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Sergio García (Saint-Gobain): "Ojalá dentro de 15 años podamos decir que actuamos a tiempo"

Sergio García llegó a la Dirección General de Saint-Gobain PAM España con una idea clara: para avanzar, incluso las grandes compañías deben atreverse a mirarse con nuevos ojos. Desde entonces, lidera una transformación que va más allá de la tecnología o el producto, poniendo en el centro a las personas, la sostenibilidad y la capacidad de imaginar soluciones duraderas para un recurso tan esencial como escaso: el agua. En esta conversación, traza una mirada lúcida y comprometida sobre los retos del sector, el valor de la industria europea y el papel que debe jugar la innovación para construir un futuro más resiliente, justo y eficiente.

Con más de 150 años de historia, Saint-Gobain PAM representa uno de los pilares industriales del sector del agua en España. Pero incluso las compañías más consolidadas necesitan, en ciertos momentos, hacerse nuevas preguntas. Desde su llegada a la Dirección General en 2023, Sergio García ha asumido ese reto con una visión fresca, integradora y profundamente humana.

En esta entrevista, García desgrana no solo su recorrido profesional, marcado por la transformación y el liderazgo en entornos complejos, sino también una visión lúcida del momento que atraviesa el sector del agua en España. Sus palabras combinan realismo y ambición: el diagnóstico de los desafíos actuales —desde la fragmentación normativa hasta la escasez hídrica— se entrelaza con una apuesta decidida por la sostenibilidad, la innovación y la puesta en valor del talento industrial europeo.

Más allá del producto —tuberías que duran hasta un siglo, válvulas inteligentes, iniciativas circulares pioneras—, esta conversación nos recuerda que lo esencial son las personas y los equipos capaces de dar sentido a la tecnología. Porque en la gestión del agua, como en la vida, no basta con resistir: hay que anticipar, escuchar y construir juntos el futuro.

Su trayectoria ha estado siempre ligada al sector industrial y, en particular, a diferentes áreas del Grupo Saint-Gobain. ¿Qué hitos destacaría en su carrera profesional hasta asumir la Dirección General de Saint-Gobain PAM España en 2023?

Mi trayectoria comenzó en el ámbito comercial, ligado a la distribución de materiales de construcción, especialmente en el campo del aislamiento térmico y acústico, muy alineado con las soluciones de Saint-Gobain. Me incorporé al Grupo en 2004, en un momento clave para su apuesta por la distribución, coincidiendo con la creación de Distriplac. Allí asumí responsabilidades como director regional en las zonas centro y sur de España, en un periodo de fuerte expansión.

En 2012 entré en contacto con Saint-Gobain PAM, asumiendo la dirección de operaciones en Oriente Medio. En esa etapa lideré la implantación de nuevas filiales en países como Jordania, Catar o Irak, con el objetivo de acercarnos más a las necesidades del cliente local y no depender exclusivamente de grandes proyectos. Esta experiencia me permitió combinar mi perfil comercial con el reto de crear empresas desde cero en entornos muy complejos, apoyándome en mi formación jurídica.

El mayor logro ha sido desanclarnos del pasado, recuperar la ilusión y empujar juntos hacia el futuro

En 2018 el Grupo me propuso un cambio radical de sector y modelo de negocio: liderar Glassdrive, una red de franquicias para la sustitución y reparación de vidrio de automoción. Fue una experiencia transformadora, donde tuve que adaptarme al dinamismo de los pequeños empresarios y emprendedores, muy diferente a la lógica de las grandes estructuras industriales.

Finalmente, en 2023 asumí la Dirección General de Saint-Gobain PAM España. El Grupo entendió que era el momento de abrir una nueva etapa, después de muchos años de éxito industrial. Mi perfil encajaba con la idea de hacer nuevas preguntas y mirar la compañía desde otros ángulos, con la ambición de evolucionar sin renunciar a nuestra sólida herencia.

