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Mª D. Pascual: "La modernización de regadíos requiere esfuerzo y convicción por parte de todos"

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  • Mª D. Pascual: " modernización regadíos requiere esfuerzo y convicción parte todos"
    María Dolores Pascual, presidenta de la Confederación Hidrográfica del Ebro.

Sobre la Entidad

Smagua
La 24 edición del Salón Internacional del Agua y del Riego tendrá lugar del 5 al 7 de febrero de 2019 en Feria de Zaragoza. SMAGUA, más de 40 años al ofreciendo soluciones al sector hídrico.
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La 24 edición del Salón Internacional del Agua y del Riego, SMAGUA, regresa a Feria de Zaragoza del 5 al 7 de febrero de 2019. Con más de 40 años ofreciendo soluciones al sector hídrico, se ha consolidado como el certamen más importante en materia hídrica de la península ibérica. El prestigio de SMAGUA, convertido en uno de los salones más importantes de Europa, convoca a profesionales de todo el mundo que encuentran un amplio escaparate con lo último en equipamientos y tecnologías aplicadas al ciclo del agua. Hablamos con Mª Dolores Pascual, presidenta de la Confederación Hidrográfica del Ebro

Pregunta: SMAGUA 2019 acogerá la Reunión Nacional de Regantes, ¿qué temas se tratarán en dicha reunión?

Respuesta: SMAGUA es una cita crucial para el sector del agua, una oportunidad para reunir a todos los agentes económicos del sector y por ello, todo lo que rodea al Salón, las jornadas técnicas y los encuentros tienen un valor importante y gran repercusión. Por eso y porque se celebra en nuestra cuenca, con Zaragoza como capital del agua durante esos días, queremos y debemos estar como Administración.

Uno de los temas protagonistas en esta edición es el regadío, con sus innovaciones y sus retos. Como usuarios del agua y por su peso en el sector económico en el Ebro, sus acciones, sus decisiones y sus problemas, tienen una gran presencia en la gestión general del agua.

Es un foro de debate en un tiempo de grandes retos. En este encuentro se van a dar cita cerca de un millar de profesionales y es una oportunidad para dar visibilidad a los objetivos que debemos marcarnos en la lucha contra el cambio climático y el papel que ya está jugando la agricultura.

Los grandes bloques temáticos que vamos a tratar pasan por analizar la modernización del regadío como medida en marcha y como medida necesaria y también nuestra preparación ante los fenómenos extremos. Junto a especialistas, representantes de otras confederaciones y por supuesto, junto a la Federación de Regantes, vamos a desgranar las modificaciones de la legislación europea sobre agua  (recuerdo que la Directiva Marco del Agua está entrando ya en su último ciclo de planificación) y a analizar lo que supone dotarse de herramientas ante el cambio climático, que desde la Administración responden al proceso de planificación: el Plan Hidrológico de la Demarcación como documento principal y  los planes específicos de Sequía y de Gestión de Riesgo de Inundación.

P.- El cambio climático es ya una realidad que afecta a todos los sectores, especialmente al del regadío. ¿A qué retos se enfrenta en este sentido?

R.- Como gestores del recurso en el territorio de una cuenca, el análisis de nuestro objetivo no puede ser otro que implementar las medidas necesarias de eficiencia para alcanzar la garantía de la demanda de forma sostenible.

España y hablando en concreto de la cuenca del Ebro, son zonas con escasez del recurso hídrico. Tenemos que partir de esa realidad para entender por dónde van nuestros retos, aunque a ello también tendremos que sumar los daños que soportamos a causa de las inundaciones.

El constatado aumento de temperatura y la disminución de las precipitaciones tendrán efectos sobre el medio hídrico. El Plan Hidrológico del Ebro vigente, y ya en revisión, fijaba en un 5% el descenso del volumen de agua de la Demarcación para el horizonte de 2033, según los estudios realizados por el CEDEX.

Nos vamos a enfrentar a más irregularidades, a un incremento probable de los periodos secos y a unos ciclos más pronunciados de fenómenos extremos. Ante ello nos hemos dotado de las herramientas de planificación que mencionaba anteriormente. Y es importante y me gusta destacarlo y recordarlo, en el Plan Hidrológico están presentes todos los actores, todas las Administraciones Públicas con corresponsabilidad en las medidas.

