"En El Salvador, se ha dado prioridad al agua para uso industrial frente al consumo humano"

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Sobre la Entidad

Alianza por la Solidaridad
Alianza por la Solidaridad (unión de Habitáfrica, Ipade y Solidaridad Internacional) nace con la vocación de trabajar para conseguir un mundo mejor y más sostenible para todas y todos, sin importar donde hayan nacido o donde decidan vivir.

Desde 2012, el municipio de Nejapa en El Salvador ha visto como la embotelladora de Coca-Cola compite por el agua que sus habitantes extraen de un acuífero para consumo humano.

Esta situación ha sido denunciada por diversas organizaciones, entre las que se encuentra la ONG Alianza por la Solidaridad. Por ese motivo, entrevistamos a Almudena Moreno, Coordinadora del Programa de Desarrollo Local Sostenible en Alianza por la Solidaridad. Almudena es cuenta con más de 19 años de experiencia profesional en el ámbito de la cooperación al desarrollo internacional a nivel académico (Universidad Complutense) y con distintas organizaciones internacionales de ámbito multidisciplinar (Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo –AECID- y la Unión Europea). Cuenta con experiencia en Latinoamérica (Venezuela, Nicaragua y Ecuador) y en Europa (Madrid, Bruselas y Montenegro) , Asia (Indonesia) y África (Senegal, Gambia y Guinea Bissau). Desde febrero 2011 ha dirigido la Agrupación Temporal de Organizaciones (ATO-SAGE) formada por IPADE, Solidaridad Internacional y Habitáfrica (hoy Alianza por la Solidaridad), para el Convenio Seguridad Alimentaria y Gobernanza Ambiental en Senegal, Gambia y Guinea Bissau, pasando a ser la Coordinadora del Programa de Desarrollo Local Sostenible de Alianza por la Solidaridad tras la fusión.

Pregunta - En primer lugar, para ponernos en situación, ¿cómo describiría la situación del acceso al agua en El Salvador?

El Salvador es el país con menor disponibilidad hídrica en Centroamérica. Ello es debido a que gran parte del territorio nacional se ubica en áreas de bosque tropical seco, y a los efectos del cambio climático, especialmente los relacionados con las variaciones en el patrón de lluvias. Esto se ha visto agravado por otros factores no naturales, como son el alto nivel de degradación de los ecosistemas forestales, una elevada densidad demográfica, la sobreexplotación de los acuíferos, el vertido de sustancias contaminantes a los recursos hídricos naturales y a medidas inadecuadas de distribución y utilización del recurso tanto en zonas urbanas como rurales.

En 2012, la embotelladora de la Coca-Cola solicitó permiso ambiental al MARN para trasladar la planta de agua embotellada Cristal que tiene en San Salvador a Nejapa

A estos factores, se añade que la tasa de extracción de agua para usos domésticos, industriales y agrícolas es del 4,1%, la segunda más alta en la región después de Costa Rica y que la demanda sigue incrementándose de forma constante debido al crecimiento social y económico del país.

P. - En concreto, ¿cuál es la situación en Nejapa respecto al agua?

Precisamente, uno de los más graves problemas a los que se enfrentan los habitantes de Nejapa tiene que ver con el derecho humano al agua potable. Y lo es pese a que el municipio se encuentra ubicado sobre un acuífero (llamado Nejapa/ Quezaltepeque) que es clave para el suministro doméstico del 46% de la población de San Salvador dadas sus dimensiones.

Así, una parte importante de la población de Nejapa, no tiene suministro de agua y se abastece en manantiales y pozos o comprándola. El suministro se centra en la zona urbana, sin embargo, en las zonas rurales hay fuertes deficiencias que afectan sus habitantes. Así, sólo el 25,4% de la población total del municipio tiene acceso a servicio de agua domiciliar, y este está desigualmente repartido entre el área urbana (89,32%), y rural (5,31%).

P. - ¿Cuál es la causa de que la zona tenga problemas con el recurso y cómo se descubrió?

La recarga del acuífero Quezaltepeque depende en buena medida de lo que ocurre en Nejapa, donde en las últimas décadas también se ha convertido en un recurso explotado por la actividad industrial que se ha traslado a la zona, sometiéndolo a una constante presión. Entre otras, la embotelladora de la transnacional de Coca Cola (Industrias La Constancia/SabMiller), empresas salvadoreñas como MECAFE, Salazar Romero y la mexicana de zumos de frutas JUMEX.