Han pasado casi dos años desde que asumió la dirección de una compañía con una historia centenaria y un fuerte arraigo industrial en España. ¿Qué balance hace de esta etapa al frente de Saint-Gobain PAM y cuáles han sido, a su juicio, los principales logros y aprendizajes en este periodo?

El agua es un recurso cada vez más escaso y valioso; parece que necesitamos perderlo para empezar a valorarlo

El mayor logro en este tiempo ha sido, sin duda, la reconstrucción del vínculo humano dentro de la organización. Veníamos de una etapa en la que los resultados ya no eran los de hace 20 o 25 años, y eso a veces generaba tensiones o una cierta tendencia a vivir anclados en el pasado. Lo que hemos conseguido como equipo es despegarnos de esa inercia, recuperar la ilusión por el presente y empujar juntos hacia el futuro.

Desde fuera, puede parecer que el cambio de rumbo se ha traducido en una transformación de producto o en la conquista de nuevos nichos de mercado. Pero el verdadero cambio ha sido interno: hemos reforzado la cohesión social, recuperado la confianza mutua y reactivado la capacidad de hacernos preguntas nuevas. Y eso, en una compañía con tantos años de historia, es un punto de inflexión muy valioso.

Han pasado casi dos años desde que asumió la dirección de una compañía con una historia centenaria y un fuerte arraigo industrial en España. ¿Qué balance hace de esta etapa al frente de Saint-Gobain PAM y cuáles han sido, a su juicio, los principales logros y aprendizajes en este periodo?

El mayor logro en este tiempo ha sido, sin duda, la reconstrucción del vínculo humano dentro de la organización. Veníamos de una etapa en la que los resultados ya no eran los de hace 20 o 25 años, y eso a veces generaba tensiones o una cierta tendencia a vivir anclados en el pasado. Lo que hemos conseguido como equipo es despegarnos de esa inercia, recuperar la ilusión por el presente y empujar juntos hacia el futuro.

Desde fuera, puede parecer que el cambio de rumbo se ha traducido en una transformación de producto o en la conquista de nuevos nichos de mercado. Pero el verdadero cambio ha sido interno: hemos reforzado la cohesión social, recuperado la confianza mutua y reactivado la capacidad de hacernos preguntas nuevas. Y eso, en una compañía con tantos años de historia, es un punto de inflexión muy valioso.

El sector del agua en España atraviesa una etapa marcada por la urgencia de modernizar infraestructuras, los impactos del cambio climático, la presión sobre los recursos hídricos y la necesidad de reducir pérdidas en redes. ¿Cómo describiría el estado actual del sector en nuestro país, y qué retos considera prioritarios para los próximos años?

España necesita con urgencia un gran plan hidrológico nacional, más allá de los parches y las buenas intenciones

Estamos en un momento clave. El agua es un recurso cada vez más escaso y valioso, y parece que necesitamos perderlo para empezar a valorarlo de verdad. Afortunadamente, lo que más me ha impresionado desde que me incorporé a este sector es la calidad y el compromiso de los profesionales que lo integran. Se percibe pasión, conocimiento, vocación de servicio público… pero también frustración por la falta de recursos y la lentitud con la que se abordan los problemas estructurales.

España necesita con urgencia un gran plan hidrológico nacional. Tenemos una enorme fragmentación administrativa, donde muchas instituciones quieren sumar, pero pocas logran coordinarse de forma efectiva. Las infraestructuras que tenemos son fruto de inversiones realizadas hace décadas, y el cambio climático ha alterado completamente los patrones de disponibilidad del recurso. Necesitamos soluciones reales, no parches. Y el sector privado está preparado para aportar. La ingeniería española es muy valorada a nivel internacional, y contamos con profesionales capacitados para afrontar cualquier reto. Pero falta voluntad política para dar ese paso decisivo.