El marco general es el tercer ciclo de planificación, pero más allá es la concreción del plan de sequía y del plan de riesgo de inundación. En ellos se integra la definición de indicadores para detección temprana o para mejora de la predicción, las medidas a implementar y la coordinación e implicación de los actores, poniendo negro sobre blanco las líneas imprescindibles de acción.

Y al fin y al cabo todo nos lleva a un mismo lugar: la necesidad de una gestión más eficiente del recurso, algo que venimos repitiendo desde la aprobación de la Directiva Marco del Agua. La eficiencia nos traerá el equilibrio entre buen estado de las masas de agua y la cobertura de las demandas. Primero, es necesario el mantenimiento de las masas de agua, fundamental para el propio recurso y también camino imprescindible para reducir los efectos de las inundaciones. Segundo, un uso eficiente aporta a ese mantenimiento y preserva el recurso.

En foros recientes ya he dicho que el déficit de agua tiene como solución una gobernanza adecuada. Y en ello se integra la apuesta por una agricultura sostenible. La modernización de regadíos y la innovación en la gestión de recursos hídricos requieren un esfuerzo y una convicción por parte de todos y en ello estamos, creo, todos los actores.

En las Confederaciones Hidrográficas tenemos un importante bagaje en gestión de la escasez y un patrimonio organizativo que consideramos que es crucial en un momento complejo.

P- Como nueva presidenta de la Confederación Hidrográfica del Ebro, ¿cómo describiría la situación de la gestión del agua en España a su llegada al cargo?

R.- Solo puedo hablar desde la perspectiva de la realidad de la Cuenca del Ebro. En 1999 el 30% de la superficie regable hacía uso de sistemas eficientes. Actualmente se alcanza el 55%. Claramente hemos avanzado, pero nos queda mucho camino por recorrer.

Y pongo como ejemplo datos de nuestra Demarcación para mostrar el papel protagonista del regadío. En nuestra cuenca, el 25% de los 3 millones de hectáreas cultivadas está en regadío, pero lo más destacado es que de los 5.000 millones de euros de valor económico de las producciones agrícolas (dato de 2015), un 65% corresponde al regadío.

En cuanto al estado de las masas de agua, superamos el 70% en la demarcación del Ebro que cumplen los objetivos de la Directiva Marco. Nos queda trabajo por delante en la implantación del programa de medidas, algo en lo que se va a insistir en el tercer ciclo de planificación.

En la cuenca del Ebro el regadío está colaborando de muchas formas con nosotros para conocer mejor la realidad de las masas de agua y potenciar estas mejoras de la eficiencia. Desde la colaboración con el Canal de Aragón y Cataluña en la experimentación de nuevas tecnologías para el regadío que se está desarrollando en el centro agronómico de la Melusa, pasando por el convenio que la CHE tiene con el CITA (Centro de Investigación y Tecnología Agraria) del Gobierno de Aragón  para la evaluación de los retornos de riego, en particular de fósforo, nitrógeno sales, hasta llegar a proyectos concretos ya ejecutados como el LIFE CREMAGUA (Creación y restauración de ecosistemas acuáticos para la mejora de la calidad del agua y la biodiversidad en las cuencas agrícolas) en el que la CHE participó.

Y como colofón a esta cuestión, insisto en una idea crucial para nosotros. El modelo de gobernanza participativo, con experiencia en gestión directa del recurso que realizan las Confederaciones, no debe perderse. Los Organismos de cuenca, no lo olvidemos, ya seguían las vías de gestión que luego Europa marcó para todas las cuencas a través de la Directiva Marco del Agua.Este modelo debe ser el punto de partida para ahondar en la búsqueda de acuerdos de colaboración.

P.- Recientemente, el MITECO ha informado sobre el proceso de elaboración de los planes hidrológicos de cuenca de tercer ciclo en todas las cuencas intercomunitarias. ¿Cuáles son los objetivos en este sentido?

R.- El objetivo es claramente el de poner en marcha, sin dilación, el programa de medidas para afrontar las realidades a las que se enfrenta el recurso, como ya he mencionado, con el cambio climático a la cabeza y con todos los actores implicados.

