas, etc.

Después de la cosecha viene una época clave en lo que a riego se refiere. El riego post-cosecha se relaciona con un aumento de la producción del año siguiente. Después de la cosecha y hasta la caída de las hojas es importante mantener al árbol
“en funcionamiento” para acumular reservas de carbohidratos que serán necesarias al inicio del ciclo siguiente
. El proceso de floración/cuajado necesita carbohidratos y, como en esa fase el árbol no tiene hojas para realizar la fotosíntesis, es necesario que haya acumulado reservas el año anterior.

Para obtener altas producciones es necesario hacer árboles grandes, ya que el volumen de copa de los árboles está relacionado con la producción. A más volumen de copa, mayor producción. Para sacar provecho de esta relación se pueden hacer árboles grandes o aumentar el volumen de copa por unidad de superficie cultivada, como se hace en el cultivo intensivo (árboles más pequeños, pero mayor número de árboles por hectárea).

El tamaño de la copa es un reflejo del volumen de raíces. Por ello, nuestro objetivo será conseguir un gran desarrollo de las raíces. Esto se puede lograr con una buena instalación de riego y un adecuado manejo del mismo, con el fin de mojar un gran volumen de suelo que facilite unas condiciones óptimas para la expansión de las raíces.

Esta expansión radicular se debe favorecer durante los primeros años de plantación. El objetivo de los primeros años será obtener un sistema radicular potente, de gran volumen, y por tanto, un buen volumen de copa. Normalmente el alcance horizontal de las raíces se extiende al área sombreada por la copa.

Sistema de riego

Para obtener un buen volumen de copa es necesario tener un sistema de riego bien diseñado, que permita humedecer de manera constante un gran volumen de suelo.

El sistema más eficiente para conseguirlo es el riego por goteo. Normalmente, al realizar la plantación se extiende una tubería de goteo por fila de árboles, junto al pie del árbol. Se mantiene así durante el primer año y en el segundo año se instala una segunda tubería, dejando una a cada lado de la fila de árboles y separadas del árbol a una distancia de 70-100 cm. El objetivo es ir expandiendo el sistema radicular. Otra forma de instalar el goteo durante el primer año que también está dando muy buen rendimiento es la instalación de dos tuberías de goteo, una a cada lado del árbol, cercanas al tronco. Con este tipo de instalación se equilibra el desarrollo de las raíces a ambos lados desde el primer momento. El segundo año estas tuberías deben separarse a la distancia citada anteriormente.

También es recomendable, en el caso de disponer de suficiente dotación de agua, la instalación al tercer o cuarto año de dos tuberías de goteo adicionales por fuera de las anteriores y a una distancia que nos la indicaría el alcance de las raíces, pero que se puede estimar también entre 70-100 cm de la tubería existente. Con la instalación de cuatro laterales por fila de árboles lo que pretendemos es extender horizontalmente el alcance de las raíces y también aumentar el volumen de suelo mojado, con lo que se logrará un incremento del crecimiento vegetativo del árbol.

El sistema de riego por goteo debe buscar crear una franja húmeda en la zona de las raíces. Esta franja de humedad se consigue con el solapamiento de los bulbos húmedos que crea cada gotero. La forma del bulbo húmedo la determina el tipo de suelo y el caudal del gotero, siendo el tipo de suelo el factor más influyente. Por lo tanto las características del gotero en cuanto a caudal y separación de los goteros variarán según el tipo de suelo. El caudal de los goteros deberá estar comprendido entre 1,6 y 2,3 l/h. La separación de goteros estará entre 50 y 75 cm. En suelos ligeros y muy drenantes se aconsejan caudales de goteros bajos y una menor separación entre ellos. Por el contrario, en suelos pesados con capacidad de retención de agua podremos instalar goteros de mayor caudal y con una separación mayor entre ellos. Por lo tanto, es fundamental conocer el suelo para diseñar el sistema de riego de forma adecuada y eficiente, y para gestionar su manejo en cuanto a frecuencia y tiempos de riego.

Aunque el almendro es un cultivo con una respuesta muy positiva al agua aplicada, en cuanto a productividad se refiere, hay que tener muy en cuenta el tipo de suelo porque se trata también de un cultivo sensible a la asfixia radicular.

