#SmartWater: La entrevista a Juan Murillo

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Sobre la Entidad

Águeda García de Durango
Responsable de Contenidos y Comunidad en iAgua.
  • Juan Murillo, Manager-Urban Data Services & Applications en el Centro de Innovación BBVA

Juan Murillo es ICCP Urbanista. Actualmente trabaja en el Centro de Innovación BBVA, como Manager-Urban Data Services & Applications. En el proyecto que lleva a cabo, se emplea la gestión de datos como germen sobre el que estructurar nuevos servicios y herramientas de decisión que faciliten mejorar el dinamismo socioeconómico de las ciudades. Anteriormente trabajó como ingeniero urbanista en AUIA y FCC, además de Arnáiz Consultores. Toda su experiencia está relacionada con la gestión de ciudades.

Pregunta - Existen multitud de definiciones para ‘Smart City’ ¿Cuál es su definición personal?

Las Smart Cities tienen como objetivo la prosperidad respetuosa con el medio ambiente

Respuesta - Una ciudad inteligente logra acercarse al mejor uso posible de los recursos gracias a un conjunto de medidas pasivas, no percibidas por el ciudadano, y activas, que requieren de la intervención de la sociedad a la hora de crear redes de información, conocimiento y gestión de los sistemas urbanos.

 P. - ¿Qué elementos comunes tienen, en su opinión, todas las Smart Cities?

R. - La tecnología es el factor común que está haciendo posible el desarrollo e implantación de las medidas que hacen que una ciudad sea más o menos “inteligente” según las distintas taxonomías manejadas, pero ello no debe hacernos centrar el debate en las herramientas, sino en los objetivos, y éstos son los que siempre ha tenido el gestor urbano tradicional: lograr aumentar la calidad de vida de los ciudadanos, facilitarles la vida, al tiempo que se avanza hacia una mayor sostenibilidad en los ciclos hídrico, energético, o en el ámbito de la movilidad, así como hacia una reactivación de la dinámica socioeconómica. Lo sintetizaría en una frase: prosperidad respetuosa con el medio ambiente.

P. - En materia de agua, ¿cuáles cree que son los principales retos que afrontan las ciudades en el futuro?

R. - Sin duda el cambio climático va a afectar enormemente a los sistemas hidrológicos, tanto a nivel global como local. La incidencia será más severa en la Península Ibérica, donde los modelos aplicados a los distintos escenarios de emisiones arrojan generalmente como resultado pronósticos de disminución de las precipitaciones, más acusada en las zonas ya semiáridas de la fachada mediterránea y valle del Ebro, y un incremento general de la irregularidad en la distribución de las lluvias. Prepararnos para estos escenarios será el mayor reto.

P. - ¿Cómo puede mejorar una Smart City la gestión del agua?

Una ciudad no puede aislarse del contexto hidrológico en el que se inserta

R. - Una ciudad no puede aislarse del contexto hidrológico en el que se inserta. Las soluciones han de adoptarse a nivel de cuenca hidrográfica, sería paradójico lograr la máxima eficiencia en el consumo urbano al tiempo que no se optimizan los sistemas de riego agrícola, sector que consume el 70% del agua en nuestro país. A nivel macro debemos lograr sistemas resilientes a condiciones puntuales de escasez, ejecutando las infraestructuras que permitan tomar las medidas previstas en los planes de actuación en situaciones de sequía.

A nivel local es de justicia reconocer el esfuerzo llevado a cabo en el pasado y el éxito en la planificación y gestión de las redes de captación y suministro de agua a las ciudades. Considero que disfrutamos unas infraestructuras suficientemente adecuadas para garantizar el consumo urbano en la situación actual. Por ejemplo, como parte de los sistemas pasivos y anónimos que citaba en la primera cuestión, muchas ciudades cuentan desde hace muchos años con sistemas de regeneración de aguas residuales que se emplean en riego y baldeo, evitando dedicar agua potable para estos usos.

Desde el punto de vista medioambiental, hay un esfuerzo pendiente en la extensión de sistemas de recogida y evacuación separativos, que disminuyen los vertidos contaminantes; también hay carencias en la correcta gestión de los sistemas de depuración en núcleos de población pequeños, pero son de índole presupuestaria más que de dotación de infraestructuras.    

P. - ¿Cómo definiría una red de agua inteligente?

R. - La inteligencia de un sistema físico de captación, tratamiento y distribución de un bien como el agua se basa en las siguientes capacidades:

  • monitorización : sistemas de medición y de alerta ante variaciones en la calidad y cantidad del recurso (localización de pérdidas, sistemas de muestreo a distancia, datos dinámicos sobre variaciones de demanda, etc.).
  • telemando y automatización: posibilidad de reaccionar rápidamente ante las alertas, bien sea por control humano o, mejor aún, de manera automatizada.

Como se ve, esta definición podría extrapolarse por analogía a otros sistemas, como el eléctrico.

