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"Unas políticas desacertadas son más peligrosas en las inundaciones que el cambio climático"

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  • "Unas políticas desacertadas son más peligrosas inundaciones que cambio climático"

Las inundaciones son la catástrofe natural que más daños genera en España. Las lluvias torrenciales, el desbordamiento de ríos, las subidas de mareas o los fenómenos meteorológicos como huracanes o maremotos potencian su impacto. Además, los efectos del cambio climático provocarán cambios notables en los flujos de lluvia, lo que podría derivar en unas inundaciones mucho más frecuentes y torrenciales. Con el objetivo de analizar la situación global en materia de inundaciones, y para conocer cómo se gestiona este fenómeno en los diferentes escenarios urbanos, desde iAgua hemos contactado con distintos perfiles, expertos en la materia, para que nos den su visión al respecto.

Hoy hablamos con Antonio Gallegos, profesor asociado del Departamento de Geografía de la Universidad de Málaga y director gerente de Ambienta Consultores.

Pregunta: ¿Cómo describiría la situación global que enfrentamos en el ámbito de las inundaciones?

Respuesta: Sin duda nos encontramos en un momento muy relevante de cara a los riesgos naturales en general y a las inundaciones en particular. No es en vano que se reconozca la época contemporánea como la ‘Era del Antropoceno’. Hasta ahora nunca se había producido un desequilibrio tan acelerado en los ecosistemas, ya no solo refiriéndonos al cambio climático, sino también al uso de las energías, a los cambios en los usos del suelo, al agotamiento de los recursos hídricos o a la generación de contaminantes. Y todo ello sin olvidar los desequilibrios socio-económicos que van aparejados a todos estos cambios.

Frente a ello tenemos un bagaje técnico y científico suficiente para poder hacer frente a buena parte de estos cambios, pero para ello es muy necesaria la educación ambiental y la voluntad política para empezar a revertirlos.

P.- ¿Qué desafíos considera que enfrentan actualmente las grandes ciudades en relación a las inundaciones?

R.- Normalmente las inundaciones no se generan en las grandes ciudades -salvo ocasiones puntuales, por lluvias muy intensas y concentradas, y alcantarillados mal diseñados- sino en sus cuencas y áreas periurbanas. Es fundamental, por tanto, reconocer la relevancia de estos territorios periurbanos, del entorno de las grandes ciudades, y empezar a ordenarlos y gestionarlos de manera adecuada.

Paralelamente, también debemos empezar a recuperar los ríos de las grandes ciudades. Históricamente muchas de las grandes ciudades nacieron junto a los ríos, de los que dependían en muchos aspectos, pero frecuentemente comenzaron a verse con el paso del tiempo como un obstáculo, o en el mejor de los casos un mero canal de desagüe, y fueron encauzados, tapados o entubados. Es el momento de tratar de recuperarlos, devolviéndole su dignidad y su indiscutible uso como área recreativa y de esparcimiento para los vecinos y para el turismo.

Nos encontramos en un momento muy relevante de cara a los riesgos naturales en general y a las inundaciones en particular

P.- La magnitud y la potencia de las inundaciones parece estar aumentando en los últimos años, ¿cuál es el papel del cambio climático en este fenómeno?

El cambio climático es una más de las problemáticas asociadas al cambio global, y parece diseñado ex profeso para incrementar la peligrosidad de los riesgos naturales y de las inundaciones. Su repercusión es variable geográficamente, pero en líneas generales actúa incrementando las precipitaciones extremas y la temperatura media, así como reduciendo las precipitaciones medias. Lo segundo y lo tercero limita la cubierta vegetal, y por tanto la capacidad de los suelos para retener agua y evitar inundaciones. El incremento de las precipitaciones extremas, obviamente, aumentan la peligrosidad y recurrencia de las inundaciones.

P.- La intervención humana en la naturaleza también tiene sus consecuencias negativas, ¿existe una relación entre la evolución urbanística y el incremento de las inundaciones?