En el plano normativo, la legislación europea —como la nueva Directiva de Tratamiento de Aguas Residuales Urbanas— está elevando las exigencias en calidad, seguridad de materiales y sostenibilidad. ¿Qué impacto cree que tendrá este marco regulador en el sector español, y cómo se están adaptando las empresas del ámbito industrial para anticiparse a estos cambios?

El nuevo marco normativo europeo nos obliga a todos —industria y administración— a dar un paso adelante

La nueva directiva tiene dos vertientes fundamentales. Por un lado, la sanitaria, que busca garantizar que el agua —ese recurso que nos da la vida— no se convierta nunca en un riesgo. Los avances científicos y tecnológicos permiten ahora asegurar unos niveles de calidad y seguridad impensables hace años, y es lógico que los marcos normativos evolucionen en esa dirección. Todos los fabricantes europeos, más allá de que compitamos entre nosotros, estamos comprometidos con aportar valor y seguridad al sistema.

Por otro lado, la directiva también pone el foco en las pérdidas de agua y otorga más voz al ciudadano. No basta con pedirle al usuario que se duche en tres minutos si luego el sistema pierde miles de litros por fugas. Me parece acertado que exista una normativa común en toda Europa, que se exija calidad y eficiencia, y que las administraciones rindan cuentas por la gestión del agua como lo harían por cualquier otro recurso público.

Este marco nos obliga a todos —industria y administración— a dar un paso adelante. Y esa presión, bien entendida, es una oportunidad para mejorar.

Saint-Gobain PAM tiene una presencia muy destacada en España, especialmente a través de su planta de Santander, la única del país dedicada a fabricar tubería de fundición dúctil para obras hidráulicas. ¿Cuál es el posicionamiento actual de la compañía en el mercado nacional y cómo se articula su actividad desde el punto de vista geográfico y sectorial?

Saint-Gobain PAM es un actor muy consolidado en el ámbito del agua potable en España. Nuestra planta de Santander, única en su género en el país, nos permite ofrecer soluciones de máxima calidad con una fuerte implantación local. Aunque podríamos hablar de liderazgo, preferimos centrarnos en la confianza que nuestros clientes depositan en nosotros cuando se enfrentan a inversiones relevantes y necesitan garantías a largo plazo.

Me gustaría ver un sector del agua aún más profesional, exigente y con medios para desplegar todo su potencial

Nuestra actividad abarca todo el territorio nacional, sin una región que destaque claramente por encima de otra. Operamos allí donde se necesita nuestra experiencia, y nos adaptamos a los planes y dinámicas de cada zona. Históricamente hemos estado muy centrados en la conducción de agua potable, pero también tenemos presencia en riego, saneamiento y agua regenerada. Quizá no hemos evolucionado del todo nuestro mix de producto para responder a algunas necesidades específicas del ámbito de la depuración, donde no se trata tanto de kilómetros de tubería como de soluciones más integradas. Ese es un campo en el que estamos poniendo cada vez más atención.

En cualquier caso, nuestra propuesta se basa en la durabilidad, la fiabilidad y la cercanía. Llevamos años apostando por nuevas soluciones adaptadas a contextos como la reutilización o el riego, y seguiremos ampliando ese enfoque.

Sus productos están presentes en todas las fases del ciclo del agua: abastecimiento, riego, redes de saneamiento, agua regenerada… ¿Qué elementos clave definen la propuesta de valor de Saint-Gobain PAM y qué proyectos recientes destacaría como ejemplo de esa aportación al desarrollo de infraestructuras hídricas en España?

Nuestros clientes no buscan solo producto: esperan que estemos a su lado en los momentos decisivos

Nuestra propuesta de valor se basa, ante todo, en la seguridad y la durabilidad. Son cualidades que llevamos más de 150 años cultivando y que nos diferencian de forma muy clara. Nuestros productos están diseñados para durar décadas —en muchos casos, entre 60 y 100 años— y cuentan con todas las certificaciones sanitarias exigidas, tanto en España como en países con normativas muy estrictas.