La tasa de extracción de agua para usos domésticos, industriales y agrícolas es del 4,1%, la segunda más alta en la región

El problema fundamental es que se ha dado la prioridad al agua para uso industrial, frente al agua para consumo humano. Sin embargo, para garantizar el derecho humano agua de toda la población, es fundamental priorizar el consumo doméstico sobre el industrial. Esta prioridad resulta imperativa en contextos de escasez como es el caso de El Salvador.

En el año 2012, la embotelladora de la Coca-Cola, solicitó permiso ambiental al Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (MARN) para trasladar la planta de agua embotellada Cristal que tiene en San Salvador, a la planta del municipio de Nejapa, para lo cual ampliaría la que tiene en este municipio. Es decir, se trataba de ampliar la explotación del acuífero para embotellar agua en un contexto en el que únicamente el 5,31% tiene acceso al agua.

Esta solicitud puso en marcha toda una movilización social por la defensa del agua en el territorio, animada por las organizaciones que conforman el Foro del Agua y Alianza por la Solidaridad. El Foro del Agua aglutina a cerca de 20 organizaciones sociales activas en una mesa de articulación y tiene una membresía en la que participan más de 150 entidades, en torno a la defensa del derecho al agua en el Salvador. Entre ellas se encuentra la Asociación Salvadoreña de Ayuda Humanitaria (PRO-VIDA), socia de Alianza por la Solidaridad en el Salvador.

Fruto de esta movilización es el estudio de diagnóstico de la situación del acuífero de Nejapa y la Investigación del impacto de una embotelladora de la Coca-Cola sobre el acceso al agua de la población de Nejapa (El Salvador) que evidencia el gran riesgo de sostenibilidad del acuífero.

P. - ¿Cuáles están siendo las consecuencias sociales, económicas y medioambientales de la explotación del acuífero?

Los impactos que se han documentado son los siguientes:

Se trataba de ampliar la explotación del acuífero para embotellar agua en un contexto en el que únicamente el 5,31% tiene acceso al agua

  • Sobre la disponibilidad. En Nejapa coexiste la realidad de una actividad industrial que implica el uso y disponibilidad de una gran cantidad de agua, con la realidad de una parte significativa de la población no tiene garantizado el acceso a este recurso. Así, uno de los principales impactos está en que todo lo que va a la industria deja de utilizarse para el abastecimiento de agua por cañería a los domicilios. Además, si el acceso a la aguas del acuífero está en riesgo, también lo están las aguas del Río San Antonio, que también ha reducido su caudal, según cuentan los pobladores.

La ampliación de la planta para agua Cristal, que solicita la embotelladora de la Coca-Cola, supondría un consumo total, sumando el actual, de 69,83 litros/sg, y esa es una cantidad equivalente al abastecimiento necesario para 30.000 personas.

  • Contaminación. La embotelladora de la Coca-Cola genera tres tipos de desechos que van al medio ambiente de Nejapa:
    • Gases: se van al aire, porque no hacen manejo de gases.
    • Líquido: descargados en la quebrada de los Amates, cuya agua sirve para regar el relleno sanitario Mides y compensar el polvo, y que también bebe el ganado. Esta quebrada desemboca en el río San Antonio, de donde la población rural bebe cuando no está asegurado el suministro de agua.
    • Lodos: se llevan a la planta de Mides todos los días en un camión.

La planta Mides, construida para atender a 10 municipios está atendido en la actualidad a 110. Si bien la embotelladora de la Coca-Cola desarrolla políticas de gestión de vertidos, si aumenta la producción generará también más residuos, y por tanto incrementará los volúmenes que se envían a Mides.

  • Asequibilidad. Otro componente del derecho al agua, la asequibilidad, también se encuentra afectado por el uso indiscriminado del agua por parte de la embotelladora de la Coca-Cola. Muchas familias están pagando tarifas elevadas por un servicio que se recibe sin garantizar las condiciones mínimas, es decir, sin continuidad.

