Los usuarios de piscinas se exponen a la ingestión e inhalación de diversos componentes tóxicos, probablemente cancerígenos

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Los usuarios de las piscinas se exponen a la ingestión e inhalación de diversos componentes tóxicos, probablemente cancerígenos- según investigaciones del profesor Michael J. Plewa de la Universidad de Illinois-, tal y como ha podido comprobar por primera vez un equipo de científicos de la Universidad de Córdoba.

En un estudio publicado por la prestigiosa revista Environmental Science & Technology, que publica la American Chemical Society, el equipo cordobés ha demostrado que los ácidos halocéticos (HAAs) – subproductos que aparecen por la reacción de la materia orgánica con los habituales productos de limpieza y saneamiento de este tipo de instalaciones- llegan al organismo de nadadores y empleados por la ingestión de agua (en el 90% de los casos), y por otras vías desconocidas hasta ahora: la inhalación y la absorción por la piel.

La investigación, dirigida por la profesora de Química Analítica Mercedes Gallego y la investigadora María José Cardador del grupo ‘Análisis cromatográfico de contaminantes’, estudió la presencia de los 9 HAAs existentes en 49 usuarios y trabajadores durante más de un año y concluyó que estos contaminantes aparecen en el organismo entre 20 y 30 minutos después de la exposición a los mismos y se eliminan a través de la orina 3 horas después. Además, las investigadoras detectaron también que la concentración de los contaminantes era 4 veces superior en los nadadores que en los empleados y más probable en los niños que en los adultos.

Los ácidos halocéticos aparecen cuando el cloro usado habitualmente en la desinfección del agua reacciona con otros componentes presentes en las piscinas (restos de orina, cabellos, etc.).

Las autoridades sanitarias europeas y norteamericanas regulan su presencia sólo en el agua potable que distribuyen los servicios de suministros en las ciudades. Hasta ahora se desconocía cómo llegaban los HAAs al organismo y cómo éste los eliminaba.

El estudio de la Universidad de Córdoba, seleccionado por la American Chemical Society como una de las investigaciones más relevantes del año (un resumen de la misma la han enviado a más de 2.500 revistas especializadas del mundo), abre una nueva línea de investigación recibida con bastante interés por la comunidad científica internacional. 

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