En cuanto al caudal de los goteros, es importante remarcar que el hecho de que el gotero sea de bajo caudal no implica ningún problema de obturación. Los problemas de obturación dependen en gran medida del diseño del gotero y no del caudal del mismo.

Otro aspecto importante en la elección del tipo de gotero es si el gotero es autocompensante o no. Los goteros autocompensantes mantienen constante su caudal de riego, independientemente de la presión, para un rango determinado de presiones que dependerá del modelo del gotero. Esta característica de autocompensación de los goteros permite que el caudal sea el mismo al inicio y al final de la tubería portagoteros, por lo tanto se obtiene una uniformidad en el riego ya que el primer árbol de la línea recibe la misma cantidad de agua y de fertilizantes que el último.

En el caso de goteros que no sean autocompensantes el caudal es función de la presión. Debido a las pérdidas de carga producidas a lo largo de la tubería en terreno llano, la presión al inicio de la línea será mayor que al final, por lo que los goteros del inicio regarán con un caudal mayor que los del final. Este hecho, en poco tiempo, se notará en el desarrollo de los árboles y en la productividad.

El sistema de riego por goteo puede instalarse de dos formas:

  • Riego por goteo superficial: la tubería se extiende sobre el terreno.
  • Riego por goteo subterráneo: la tubería se instala enterrada mediante unas máquinas específicas que se acoplan al tractor. Este apero realiza la apertura del terreno, la instalación de la tubería de goteo y el tapado de la tubería a medida que avanza el tractor.  La profundidad de instalación recomendada para el almendro está entre 25 y 40 cm.

Dado que nos interesa ir alejando del árbol las tuberías de goteo, sería recomendable esperar a enterrarlas al cuarto año del cultivo.

La instalación superficial presenta la ventaja de la facilidad y rapidez de instalación, pero tiene el inconveniente de que la tubería queda más expuesta a posibles daños mecánicos por labores de cultivo o por roedores.

Además de evitar el inconveniente citado, la instalación de la tubería enterrada presenta una serie de ventajas entre las que destacan:

  • Reducción de las pérdidas de agua por evaporación, escorrentía y percolación profunda.
  • Aporte de agua y fertilizantes más eficiente justo en la zona de las raíces, que permite disminuir las cantidades de los mismos con el mismo aprovechamiento.
  • Menor lixiviación de los fertilizantes.
  • Disminución de malas hierbas debido a la distinta profundidad del sistema radicular de estas respecto al sistema radicular del cultivo.
  • Permite el riego durante la cosecha u otras operaciones de cultivo.

Todo ello se traduce en una disminución de costes, tanto económicos como ambientales.

La instalación superficial y la instalación subterránea requieren equipos parecidos, tan sólo hay fijarse en los criterios de diseño específicos y en algunos elementos de protección adicionales. En el sistema de goteo enterrado el gotero seleccionado deberá ser antisucción, que evita que se succione la tierra al interior del gotero. Además, los sistemas deberán incluir tuberías de drenaje que conecten el final de los laterales de goteo, con el fin de realizar limpiezas periódicas de los emisores. También es recomendable el control del volumen de agua aplicado mediante contadores volumétricos o caudalímetros. Esta práctica se debería realizar tanto en riego superficial como subterráneo para comprobar que el sistema se encuentra funcionando dentro de los parámetros de diseño y detectar posibles problemas. En el caso del riego superficial, podemos pensar que no son necesarios porque podemos ver el agua en superficie, pero es aconsejable en ambos sistemas de riego.

Dado que en muchas zonas de cultivo de almendro no se disponen de grandes dotaciones de agua, el uso de un sistema de riego eficiente es fundamental para aprovechar cada gota de agua aplicada.

La redacción recomienda

31/07/2018 · Tecno · 82 1

Sigma® Mini // Filtro automático de mallas autolimpiante

22/12/2017 · Tecno · 231 2
Modernización canales
12/04/2017 · 124 1

D-NET® // Aspersor para campo abierto

13/01/2016 · Empresas · 50 1

Exporter of the Year Award 2015 - Rubicon Water