En Nejapa coexiste la realidad de una actividad industrial que implica el usode una gran cantidad de agua, con la realidad de una parte significativa de la población no tiene garantizado el acceso al recurso

El agua potable es cara para la población, pero no para las grandes empresas. El trabajo de campo ha constatado que éstas, en ocasiones, pagan lo mismo que un pequeño comercio, a falta de regulación específica para grandes consumos o empresas. Incluso cuando se ha tratado de regular, como ha ocurrido en Nejapa, estas compañías han recurrido, y han conseguido que la Corte Suprema les dé la razón.

En la actualidad, una empresa como la embotelladora de la Coca-Cola paga 10 centavos de dólar por metro cúbico mensual (que según la normativa tiene que invertirse en la protección y conservación de las fuentes de agua), mientras que la misma cantidad destinada a las viviendas costaría 51 dólares.

  • En las relaciones de género. Las mujeres y niñas/os son quienes realizan las tareas domésticas en relación al agua. Así, la falta de acceso a agua y saneamiento afecta de manera especial a la salud, educación, empleo o ingresos de las mujeres: menos disponibilidad o accesibilidad implica una importante inversión de tiempo en el acarreo de agua, sobre todo en las zonas rurales.
  • Falsa expectativa de generación de empleo. Cuando la planta de Coca Cola se instaló en el municipio de Nejapa, informó de que iban a ser necesarios 634 puestos de trabajo para cubrir su plantilla, pero nunca ofreció empleo a la población del municipio, debido a que era un traslado de la planta de Soyapango. Gran parte del equipo técnico llegó con la empresa. Además, al tratarse de una instalación con tecnología más desarrollada, era menos necesaria la mano de obra.

Así, la mayoría de la población de Nejapa no conoce prácticamente a nadie que trabaje en la embotelladora de la Coca-Cola en El Salvador. Son menos de 20 personas y siempre ocupando puestos residuales. Cuando la Municipalidad ha pedido la planilla de empleos, no se le ha facilitado.

  • En el desarrollo social. Como parte del Programa de Manejo Ambiental la empresa manifiesta haber desarrollado una serie de acciones de desarrollo en Nejapa, pero tanto el Consejo municipal de Nejapa, como las organizaciones sociales y la población entrevistada, las resumen en lo siguiente:
    • Unas pocas becas a jóvenes en todo el municipio.

El agua potable es cara para la población, pero no para las grandes empresas

  • Zapatillas de futbol a algunos jóvenes.
  • Unas peceras para la Alcaldía y promovieron pequeños proyectos de reforestación.
  • Refrescos y refrigerios a las comunidades.
  • Tanques de agua en una escuela, en Tutu.
  • Alguna actividad puntual.

En definitiva, no hay ningún proyecto completo que beneficie a las comunidades, pese a que la población tiene identificadas necesidades que ha planteado a la embotelladora de la Coca-Cola, sin recibir apoyo.

  • En los políticos y las organizaciones sociales. La embotelladora de la Coca-Colaa ha hecho alianzas con algunas organizaciones locales, que promueven la política de desarrollo social de la empresa. Son la cara visible de sus “medidas sociales” porque con su ayuda llevan a cabo pequeños programas de reforestación, becas a jóvenes o cursos de formación. Gran parte de la población ve estas alianzas como una estrategia que genera conflictividad social, si bien es una forma de actuar extendida entre las transnacionales.

Así, por un lado están muchas organizaciones de la sociedad civil, junto a la Alcaldía, organizadas en torno a la defensa del agua, y por otro, otras dos financiadas por la embotelladora de la Coca-Cola. En definitiva, la empresa contribuye a desarticular el tejido social y dividir a la población.

P. - ¿Cuáles diría que son los principales problemas a los que se enfrenta el cese de esta explotación (falta de legislación, etc.)?

En El Salvador hay una ausencia de política general sobre el manejo de los recursos hídricos. No hay una Ley de aguas ni se contempla el derecho al agua en la Constitución, lo que implica que los usos industriales del agua no estén regulados. Si bien hay una Ley de Gestión Integrada de los Recursos hídricos, pero carece de aplicación práctica y de institucionalidad. En 2012 se presentó un anteproyecto de Ley General de Aguas. La falta de una normativa nacional y la presión de las empresas dificultan la regulación en Nejapa, que se realiza a través de ordenanzas municipales que se recurren. En el caso de la ampliación de la embotelladora de Coca Cola, no cuenta con permisos municipales, pero las presiones de la empresa han acabado en la modificación de un documento oficial. Además, el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales no tiene presupuesto para ejecutar sus competencias en la protección de los recursos hídricos. No existe tampoco la figura de la concesión del uso de los recursos hídricos, siendo mínimo el coste que pagan las empresas que extraen agua.

