WWF y Fundación Biodiversidad lanzan el documento Adaptación al Cambio Climático: Soluciones para un nuevo escenario

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(WWF) El clima en España está cambiando, y con él, nuestro paisaje y nuestras vidas. Poco a poco, casi imperceptiblemente, las temperaturas medias van en aumento y las precipitaciones en descenso. Los episodios de fenómenos extremos como inundaciones, olas de calor o sequías son más virulentos y se suceden con mayor frecuencia.

La nieve, que cubría a menudo las calles de ciudades como Burgos, Madrid o León durante gran parte del invierno, es ahora un recuerdo que los abuelos cuentan a sus nietos y que encontramos en postales antiguas.

El cambio climático no es una posibilidad futura, sino que ya hoy muestra sus síntomas. WWF, con el apoyo de Fundación Biodiversidad, lanza el documento Adaptación al Cambio Climático: Soluciones para un nuevo escenario que analiza los cambios que estamos presenciando y las claves para anticipar los problemas y aprovechar las oportunidades de este nuevo escenario.

WWF publica hoy un documento que analiza de forma esquemática los principales efectos del cambio climático en nuestro país y su incidencia sobre la vida del ser humano. Además, recopila algunas de las originales medidas de adaptación puestas en marcha en otros países y, en muchos casos, el ahorro conseguido. La salud, la agricultura y la pesca, la construcción, el turismo o el paisaje son algunos de los puntos estudiados.

No se trata de un acercamiento catastrofista al nuevo escenario, sino un dibujo de la situación y de cómo podemos optimizar nuestra vida en el futuro. Además de luchar para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, es urgente tener en cuenta estas previsiones y poner en marcha diferentes medidas de adaptación que ayuden a las poblaciones a ser más resistentes a las nuevas situaciones y, en algunos casos, aprovechar las oportunidades que el cambio implica. Los países, regiones o sectores más madrugadores tendrán una clara ventaja competitiva sobre los demás.

El descenso pronunciado de las precipitaciones, el aumento de las temperaturas y el incremento del nivel del mar intensificarán de forma generalizada fenómenos meteorológicos extremos y devastadores como olas de calor, sequías, incendios, plagas o inundaciones.

En España, 14.050 incendios han arrasado 190.000 hectáreas de bosques este año. El 60% de ellos en espacios naturales protegidos. Las inundaciones de este otoño han dejado daños por valor de cerca de 250 millones de euros en la Comunidad Valenciana, Andalucía y Murcia. Los efectos han llegado a alcanzar a regiones como Aragón y Baleares.

Los 11 años más calurosos desde que existen registros históricos (aprox 1850) se han producido a partir de principios de los años 90. Se calcula que las lluvias en la Península Ibérica podrían disminuir entre un 18 y un 42% a finales de siglo.

Durante el siglo pasado el nivel del mar subió entre 12 y 22 cm a nivel mundial. Según las previsiones, podría aumentar hasta 59 cm más durante este siglo.

Los profesionales y aficionados a los deportes de invierno cruzan los dedos cada año para que el Puente de diciembre y la Navidad lleguen con nieve y se mantenga hasta Semana Santa. Pero la realidad es que cada año la nieve llega más tarde, cae menos y se mantiene menos tiempo. En el norte de España, las precipitaciones de nieve se han reducido un 50% desde 1975. Los glaciares activos de los Pirineos han perdido casi el 90% de superficie desde principios del siglo XX. Solo persisten 18 de los 34 glaciares descritos en 1982.

En lo que se refiere a la biodiversidad, la previsión es que especies que habitan en zonas del norte peninsular, como el urogallo o el oso pardo, verán reducido su territorio habitable. Otras, como el alcornoque, comenzarán a asentarse en lugares más septentrionales y a mayor altitud. WWF creaba este año una aplicación online interactiva para visualizar estos movimientos www.wwf.es/adaptacioncc.

Sectores como la agricultura, la pesca, el turismo o la construcción también se verán afectados por los nuevos parámetros climáticos. Desaparecerán cultivos de algunas zonas y serán viables en otras nuevas, como en el caso de la vid. Los períodos turísticos variarán. Se alargará la temporada turística en el Norte, ya que habrá más días de sol y buenas temperaturas y se reducirá en el Sur durante los meses de calor excesivo del verano.

La preparación es esencial

Está demostrado que resulta más rentable económicamente conservar los ecosistemas en buen estado, que intentar reproducirlos de forma artificial o hacer frente a los daños causados por no actuar a tiempo.

Ya son muchos los lugares del mundo en los que se han puesto en marcha medidas de adaptación para hacer frente no sólo a los desafíos del futuro, sino a los que nos encontramos ya hoy día. Por ejemplo, en la ciudad de Copenhague existe una tendencia creciente de episodios de lluvias torrenciales. La ampliación del sistema de alcantarillado hubiera supuesto un coste de 2.000 millones de euros. En cambio, se han construido una serie de reservorios naturales para almacenar el exceso de agua. También se ha aumentado la cantidad de vegetación urbana, incluyendo cubiertas vegetales en muros y techos de edificios. El coste de estas medidas ‘verdes’ ha supuesto tan sólo 750 millones de euros.

En el Monte Santa Cristina de Ramallosa (Pontevedra), se ha impulsado una estrategia de gestión forestal sostenible que incluye la previsión de los impactos derivados del cambio climático. En las próximas dos décadas se sustituirán paulatinamente las masas de eucalipto, por masas mixtas de pinar y robledal, más resistentes a perturbaciones como incendios y plagas. La diversificación hacia otros sectores forestales, no madereros, como la obtención de miel y de setas permiten tener un ecosistema forestal rentable, con mayor biodiversidad y menos vulnerable al cambio climático.

Algunas de las medidas para anticiparnos al cambio son lograr un uso sostenible del agua, la conservación del buen estado de los espacios naturales evitando la fragmentación del territorio, la protección de la costa, la edificación con criterios climáticos, la investigación e implantación de sistemas de alerta temprana de enfermedades y plagas, la correcta gestión de la biomasa en los bosques, la elección de variedades agrícolas y ganaderas adaptadas a las nuevas condiciones o la planificación de los períodos y actividades turísticas.

Gema Rodríguez, responsable del proyecto de Adaptación al Cambio Climático de WWF, explica: “Es necesario que todos los sectores y políticas incorporen medidas de adaptación al cambio climático, que se basen en la conservación y mejora de los ecosistemas naturales para hacer a las sociedades más resistentes a los cambios previstos. No estamos hablando de situaciones hipotéticas de futuro, las mejoras que integremos nos ayudarán a evitar problemas que nos afectan hoy mismo”.

Y añade: “Tenemos el conocimiento y el tiempo necesario para anticiparnos a estos nuevos escenarios, evitar los problemas, aprovechar las oportunidades y liderar con ventaja. Es importante evitar que un día nuestros hijos nos recriminen que, teniendo el conocimiento y el tiempo, decidimos no hacer nada”.

Estos ejemplos y muchos más en Adaptación al Cambio Climático: Soluciones para un nuevo escenario.

Descargar Informe: Adaptación al Cambio Climático: Soluciones para un nuevo escenario.

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