¿Cómo evaluar el riesgo de tsunamis en la República Dominicana?

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  • ¿Cómo evaluar riesgo tsunamis República Dominicana?
    Tsunami ocurrido en Tailandia en 2004 (Wikipedia/CC)
  • Estudiar los riesgos naturales es una tarea imprescindible de cualquier estado o asociación de estados para poder dotarse de las herramientas e instrumentos necesarios para poder hacerles frente.

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DiCYT
Agencia de Noticias para la divulgación de la Ciencia y Tecnología del Instituto ECYT de la Universidad de Salamanca.

Las medidas de mitigación o prevención que se pueden implementar para evitar catástrofes pueden ser de dos tipos: las estructurales (que implican construcciones u obras materializadas sobre el terreno) y las no estructurales (que implican desde elementos financieros como los seguros, hasta los planes de protección civil, la legislación o la formación). No obstante, antes de hacer una inversión en una medida de prevención o mitigación, es necesario desarrollar el conocimiento para evaluar adecuadamente el alcance de los fenómenos naturales en una región, lo que permite dimensionar y priorizar las distintas actuaciones posibles, así como formar e informar a la población afectada.

Los desastres naturales van acompañados de víctimas humanas, y su impacto en la sociedad es muy diferente de unos países a otros

A diferencia con otro tipo de situaciones que pueden desencadenar en víctimas mortales, no cabe ninguna duda de que los peligros naturales llegarán (más tarde o más temprano) por lo que todas las acciones orientadas a la prevención son un éxito seguro. La Agencia Federal de Gestión de Emergencias de Estados Unidos (FEMA por sus siglas en inglés) atribuye una ratio de cuatro dólares de beneficio por cada dólar invertido en prevención, y es la más pesimista de las estimaciones en cuanto a retorno económico. Siguiendo este esquema, en la República Dominicana se podrían haber ahorrado ya más de cien millones de euros en los últimos diez años.

No obstante, las pérdidas económicas cuando sobreviene un evento, como ha demostrado el reciente terremoto de Ecuador de abril de 2016 suelen ser muy superiores a esta cifra. Según el USGS se estima que las pérdidas económicas en Ecuador pueden alcanzar los mil millones de dólares americanos, diez veces menos de lo que se estima que costó el terremoto de Nepal de 2011, cuarenta veces menos de la estimación del terremoto de Nueva Zelanda de 2011, y casi cuatrocientas veces menos que el terremoto y tsunami de Japón de 2011, cuya cifra superó los 360 mil millones de dólares. Por muy grandes que parezcan estas cifras económicas, el impacto en la sociedad es muy diferente de unos países a otros, pues los índices de bienes asegurados oscilan desde el 0% (como señala la compañía Munich Re en su informe de 2016 para el caso del tifón Mujigae de 2015, afectando a China y Filipinas) hasta el 75% o más. En el estudio realizado por el IGME y el Consorcio de Compensación de Seguros, se ha calculado que el coste económico de una erupción en Tenerife superaría los cinco mil millones de euros, de los cuales, más de mil millones de euros no estarían asegurados.

El IGME, que lleva desarrollando programas fundamentales de cartografía geológica y geotemática en la República Dominicana desde hace más de veinte años, participa ahora en los programas de la ECHO

Además de las pérdidas económicas, que pueden afectar a la población durante generaciones si no se dispone de las herramientas financieras adecuadas, los desastres naturales van acompañados de incontables víctimas humanas. Víctimas de su propio desarrollo, de su desconocimiento y de la falta de estudios científicos y medidas subsiguientes. Tan sólo saber si uno vive en una zona de posible alcance de tsunami puede significar la diferencia entre la vida y la muerte. En el caso de Santo Domingo, algunos barrios podrían verse afectados por un tsunami tan sólo 15 minutos después de un terremoto tsunamigénico. Ese tiempo podría ser suficiente para una auto-evacuación si la información generada por los organismos científicos alcanzara al menos uno de sus múltiples propósitos y posibles usos. Por todo ello el Instituto Geológico y Minero de España participa en un proyecto financiado por el Departamento de Ayuda Humanitaria y Protección Civil de la Comisión Europea (conocido como “ECHO” por su anterior acrónimo Oficina de Ayuda Humanitaria de la Comunidad Europea) para contribuir a salvar vidas humanas en la República Dominicana. En la última década, la ECHO ha invertido más de 22 millones de euros en acciones humanitarias en aquél país, de los cuales algo más de cuatro millones de euros se liberaron en 2015 en distintos programas y proyectos.