Además de la resistencia, ofrecemos soluciones fáciles de instalar y altamente fiables en cuanto a estanqueidad. Esto se traduce en menos incidencias, menor necesidad de mantenimiento y una vida útil muy superior a la de otras alternativas. También hemos evolucionado en términos de sostenibilidad: nuestras pinturas, aleaciones y procesos productivos están orientados desde hace tiempo a reducir el impacto ambiental.

Esta propuesta de valor se refleja en todo tipo de infraestructuras hidráulicas, desde redes de agua potable hasta sistemas de riego en comunidades que han sufrido durante años las limitaciones de otros materiales. Un buen ejemplo es nuestra línea específica para aguas regeneradas PAM URBITAL®, con la que fuimos pioneros en el mercado, no solo a nivel técnico, sino también como mensaje claro en favor del uso eficiente del recurso.

Uno de los ejes estratégicos de Saint-Gobain PAM es la sostenibilidad, con iniciativas como Blueway, la reutilización de chatarra en sus procesos o la planta de reciclaje de agua industrial. ¿Cómo se concreta el compromiso de la empresa con la economía circular y la descarbonización? ¿Qué importancia tiene esto para sus clientes y para la sociedad en general?

En Saint-Gobain PAM la sostenibilidad no es una moda ni un objetivo reciente: es una responsabilidad asumida desde hace décadas. Fundir hierro no es una actividad neutra, por eso hemos trabajado siempre con la convicción de que debíamos reducir nuestro impacto de forma tangible. Hoy, más del 83 % del material que utilizamos es reciclado, y estamos reutilizando más del 70 % del agua de nuestros procesos, con el objetivo de llegar al 80 % en los próximos tres años.

Nuestra planta de Santander, que utiliza cubilote, ya emite entre cuatro y seis veces menos CO₂ que un alto horno. Y, además, en nuestras fábricas en Francia, estamos inmersos en una transformación industrial a gran escala, con más de 150 millones de euros de inversión para sustituir progresivamente el uso de altos hornos por hornos eléctricos, un proceso que comenzó en 2023 y que concluirá en 2029.

En Saint-Gobain PAM la sostenibilidad no es una moda: es una responsabilidad asumida desde hace décadas

Más allá del proceso productivo, también abordamos la sostenibilidad desde una perspectiva global: medimos la huella de carbono de nuestros productos, impulsamos el uso de transportes más sostenibles y colaboramos con clientes que quieren avanzar en su propio compromiso medioambiental. Iniciativas como Blueway resumen esta visión: desde el diseño hasta la logística, buscamos soluciones que mejoren no solo nuestro impacto, sino también el de quienes confían en nosotros. Otro ejemplo, sería el proyecto P-Circularity que nos permite retirar y reutilizar las tuberías de fundición sustituidas en las distintas obras y que serán recicladas para fabricar nuevas tuberías de fundición.

Nuestros clientes valoran que este compromiso sea real y medible. No se trata solo de reciclar, sino de cerrar el círculo: fabricar de forma responsable, reducir residuos, reaprovechar el agua y acompañar a la sociedad en la transición hacia modelos más sostenibles.

Además de sostenibilidad, la innovación es otro pilar de la compañía: desde nuevos revestimientos más duraderos hasta válvulas inteligentes o soluciones para redes monitorizadas. ¿Cuáles son las principales líneas de innovación en las que están trabajando y qué papel juega la digitalización en la evolución de sus productos y servicios?

La combinación de durabilidad e inteligencia será clave en la próxima generación de infraestructuras hidráulicas

La innovación en Saint-Gobain PAM no siempre es visible a simple vista, especialmente cuando hablamos de productos como el tubo de fundición, que puede parecer inmutable. Pero detrás hay un trabajo constante de mejora: desde aleaciones más resistentes hasta revestimientos que alargan aún más la vida útil y reducen el impacto ambiental.

