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Reflexionando sobre la buena gestión de empresas de aguas

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Sobre la Entidad

SEAS, Estudios Superiores Abiertos
SEAS, centro de formación online del Grupo San Valero, cuenta con más de 12 años de experiencia y 30.000 alumnos. Oferta un amplio abanico de estudios en diversas áreas técnicas y están avalados por la UCAV, USJ y la Universidad de Gales.
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Una cuestión importante, fundamental, a la hora de que las empresas salgan adelante, es el modo y forma en que gestionan. Qué cultura de gestión tienen y qué le permite y no le permite hacer esa cultura, es algo esencial que debe saber cualquier persona que quiera crecer profesionalmente en puestos de dirección, tanto en las empresas de aguas como en cualquier otra.

También debe saber que hay muchos mundos más allá de dilatar el pago a proveedores, que por otro lado, no es una herramienta de gestión, sino un ejercicio de irresponsabilidad corporativa. 

La primera pregunta que debiéramos hacernos para reflexionar sobre la buena gestión sería desde qué punto de vista vamos a “juzgar” la calidad de esa gestión, ya que es totalmente dependiente de ese punto de vista, es decir, es subjetiva.

Hay múltiples consecuencias derivadas del hecho de gestionar, y normalmente es imposible detectarlas todas. Adicionalmente, la manera en la que se lleva a cabo una gestión, depende del carácter y personalidad del gestor. Tanto por una cosa como por la otra, no se puede hablar objetivamente.

Para poder introducir objetividad, es por tanto necesario fijar una serie de criterios, medibles, y unos valores deseables para ellos, de tal manera, que, mediante la comparación de lo deseado con lo medido, dé una idea de la bondad o no de lo que se mide. Y aunque decimos aquí que  mediante estos criterios introducimos objetividad, no deja de ser una verdad a medias, porque, ¿cómo fijar el límite entre lo que se dice que es bueno y lo que no?

Estos criterios habrán de determinarse de tal manera que sean fáciles de calcular, y de tal manera que obedezcan a los objetivos que se quieren conseguir. Y aquí entra de lleno lo fundamental en toda gestión, que es la necesidad de tener objetivos claros, meridianamente claros.

Y esos objetivos claros, dependerán necesariamente del punto de vista que se elija, porque dejarán fuera todos aquellos aspectos y consecuencias que no son visibles desde ese punto de vista. Y puede suceder, y sucede, que se cumplan los objetivos, y las consecuencias no visibles sean nefastas. Y estaríamos hablando entonces, de buena gestión…

Ergo, según esto, no sería posible nunca calificar una gestión como buena, porque siempre habrá una parte oculta que no conocemos. Adicionalmente, esa parte oculta estará también en aquella parte que sí se ve desde el punto de vista elegido, pero que no se mide, puesto que no se han elegido indicadores para ello, quizá, porque no se definen objetivos.

Por último, por mucho que se quiera medir todo lo posible, por muchos indicadores que se elijan, nunca se podrá medir del todo.

Entonces, en toda gestión, existe siempre una parte oculta procedente de tres fuentes:

  • El punto de vista elegido
  • Los objetivos fijados
  • Los indicadores elegidos

 

Esto implica que, alguien que quiera parecer buen gestor puede centrarse en elegir un punto de vista favorable, unos objetivos favorables, y unos indicadores también favorables para que ese parecer, parezca que es una realidad. 

Es decir, la buena gestión, está sujeta a manipulación.

¿Qué hacer entonces? ¿Cómo avanzar en este sentido? ¿Cómo poner algo de objetividad, y algo de humanidad en esto?

Una de las posibles maneras es, sin lugar a dudas, a través del cultivo de la responsabilidad, el entrenamiento en la ampliación del punto de vista propio, en la reflexión sobre las verdaderas necesidades, y en la formación de las cuestiones técnicas que permiten elaborar unos objetivos y unos indicadores que permitan incorporar la mayor parte de realidad y de necesidades posibles.

Conseguir una buena gestión es una labor de profundidad, de calado, que nunca puede conseguirse sin una reflexión previa sobre uno mismo, sobre la empresa en la que está, los objetivos que persigue, el mercado en el que está inserta y la sociedad a la que sirve. Es necesario formarse y es necesario hacer. 

Quizá en algún momento entonces, entendamos que dilatar el pago a proveedores o decisiones similares, están en las antípodas de lo que es una buena gestión.

Oliva Gonález González, Doctora  Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, Executive MBA y Profesora del Curso de Gestión y Dirección de Empresas de Aguas de SEAS y Colegio de Caminos, Canales y Puertos.