La falta de lluvia y las inundaciones agravan la crisis alimentaria en Somalia

  • La FAO pide con urgencia 49 millones de dólares para evitar el riesgo de una nueva catástrofe humanitaria en el Cuerno de África.
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Alcanzar la seguridad alimentaria para todos y asegurar que las personas tengan acceso a alimentos de buena calidad que les permitan llevar una vida activa y saludable es la esencia de las actividades de la FAO.
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  • Mercado ganadero en Hargeisa (FAO).
    Mercado ganadero en Hargeisa (FAO).

Tras una temporada de lluvias escasas, algunas áreas de Somalia meridional se ven ahora golpeadas por graves episodios de inundaciones, empeorando una situación de seguridad alimentaria ya de por sí alarmante en el país del Cuerno de África, según han advertido los expertos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

Con la devastación provocada por la hambruna de 2011 aún fresca en la memoria, Somalia se ve inmersa de nuevo en una crisis humanitaria. 

Más de un millón de personas necesitan ahora ayuda urgente -un aumento de 20 por ciento en sólo seis meses-, mientras que otros dos millones ven amenazada su seguridad alimentaria. 

Somalia se ve inmersa de nuevo en una crisis humanitaria

Gran parte de la agricultura de Somalia se desarrolla a orillas de los ríos Juba y Shebelle, los únicos de carácter permanente en Somalia. Nacen en Etiopía, de donde procede más del 90 por ciento de su caudal, y los expertos temen que se produzcan crecidas que arruinen las cosechas.

Los informes más recientes indican que la zona más afectada en las riberas del río Shebelle es la ciudad de Belet Weyne. A lo largo del río Juba, se han señalado inundaciones en Dollow, Jilib y Jamame en el Bajo Juba, donde grandes áreas cultivadas fueron cubiertas por el agua.

“Tenemos una pequeña ventana de oportunidad que es clave: hay que aprovecharla para evitar que ocurra lo mismo que hace cuatro años”, advirtió el responsable en funciones de la FAO en Somalia, Luca Alinovi. 

Cerca de 260 000 personas murieron en la hambruna de África oriental entre 2010-2012 -más de la mitad de ellos eran niños menores de cinco años-, resultado de una grave sequía agravada por la ayuda humanitaria inadecuada y las dificultades de acceso sobre el terreno. 

Muchos de los indicadores actuales de seguridad alimentaria por toda Somalia son parecidos o incluso peores que los observados en el período previo a la hambruna en 2010.

"Si hemos aprendido algo de la devastadora hambruna de 2011, es que las señales de alerta temprana deben conducir a una acción inmediata", recordó Bukar Tijani, Subdirector General de la FAO y Representante Regional para África..

"Sabemos por experiencia –añadió- que las respuestas rápidas a las alertas tempranas son cruciales para prevenir desastres y son menos costosas que las respuestas de emergencia a una crisis humanitaria en toda regla".

Con los recursos disponibles en la actualidad, la FAO podrá asistir a 35 000 familias (unas 210 000 personas) durante el actual Deyr –la segunda temporada anual de lluvias del país- con  fondos que se usan para apoyar la redistribución del ganado, la ampliación de las campañas de vacunación de los animales, suministrar insumos pesqueros y agrícolas y extender los programas de dinero por trabajo. 

Como parte de sus actividades actuales, la FAO está distribuyendo bonos a cerca de 22 500 familias para la compra de unas 4000 toneladas de semillas producidas localmente, con el fin de ayudar a los campesinos a producir una mejor cosecha en enero. 

Pero se necesitan otros 49 millones de dólares para ampliar la ayuda a un total de 58 000 hogares en riesgo (alrededor de 350 000 personas) y seguir apoyando a las familias a lo largo del primer semestre de 2015. Esto se hace a través de actividades de dinero por trabajo, mejores insumos agrícolas para las familias campesinas, redistribución del ganado a los grupos pastorales y agropastorales sin recursos y el suministro de material básico para la pesca. También hay necesidad de ampliar las campañas de sanidad animal y vacunación a otros 8 millones de animales (frente a los actuales 2 millones) para garantizar que los rebaños puedan resistir mejor las enfermedades asociadas a una condición física deteriorada tras períodos de sequía prolongada. 

Se necesitan otros 49 millones de dólares para ampliar la ayuda a un total de 58.000 hogares en riesgo

Las raíces de la crisis 

Las escasas lluvias han afectado a la producción cerealera y ganadera en toda Somalia, mientras que los conflictos en curso continúan alterando las rutas comerciales, empujando al alza los precios de los alimentos. Como resultado, la producción de cereales se ha reducido un 30 por ciento en relación a la media de los últimos cinco años, y sus precios se han cuadruplicado en diversas zonas del país entre enero y julio de 2014. 

Los esfuerzos de la FAO se centran ahora en las zonas rurales del sur y el centro de Somalia, que se enfrentan a condiciones de crisis alimentaria y emergencia humanitaria. 

"Ha llegado el momento de que la comunidad internacional se movilice y evite otra catástrofe en Somalia", urgió Tijani.

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