El IGME, que lleva desarrollando programas fundamentales de cartografía geológica y geotemática en la República Dominicana desde hace más de veinte años (programas SYSMIN I y SYSMIN II), participa ahora en los programas de la ECHO explotando el conocimiento generado entonces y aprovechando sus capacidades actuales para evitar víctimas humanas en caso de desastre.

Dos importantes proyectos

Desde que ocurrió el terremoto de Haití en 2010, el IGME ha llevado a cabo dos importantes proyectos en la parte dominicana de la isla de La Española para la prevención de desastres que pudieran ser desencadenados por futuros terremotos de la región. El primero de los proyectos, que finalizó en 2011, evaluó el peligro sísmico en la segunda ciudad más importante del país, Santiago de los Caballeros, con una dotación presupuestaria superior a un millón de euros.

En España, de momento, se desconoce el alcance económico de las pérdidas en caso de tsunami, pero ya se está trabajando para realizar los estudios correspondientes desde distintos organismos del estado, incluyendo el IGME desde su oficina en Santiago de Compostela

En 2013 comenzó el segundo proyecto, ésta vez para evaluar la amenaza sísmica y la vulnerabilidad física de la capital y sus alrededores, región urbana conocida como “El Gran Santo Domingo”, con un presupuesto de unos cuatro millones de euros, bajo la coordinación del Servicio Geológico Nacional Dominicano (SGN) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y ejecutado por otros dos socios además del IGME desde su Oficina en Santiago de Compostela: el BRGM (Servicio Geológico Francés) y el CNRIRIS
(Centro Nacional de Investigación de Italia). El proyecto, que ha concluido en abril de 2016, encuentra continuación en los fondos de la ECHO que con más de 700.000 euros evaluará, entre otras cosas, el alcance y la vulnerabilidad de una parte de la costa Sur Dominicana frente a los tsunamis. En este nuevo proyecto, el IGME, el SGN y el grupo EDANYA de la Universidad de Málaga, ampliarán los trabajos de modelización numérica de tsunamis realizados para el proyecto recién concluido y evaluarán la capacidad de supervivencia de las infraestructuras ante tal eventualidad. Este proyecto se coordina con las comunidades locales para dotarlas del conocimiento y las herramientas necesarias para hacer frente al impacto, lo que se consigue por medio de los Comités de Prevención Mitigación y Respuesta de riesgos naturales presentes en las municipalidades.

El estudio de tsunamis liderado por el IGME del proyecto “Acciones para salvar vidas: preparación para el desastre sísmico y el riesgo de tsunami en la República Dominicana”, ha comenzado con una reunión celebrada los días 6 y 7 de mayo, organizada por la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y la Comisión Intergubernamental Oceanográfica de la UNESCO (IOC), con la coordinación de PNUD y la Asamblea de Cooperación por la Paz (ACPP). En esta reunión un comité internacional de 24 expertos ha discutido las fuentes tsunamigénicas más importantes del Caribe afectando a la isla de La Española y se han realizado por primera vez en la historia en este tipo de encuentros, simulaciones de propagación de tsunamis en tiempo real, ejecutando en la Universidad de Málaga los algoritmos con los parámetros que se discutían en la reunión y visualizando los resultados en Santo Domingo.

En España, de momento, se desconoce el alcance económico de las pérdidas en caso de tsunami, pero ya se está trabajando para realizar los estudios correspondientes desde distintos organismos del estado, incluyendo el IGME desde su oficina en Santiago de Compostela.

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