R.- Se habla mucho de la importancia del cambio climático, pero creo que no habría que perder la perspectiva de escala. Efectivamente, ya lo hemos dicho, el cambio climático actúa en sentido muy negativo, pero su influencia en los riesgos naturales, comparativamente con el modo en que gestionamos el territorio, es muy relativa. Una inadecuada ordenación y gestión territorial, unas políticas desacertadas o el insuficiente control en la evolución urbanística son mucho más peligrosos para el incremento de las inundaciones que el propio cambio climático, que se mueve en otra escala temporal.

Para la provincia de Málaga, recientemente, la doctora Perles Roselló y yo hemos presentado un artículo donde se cuantificaban los cambios en los usos del suelo en los últimos cincuenta años, y se obtenían resultados como que la ocupación urbana del litoral ha duplicado tanto la pérdida de suelos por erosión como la escorrentía que se produce con las lluvias.

Es fundamental aplicar medidas preventivas diferentes y concretas en cada región geográfica

P.- A menudo la prevención suele ser clave para evitar daños humanos y estructurales, ¿cómo puede prepararse España para una respuesta correcta ante una catástrofe natural de inundaciones?

R.- Ante todo, debemos tener presente que la receta no puede ser la misma para cualquier región española. En nada se parecen los lentos y caudalosos ríos castellanos a las explosivas ramblas de la Comunidad Valenciana o Andalucía. Es por tanto fundamental aplicar medidas preventivas diferentes y concretas en cada región geográfica. Sería necesario desarrollar conceptos como la región-riesgo, y no solo desde un punto de vista científico, sino también aplicado. Y no es así como se está haciendo. Actualmente los requisitos técnicos para hacer un estudio de inundabilidad son homogéneos o muy similares en toda España, y obviamente esos estudios van a resultar erróneos en uno u otro caso. El primer paso, por tanto, debería ser reconocer esas regiones-riesgo y presentar planes específicos de medidas preventivas para cada caso.

Luego podríamos entrar a exponer posibles medidas preventivas, pero la batería de éstas, afortunadamente, es muy amplia. Se debería, por ejemplo, trabajar con las áreas de inundación preferente, mejorar las cartografías de inundabilidad para el planeamiento urbanístico, estudiar la interrelación entre peligrosidades, establecer la obligatoriedad de pólizas de seguro o realizar repoblaciones en áreas periurbanas, entre muchas otras.

P.- Los planes de gestión del riesgo de inundación (PGRIs) son una herramienta básica para la disminución de los daños que producen las inundaciones. ¿En qué sentido pueden las confederaciones hidrográficas prevenir o reducir el impacto ante las inundaciones?

R.- Las confederaciones hidrográficas y los PGRIs son una herramienta imprescindible para la prevención y gestión de inundaciones, pero podrían mejorar ciertos aspectos técnicos, como la incorporación de la erosión de suelos en los mapas de peligrosidad de inundación, pues actualmente se trabaja con la consideración de que por los ríos y arroyos circula agua destilada, lo que está muy lejos de la realidad, dado que los porcentajes de material sólido alcanzan cifras muy elevadas según la región, y esto invalida frecuentemente los cálculos, sobre todo en relación a puentes y entubamientos.

Debemos empezar a recuperar los ríos de las grandes ciudades

P.- Para acabar, ¿considera que se investiga lo suficiente en materia de inundaciones?

R.- Sí, no me cabe duda que se está investigando mucho y muy bien en materia de inundaciones. En ámbitos científicos hay un interés manifiesto ya no solo por los riesgos naturales, sino también por la integración de los ecosistemas fluviales en las ciudades y pueblos. Incluso deberíamos reconocer que en ámbitos legislativos también se está avanzando mucho. Pero lamentablemente todos estos avances no se están trasladando al ámbito aplicado, a los planes generales, a los planes parciales, a la gestión y ordenación municipal. Ahora los representantes políticos y los gestores de las empresas públicas tienen la responsabilidad de dar un giro a los paradigmas anteriores. Si logramos esto, las inundaciones algún día pasarán a ser cosa del pasado, y los ríos y arroyos no serán fuente de preocupación sino una parte importante de nuestra propia identidad urbana.