La mayoría de la población de Nejapa no conoce prácticamente a nadie que trabaje en la embotelladora de la Coca-Cola en El Salvador

P. - ¿Qué medidas se han puesto en marcha desde APS para frenar esta situación y cómo evaluaría su efectividad?

Cuando la embotelladora de la Coca-Cola solicitó el permiso ambiental al Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales, ALIANZA y las organizaciones que conforman el Foro del Agua pusimos en marcha toda una movilización social por la defensa del agua en el territorio.

Fruto de esta movilización y del trabajo conjunto entre ALIANZA y el Foro del Agua es el estudio de diagnóstico de la situación del acuífero de Nejapa, que es un contrainforme de la sociedad civil frente al estudio de impacto ambiental presentado por la embotelladora que evidencia el gran riesgo de sostenibilidad. Este estudio fue complementado junto con la investigación del impacto de una embotelladora de la Coca-Cola sobre el acceso al agua de la población de Nejapa (El Salvador).

Ambos documentos fueron complementados con material audiovisual y fueron lanzados en el marco de la campaña TIERRRA. TIERRRA, con tres erres, es la campaña de Alianza por la Solidaridad para promover que el sector privado desarrolle su actividad dentro de los límites de los principios de inversión responsable, es decir, que respete los derechos humanos, asegure una producción alimentos y una gestión de los recursos sostenibles. TIERRRA lleva la R de la responsabilidad, que es aquello que exigimos que tengan las empresas con los recursos naturales y las personas que los necesitan. Lleva la R de la Rentabilidad, porque es un concepto inherente a las inversiones privadas. Y lleva la R de los Recursos, porque es aquello de lo que nos provee el planeta para que todos sus habitantes puedan vivir con dignidad y con derechos.

El impacto de esta campaña ha desencadenado un gran movimiento solidario de apoyo a la campaña en todo el mundo

La campaña, lanzada el paso 5 de junio (día del medio ambiente), pedía dos cuestiones: la primera, teniendo en cuenta los compromisos que tienen asumidos la Coca-Cola en relación disminuir en un 22% la cantidad de agua consumida en la producción de sus bebidas, pedimos a la embotelladora en El Salvador, que cumpla con su compromiso en la reducción en el consumo de agua de la planta que actualmente está operativa en Nejapa. En segundo lugar, teniendo en cuenta los datos de sobreexplotación, que renuncie a la ampliación de sus instalaciones.

Gracias a esta campaña, en el mes de julio se produjo el anuncio por la ministra de Medio Ambiente de El Salvador, Lina Pohl, de aprobar una moratoria de un año a la ampliación mientras se hacen los estudios correspondientes. Pohl reconoció que “falta información sobre cuánta agua hay en el acuífero y cuánta se extrae” y anunció que “durante un año se instalarán medidores en todas las empresas de Nejapa para evaluar su impacto”. En ese tiempo no se concederá ningún nuevo permiso de explotación.

Por parte de la embotelladora de la Coca-Cola, se realizó un comunicado en el que afirmaba que si se confirmaban los datos, renunciarían a la ampliación.

De momento, la campaña sigue en marcha hasta que se logre la reducción del 22% la cantidad de agua consumida en la producción de las bebidas gaseosas y hasta que se renuncie de manera definitiva a la ampliación. Las firmas se está recogiendo aquí.

P. - ¿Con cuántas firmas cuenta actualmente la campaña y de qué manera se está difundiendo?

La campaña ha logrado hasta el momento 5177 firmas. La difusión de la misma la hemos hecho tanto por medios de comunicación y redes sociales.

