Aqualia
Connecting Waterpeople

El cambio climático pone en alerta la viticultura mediterránea

56
  • cambio climático pone alerta viticultura mediterránea
  • Un estudio del grupo de Meteorología de la Universidad de las Islas Baleares señala que los cultivos de vid en el sur de Europa y el Mediterráneo se verán gravemente afectados las próximas décadas por la falta de agua y el aumento de la temperatura. 

Sobre la Entidad

Universitat de les Illes Balears
La Universidad de las Islas Baleares, UIB es una universidad en la comunidad autónoma española de las Islas Baleares. Está situada en el término municipal de Palma, en un campus a las afueras de la ciudad.
Minsait
· 56

La producción de vino es una de las actividades agrícolas más importantes de la Europa meridional, incluida el área mediterránea, pero esto podría variar sustancialmente como consecuencia del cambio climático, si no se empiezan a aplicar medidas que n'amorteixin el impacto, según un estudio realizado por investigadores del grupo de investigación en Meteorología de la Universidad de las Islas Baleares.

El estudio, que se ha publicado recientemente en la revista científica Regional Environmental Change , concluye que el incremento de la temperatura y la disminución de las precipitaciones en la Europa meridional y en el área mediterránea podrían modificar negativamente las próximas décadas las condiciones que ahora favorecen el crecimiento de la vid. Así, el impacto del cambio climático podría condicionar la viabilidad de la viticultura tal como la conocemos en las regiones vitivinícolas europeas, entre las que se incluyen la Península Ibérica y las islas Baleares.

Los investigadores de la UIB han evaluado el impacto que el cambio climático podría tener sobre diversas variables e índices bioclimáticos de interés para el cultivo de la vid y la industria vinícola. El trabajo se ha hecho a partir de la comparación entre los datos reales del período 1981-2005 y las proyecciones climáticas para el periodo 2021-2100 en un escenario de ausencia de políticas de mitigación de la emisión de gases de efecto de invernadero.

Incremento de la temperatura

Centrándose de manera específica en el periodo 2046-2070, el estudio prevé un incremento generalizado de la temperatura máxima estival a mediados del siglo XXI, especialmente en la región de la Europa meridional y mediterránea (entre 2,7 y 4,3 grados respecto del periodo 1981-2005). Esto hará que en muchas de las zonas productoras de Francia, España, Italia y Portugal, la temperatura acabe siendo superior a la óptima para el cultivo de la vid (25 grados). Además, durante la época de crecimiento de la vid (de abril a octubre) alcanzará los niveles más elevados de crecimiento en la Grecia meridional (+3 grados), en el área central de España (+3,6 grados ) y los países de Oriente Medio (+4,2 grados).

Los investigadores de la UIB han evaluado el impacto que el cambio climático podría tener sobre diversas variables e índices bioclimáticos de interés para el cultivo de la vid y la industria vinícola

El estudio también prevé que el aumento de la temperatura comportará una nueva clasificación de las regiones europeos según el índice de Winkler, que mide la acumulación de calor y permite clasificar cada región en una escala del 1 al 5 de acuerdo con la idoneidad para cultivar viña y la calidad del vino que se podría producir. Del mismo modo, también se prevén cambios importantes en la clasificación de las variedades potenciales de uva para cada región, de acuerdo con el índice de Hugli.

El incremento general proyectado para las temperaturas máximas afectará negativamente el ciclo de crecimiento de los viñedos europeos, especialmente en verano, que es cuando se produce el desarrollo del fruto. A modo de ejemplo, en la región de la Europa meridional y mediterránea, los cultivos estarán expuestos durante periodos más largos a temperaturas que excederán el umbral de maduración correcto. En consecuencia, la calidad de la uva empeorará, tendrá menos aromas y perderá de pigmento. También se espera que disminuya la producción en estas regiones a consecuencia de las condiciones severas de estrés térmico.

Un ejemplo son las regiones central y nororiental de la península Ibérica, donde variedades como la tempranillo y la garnacha estarán expuestas a condiciones térmicas durante el período de crecimiento que excederán las óptimas (17,5 y 18 grados, respectivamente ). En cambio, otras regiones europeas que actualmente tienen temperaturas más frías durante la época de crecimiento (como Alemania, el norte de Francia o la república Checa) alcanzarán las condiciones térmicas óptimas para el crecimiento de estas variedades a mediados del siglo XXI.

El incremento general proyectado para las temperaturas máximas afectará negativamente el ciclo de crecimiento de los viñedos europeos, especialmente en verano, que es cuando se produce el desarrollo del fruto

Descenso de precipitaciones

En cuanto a la precipitación, los investigadores prevén que la media anual disminuya de manera significativa en el sur de Europa y en el Mediterráneo (-24 por ciento), mientras que se incrementaría en el centro y el norte de Europa (más de un 4 por ciento). Las viñas mediterráneas toleran ciertos niveles de sequía gracias a los sistemas arraigados profundos. Sin embargo, una disminución sustancial de la precipitación durante la temporada de maduración puede causar una reducción importante de la disponibilidad de agua durante los periodos de crecimiento y maduración. Los investigadores apuntan que, para las regiones vinícolas actuales de España, Portugal y del sur de Italia, la importante disminución de las precipitaciones en primavera (-40%) sería un factor limitador del crecimiento de las viñas.

Las necesidades de agua de la vid también se podrían incrementar consecuencia de más evapotranspiración. De hecho, los investigadores esperan que se incremente en toda Europa (330-410 mm), lo que afectaría principalmente en el norte de España, Portugal y norte de Italia.

En el caso del balance hídrico, el estudio prevé que se reduzca el sur, pero que, en cambio, aumente el centro y el norte del continente europeo. Por un lado, el aumento combinado de la evapotranspiración y la disminución de la precipitación anual implicaría reducciones significativas en la cosecha (-300 mm) en España, Portugal, el sur de Italia, en la costa de los Balcanes y el sur de Francia. En cambio, en el norte de Europa, el incremento de la precipitación paliará los efectos de las pérdidas causadas por la evapotranspiración, lo que dará lugar a un balance hídrico aún más positivo en esta área del continente.

Cambios en las zonas productoras

Por todo ello, los autores del estudio apuntan que si no se implantan medidas efectivas para reducir las causas del cambio climático, la idoneidad de determinadas regiones para la viticultura se vería afectada a causa de estos cambios en la temperatura y la disponibilidad de agua. Así, regiones de reconocido prestigio como La Rioja, en España, o el Piamonte, en Italia, resultarían menos favorables para una producción elevada y la calidad del vino también mermaría. En cambio, estos cambios en el clima crearían nuevas áreas favorables al cultivo de vid en algunos países de la Europa central, tales como Alemania, Bélgica, Polonia o el sur de Inglaterra.

En este contexto, se hará necesario que los viticultores de las regiones afectadas por estos impacto del cambio climático introduzcan estrategias y prácticas de gestión de los cultivos nuevas para mantener los niveles de calidad y cantidad de la producción actuales. Los investigadores señalan también algunas de las prácticas vitícolas que probablemente veremos los próximos años: el enrejado / podado, las redes de sombreado, los cambios en el tipo de suelo, la modificación genética, la selección de sitios (laderas norte / sur) y la mitigación del estrés hídrico mediante el riego de cultivos, y un uso eficiente del agua son algunos de los factores que podrían permitir una mejor adaptación a los impactos derivados del cambio climático.