Hay que alcanzar el buen estado de las masas de agua (en su sentido cualitativo, cuantitativo, morfológico), a la vez que satisfacer las demandas de agua, con concreción.

"En la cuenca del Ebro el regadío está colaborando de muchas formas con nosotros para conocer mejor la realidad de las masas de agua y potenciar estas mejoras de la eficiencia"

Si volvemos al caso de la agricultura, que ilumina un poco esta entrevista, la modernización, adaptándose a los déficits detectados y que necesitan corrección, reduce los impactos en la calidad del agua. Se trata de potenciar un crecimiento verde, junto con un medio hídrico adecuado.

La modernización de regadíos ha registrado considerables inversiones, tanto públicas como por parte de los usuarios, lo que ha hecho que el riego por gravedad haya pasado del 64% del total en 2004 al 45,7 en 2016; es decir que hoy día el 54,3% es riego tecnificado por aspersión o goteo. El riego a la demanda, la automatización, el telecontrol, etc., se están convirtiendo en algo común, optimizando al máximo el riego. Todo ello limita las pérdidas. Con ello no siempre se produce ahorro pues simultáneamente se da una intensificación de cultivos, pero se obtienen mayores producciones utilizando el mismo agua, y lo que es más importante en otro orden: disminuyen los retornos de riego y con ello la cantidad de contaminación difusa que llega a nuestros ríos.

Si bien el usuario modernizado tiene mayores costes que cubrir (los propios de la inversión y los de mantenimiento) también usualmente dispone de más flexibilidad en circunstancias de sequía. Si antes la alternativa podía ser regar o no regar, ahora al poder usar menores dotaciones brutas, tiene opciones de gestión para mantener una cierta producción aun en las circunstancias más adversas mediante la programación de cultivos menos demandantes de agua o la supresión de segundas cosechas, salvo en el caso de cultivos leñosos, cuya demanda es mucho más rígida, obviamente.

P.- ¿Qué novedades se van a incluir en este tercer ciclo?

R.- Acabamos de entrar en el que será el último ciclo de planificación con la vigente Directiva Marco del Agua, que se fijó el horizonte 2027. Con lo cual nos adentramos en un tiempo, a la vez de acciones y de análisis y debate sobre lo logrado hasta el momento. Ese debate va a ser parte de la revisión de la Directiva.

Una cuestión que poco se ha puesto de manifiesto es la propia dinámica de los ciclos de planificación que han potenciado un continuo examen, cíclicas correcciones y mejoras de nuestro documento de referencia para la gestión del agua (el plan hidrológico de la demarcación). Gracias a ello, creemos que se han dejado fuera intereses concretos o particulares de un momento determinado, mientras que los documentos se adaptaban a las realidades y a los retos que iban apareciendo en el camino.

Y todo ello, desde la transparencia y la participación. En los próximos seis meses estarán en consulta pública los documentos iniciales de la revisión para este tercer ciclo, lo que supone un paso clave para definir más adelante el denominado Esquema de Temas Importantes. En él es el que configuraremos el esqueleto con los asuntos principales que deben estar en el Plan de 2021 y es donde entraremos en más detalles de sus novedades.

Pero en cuanto a esos contenidos destacaría dos grandes bloques. El primero el de la lucha contra los efectos y consecuencias cambio climático (importante tener en cuenta que se encuentra en revisión también el Plan de Gestión de Riesgo de Inundación).

Y el segundo, el estado de las masas de agua. El plan se va a encontrar una realidad con mayores y más rigurosos estándares de calidad. El control y seguimiento de los contaminantes emergentes, el trabajo para reducir las presiones contaminantes, estarán presente en un importante porcentaje de medidas del futuro plan. A esto se suma una mayor y más decidida apuesta por la reutilización. Un caso sería el de la de reutilización de retornos de riego en el interior de las zonas regables con humedales artificiales, por ejemplo.

De hecho, junto con la puesta en marcha con el tercer ciclo de planificación, el MITECO autorizó la consulta pública del Plan Nacional de Depuración, Saneamiento, Eficiencia, Ahorro y Reutilización. Toda una declaración de intenciones.

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