Pedimos a la embotelladora en El Salvador, que cumpla con su compromiso en la reducción en el consumo de agua de la planta que actualmente está operativa en Nejapa

Además, en el mes de julio, la presentamos en El Salvador, teniendo un gran eco allí. Gracias a todas estas acciones se produjo el anuncio por la ministra de Medio Ambiente de El Salvador, Lina Pohl, de aprobar una moratoria de un año a la ampliación mientras se hacen los estudios correspondientes

P. - ¿Qué impacto ha tenido en la sociedad salvadoreña (y en el resto del mundo) el conocimiento de esta noticia?

El impacto de esta campaña ha desencadenado un gran movimiento solidario de apoyo a la campaña en todo el mundo. Así la campaña ha llegado a medio millón de personas a través de redes sociales (twitter y Facebook) y más de 44.000 personas han mostrado interés directamente por el caso.

Además, ha tenido un gran impacto en medios en España y en El Salvador. Fruto de ello, sin lugar a dudas ha sido los logros obtenidos hasta el momento.

P. - ¿Han obtenido alguna respuesta de Coca-Cola?

Tras 20 días de campaña, la empresa embotelladora de Coca Cola en El Salvador, reconoció, en un comunicado, que supeditaban su proyecto a futuros estudios científicos sobre el acuífero de Nejapa, que sobreexplotan desde hace 20 años sin control y por lo que amenazan con dejar sin agua a 30.000 personas.

Además, la embotelladora de la Coca-Cola ha iniciado una contra campaña con una serie de publicaciones a partir del mes de junio, lo que puede considerarse una reacción a la Campaña TIERRRA.

Desde Alianza consideramos que sólo ha presión de la sociedad civil, tanto en el país latinoamericano como a nivel internacional, está logrando cambiar la situación y considera un gran paso que la embotelladora quiera buscar ahora “una solución de fondo”.

P. - ¿Y del Gobierno de El Salvador?

Como ya se ha señalado, el gobierno de El Salvador, a través de su Ministra del Medio Ambiente aprobó una moratoria de un año a la ampliación mientras se hacen los estudios correspondientes.

Tras 20 días de campaña, la empresa embotelladora de Coca Cola en El Salvador reconoció que supeditaban su proyecto a futuros estudios científicos sobre el acuífero de Nejapa

Sin embargo, el riesgo, sigue latente para el acuífero… en conversaciones con nuestra socia local PRO-VIDA, además de esta ampliación, actualmente se siguen concediendo licencias de ambientales que afectan al acuífero: una empresa asfaltadora o una urbanización de 40 manzanas que lleva consigo la tala de 50 manzanas cafetales son otras amenazas. El Ministerio se escuda en que son licencias concedidas con anterioridad. Sin embargo, se hace necesario que se dé prioridad al agua para consumo humano frente al uso industrial.

P. - ¿Tienen conocimiento de casos similares en otras partes del país? ¿Y en otros países del continente americano?

Precisamente, en El Salvador hay casos similares a los cuales les estamos dando seguimiento. Es el caso del Beneficio de Café MECAFE, Salazar Romero, o JUMEX.

Y es que desde el año 2008 se ha producido un renovado interés de ciertos sectores relacionados con la producción de bebidas, la agricultura y la generación de energía, aumentando considerablemente las inversiones en países en desarrollo.

El agua y tierra se presentan como elementos estratégicos a través de la especulación con las producciones de alimentos básicos, tanto para el consumo humano, la generación de energía.

Esta especulación tiene consecuencias directas con la privación del bien a las comunidades locales cuyo sustento depende de estos recursos y ecosistemas.

Alianza por la Solidaridad ha realizado una serie de estudios que documentan estas malas prácticas y donde se pone en riesgo los derechos al agua, al medio ambiente y al agua.

En El Salvador hay casos similares a los cuales les estamos dando seguimiento

Así, el pasado 5 de noviembre hemos sacado una nueva campaña junto con Amigos de la Tierra y Mujeres de Guatemala para denunciar el acaparamiento de agua por parte de una empresa hidroeléctrica española en varias comunidades indígenas en Santa Cruz de Barillas (Guatemala). Esta mala praxis supone la apropiación del agua de un río sagrado para las comunidades, frente al derecho a su uso de quienes viven allí, y su construcción y explotación implicarían graves impactos ambientales: movimientos de tierra, inundación de una amplia zona, pérdida de biodiversidad y destrucción de lugares sagrados.

Desde la llegada de esta empresa a la zona, el conflicto ha alcanzado altas cotas de vulneración de derechos humanos: asesinatos, secuestros, amenazas, agresiones a mujeres, encarcelamiento de líderes comunitarios… Más información aquí.

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