Cómo el agua potable ha cambiado las vidas de las familias desplazadas en Somalia

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OXFAM
Organización no gubernamental de cooperación para el desarrollo (ONGD) que centra sus actividades en ofrecer una respuesta integral al reto de la pobreza y la injusticia.
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  • Zahra Abdi, madre de cinco hijos, vive desde hace tres años en el campamento de personas desplazadas internamente (PDI) de Horseed, en el distrito de Hodan en Mogadiscio (Somalia).

"Recuerdo que al principio encontramos numerosos obstáculos. Primero la escasez de agua y, después, que no había ninguna fuente cercana al campamento. Cada mañana tenía que caminar un kilómetro para comprarla y solo podía permitirme una o dos garrafas al día, mucho menos de lo que necesitábamos en casa", cuenta Zahra.

Las condiciones de vida eran muy difíciles. La gente solía recoger agua contaminada de un pozo poco profundo que había a un kilómetro de los refugios temporales. Todas las mujeres, niños y niñas del campamento tenían que hacerlo. Solían pagar 1.000 chelines somalíes (0,05 dólares) por cada garrafa de 20 litros de agua de escasa calidad.

Además, los conflictos que generaba el reparto de agua suponían una grave amenaza para los desplazados. Habitualmente, las peleas, a veces muy violentas, se producían por ver qué grupo de desplazados sería el primero en recibirla y cuál el último.

Ahora, gracias a un proyecto para facilitar el acceso al agua y el saneamiento llevado a cabo por HIJRA en colaboración con Oxfam, hay agua apta para el consumo disponible en los campamentos de personas desplazadas internamente. Además de reducir el riesgo de enfermedades, gracias a este proyecto es necesario emplear menos tiempo a su recogida y, así, los adultos tienen más tiempo para dedicar a su trabajo y los niños a la escuela.

Las diferencias que este proyecto ha supuesto en las vidas de estas personas son profundas y visibles. Ha salvado vidas. El agua apta para el consumo brinda a los desplazados una mayor seguridad y permite a las mujeres dedicar más tiempo a su trabajo o al cuidado de su familia.

"Ahora para acceder a agua potable recorro menos distancia. Ahora consigo cinco garrafas, 100 litros de agua al día. Mi vida y la de mi familia ha cambiado. Ahora ya no tengo dificultades para acceder al agua. He podido ahorrar hasta 3.000 chelines al día y con ellos he puesto en marcha un pequeño negocio de venta de verduras y comida. Ahora miro al futuro con ánimo y optimismo", dice Zahra.

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