Un ejemplo reciente es nuestra junta Control+, que permite verificar la estanqueidad en el momento de la instalación sin necesidad de llenar la red con agua. Esto reduce tiempos de obra, minimiza molestias a la ciudadanía y mejora la eficiencia energética del proceso.

También estamos trabajando en nuevas soluciones como el DUCTAN, un tubo con revestimiento polimérico interior pensado para usos industriales que requieren alta durabilidad y resistencia química. Y en paralelo, estamos impulsando colaboraciones —joint ventures, acuerdos o desarrollos propios— en el ámbito de las válvulas inteligentes y otras soluciones digitales.

La digitalización es clave para el futuro de nuestras redes. Aunque nuestros productos sean físicos, deben integrarse cada vez más con sistemas que permitan monitorizar, diagnosticar y anticipar comportamientos. La combinación de durabilidad e inteligencia será determinante en la próxima generación de infraestructuras hidráulicas.

En un contexto de transformación tecnológica, emergencia climática y crecientes exigencias normativas, ¿cuáles son las prioridades estratégicas de Saint-Gobain PAM España para los próximos años? ¿Qué papel aspira a jugar la empresa en la evolución del sector del agua?

Nuestro objetivo es seguir siendo un socio de referencia para nuestros clientes, no solo por la calidad de nuestros productos, sino por el valor que aportamos como organización. Queremos seguir acompañándolos en sus retos, escuchando sus necesidades y ofreciendo soluciones, incluso cuando estas no provengan directamente de nuestra propia fabricación, sino de alianzas o servicios complementarios.

Estratégicamente, vamos a reforzar aún más nuestra orientación al cliente. Eso implica mejorar la capacidad de respuesta, potenciar la oferta de servicios de diagnóstico y seguir innovando tanto en producto como en atención y soporte. Apostamos por la marca PAM, por su fiabilidad, pero también por nuestros equipos, que son quienes hacen posible que esa marca genere confianza más allá del tubo.

No buscamos reinventarlo todo cada año, sino evolucionar desde la solidez que nos da la experiencia. Y, sobre todo, mantenernos como un aliado comprometido con la sostenibilidad, la eficiencia y la profesionalización del sector del agua. Del mismo modo, seguiremos exigiendo que, desde las distintas Administraciones, se valore y proteja a los productores españoles y europeos, quienes aportamos valor real tanto en las soluciones como en la aportación de riqueza y bienestar, garantizando innovación, soluciones durables y confiables, y garantizando disponibilidad presente y futura, tan necesaria en un sector tan estratégico como el agua.

Desde su experiencia, ¿cómo imagina el futuro del sector del agua en España en la próxima década? ¿Qué tendencias marcarán la gestión del agua en términos de infraestructuras, digitalización, inversión y sostenibilidad?

Nuestra propuesta de valor se basa en la durabilidad, la fiabilidad y la cercanía al cliente

Me gustaría ver un sector aún más profesional y apasionado del que ya tenemos. No se trata de cuestionar la labor de quienes lo lideran hoy, sino de dotarles por fin de los medios y recursos que llevan años reclamando. También creo que es fundamental reforzar la formación en torno al ciclo del agua, desde las ingenierías hasta los perfiles técnicos y operativos.

El papel del ciudadano será cada vez más relevante: como usuarios debemos exigir una gestión más eficiente y transparente, y la nueva legislación puede ser un catalizador para esa rendición de cuentas. Eso obligará a las administraciones a moverse más rápido y con mayor visión a largo plazo.

En términos económicos, el agua será más cara. Y aunque eso pueda parecer una amenaza, también puede ser la palanca que necesitamos para gestionarla con mayor responsabilidad. En 15 o 20 años, estoy convencido de que miraremos atrás y nos preguntaremos cómo era posible que ciertas decisiones se pospusieran tanto. Ojalá para entonces tengamos hojas de ruta claras y un compromiso real con la modernización de nuestras infraestructuras.