Por otro lado, volviendo al principal objetivo de los sistemas inteligentes, el bienestar del ciudadano, quisiera destacar que una eficiente gestión del agua es perfectamente compatible con usos en ocasiones demonizados como el adecuado mantenimiento de la jardinería o el mero uso ornamental de láminas de agua en las zonas verdes urbanas.  

P. - ¿Cuáles son las herramientas más importantes para implementar una gestión inteligente del agua?

R. - Además de las herramientas tecnológicas, donde el estado del arte y las capacidades están realmente muy avanzadas, los aspectos jurídicos y económicos son claves para lograr la eficiencia. Dicho llanamente: los precios actuales del agua no incentivan el ahorro, unas tarifas dinámicas que adecuasen con realismo el precio del agua a la escasez estacional del recurso favorecerían la demanda de elementos de ahorro en todos los sectores: residencial y de servicios, industrial y de generación eléctrica, y agrícola.

 P. - ¿En qué tipología de ciudad (grande, pequeña, mediana) es más sencillo aplicar la filosofía Smart Water?

R. - Aquí como en todo ámbito tecnológico, existen economías de escala que hay que aprovechar; por supuesto que puede actuarse en el ámbito local, incluso hay muchas propuestas en el ámbito hiperlocal (sistemas de tratamiento de aguas grises por edificios), pero la repercusión económica de la construcción y explotación de sistemas centralizados gana la batalla de la eficiencia económica. En este sentido desde hace muchos años en las zonas de población dispersa ya se tiende a mancomunar los sistemas de tratamiento y depuración de aguas, con evidentes beneficios en la calidad y garantía del servicio.

P. - ¿Qué ejemplos de Smart City destacaría en España? ¿Y en el resto del mundo?

R. - En el ámbito de las ciudades inteligentes a veces divergen las iniciativas con mayor impacto mediático de aquellas que logran las verdades transformaciones de fondo. No voy a citar ciudades concretas, pero sí diré que las referencias que deberían servirnos como paradigma se encuentran antes entre las ciudades de nuestro entorno próximo -Europa y España- que están adoptando nuevos elementos y protocolos de gestión con mejoras tangibles para sus habitantes, que en urbes construidas ex-novo en Oriente Próximo o Asia con gran despliegue de elementos efectistas.

P. - ¿Cree que apoyan las administraciones públicas españolas la investigación y la puesta en marcha de estas iniciativas?

 BBVA apostó hace ya varios años por ofrecer soluciones innovadoras en el ámbito de la gestión urbana

R. - Sí, existe un apoyo claro y un esfuerzo a la hora de mitigar incertidumbres compartiendo conocimiento y experiencias en foros como el de la Red Española de Ciudades Inteligentes. Este apoyo también se plasma en iniciativas para la normalización de elementos y soluciones como el CTN178 impulsado por AENOR-Ministerio de Industria.

P. - ¿Y las europeas?

R. - Sin duda los 50.000 millones de euros del séptimo programa de investigación e innovación de la Unión Europea (2007-2013) han sido claves para poder financiar y desarrollar muchas de las propuestas y sus soluciones tecnológicas. Finaliza este año, pero será sustituido por el programa Horizonte 2020.

P. - ¿Cree que incrementará la generalización de la gestión inteligente la rentabilidad de las empresas gestoras del ciclo integral del agua?

R. - Sin duda, si se da una evolución en los contratos de concesión y en las tarifas podría impulsarse aún más esta tendencia y la implantación de nuevos sistemas tecnológicos; evidentemente la rentabilidad es también imprescindible para acometer medidas tradicionales de mantenimiento y renovación de red con gran impacto en el ahorro hídrico.

P. - Para finalizar, ¿qué iniciativas o servicios de su empresa destacaría en el ámbito de las Smart Cities?

R. - BBVA apostó hace ya varios años por ofrecer soluciones innovadoras en el ámbito de la gestión urbana abriendo y compartiendo una lectura fiel y dinámica de lo que sucede en el territorio desde el punto de vista de las interacciones socioeconómicas entre grupos poblacionales y entre áreas. El substrato sobre el que han crecido las iniciativas de BBVA en este campo lo constituyen los datos de consumo registrados gracias a los canales digitales de pago del banco, esta fuente abre múltiples posibilidades de interpretación que están siendo abordadas por nuestro equipo.

 En concreto actualmente se encuentran en desarrollo dos proyectos con orientación externa:

  • El primero pone a disposición de los gobiernos y operadores urbanos capacidades analíticas en el ámbito de la gestión del turismo, o herramientas de validación de las medidas de gestión urbana que cuantifican la influencia sobre la actividad comercial que tienen las decisiones normativas, los cambios en la configuración física de la ciudad, o los eventos que en ella tienen lugar.
  • El segundo proyecto tiene como objetivo dotar a los comerciantes de una visión amplia de lo que sucede en su ámbito, describiendo la realidad de su entorno y de su sector, y arrojando luz sobre aspectos fundamentales que influyen en su actividad.

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