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El futuro del agua en Europa en juego

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    Las Tablas de Daimiel es uno de los humedales más emblemáticos de la Península Ibérica. Sin embargo, se encuentra debilitado por la extracción intensiva de aguas subterráneas para regadío. Crédito: Jorge Sierra/WWF España
  • Por Rafael Seiz, técnico del programa de Agua y Alimentos de WWF España.

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WWF está presente en más de 100 países y cuenta con el apoyo de 5 millones de personas de los 6 continentes.
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Desde 1970 hemos perdido el 83 % de la biodiversidad en los ecosistemas de agua dulce a escala global. Este alarmante porcentaje, extraído del Informe Planeta Vivo 2018 de WWF, debería llamar nuestra atención y hacernos conscientes del mal estado de conservación en el que se encuentra nuestros ecosistemas acuáticos. En los ríos y humedales del planeta habita el 10 % de la biodiversidad conocida, más de 126.000 especies de mamíferos, aves, reptiles, peces, anfibios, moluscos, insectos o plantas. A pesar de que los ecosistemas acuáticos sólo cubren el 1 % de la superficie terrestre, son los sistemas más degradados y que sufren una mayor pérdida de biodiversidad.

Si nos alejamos de las cifras globales y nos centramos en Europa, los datos son muy preocupantes. Casi dos tercios de los ríos, humedales y acuíferos europeos, nuestras verdaderas fuentes de agua se encuentran en mal estado, de acuerdo con los estándares de la Directiva Marco del Agua. En España conocemos bien los problemas de cantidad y calidad del agua. Casi la mitad de los ríos y acuíferos españoles están en mal estado, de acuerdo con los actuales planes hidrológicos. Somos muy conscientes de nuestra fragilidad frente a los episodios extremos de sequías e inundaciones que padecemos. Unos fenómenos que con el cambio climático van a ser más intensos y recurrentes.

¿Cómo hemos llegado a esta situación? Durante décadas la gestión del agua en España ha priorizado la atención a todas las demandas de las ciudades, las industrias y sobre todo de los agricultores. Hemos llenado de presas prácticamente todas nuestras cuencas. Hemos llevado recursos hídricos de unas cuencas a otras con la esperanza de satisfacer todas las peticiones, cada vez mayores, de los usuarios. Por ejemplo, los planes hidrológicos vigentes contemplan un crecimiento de casi un 3,5 % del conjunto de las demandas de agua para el año 2021 en las demarcaciones hidrográficas españolas. También, hemos transformado nuestros sistemas agrícolas hacia una producción cada vez más intensiva, a costa de aumentar las necesidades de energía, fertilizantes, pesticidas, y sobre todo, de agua. Si miramos el detalle, algunos casos como en el de la demarcación del Tinto-Odiel-Piedras son paradigmáticos. Está previsto que las demandas para usos agrícolas se dupliquen en 2021, en relación con las del año de referencia de 2016. En este proceso, los ecosistemas acuáticos se han llevado la peor parte.

Asimismo, han pasado casi 20 años desde que los Estados miembros de la Unión Europea acordaron un marco legal, innovador y único en el mundo para la protección de los ríos, los humedales y los acuíferos, la Directiva Marco del Agua. Aunque ya hemos visto el mal estado de nuestras masas de agua, esta legislación nos ha facilitado un conocimiento de los ecosistemas acuáticos sin precedentes en Europa, y sus objetivos ambientales han ayudado a establecer unos estándares de protección claves para avanzar hacia la sostenibilidad en el uso del agua. Cuando sí se ha aplicado con ambición, la Directiva Marco del Agua ha ayudado a mejorar el estado de los ecosistemas acuáticos. Si los avances no han sido mayores ha sido porque no hemos sido capaces de aplicar ni siquiera los programas de medidas propuestos para cumplir con los compromisos que aceptamos en su momento. Por ejemplo, de las 5.162 masas de agua superficiales definidas en España (ríos, humedales, estuarios, etc.), el 46% se encuentran aún en mal estado en 2018, a pesar de que teníamos la obligación de que todas ellas estuvieran en buen estado en el año 2015.

Ahora, 18 años después, estamos en los primeros pasos del proceso formal de revisión de la Directiva Marco del Agua. Es un momento clave, pues el futuro de la protección de nuestras fuentes de agua está en juego. Algunos Estados miembros de la Unión Europea buscan rebajar la protección del agua, es el caso de grandes potencias como Bélgica, Holanda o Alemania, precisamente los países que sufren mayores problemas en sus ríos y acuíferos ligados a la contaminación difusa vinculada a la agricultura. Saben que no van a poder cumplir con sus obligaciones y están buscando la manera de enmendar su falta de acción.

Desde el 17 de septiembre de 2018 hasta el próximo 4 de marzo de 2019, la Comisión Europea tiene abierta una consulta pública, para preguntar a todos los ciudadanos europeos su opinión acerca de la Directiva Marco del Agua. Es un proceso similar a la última consulta pública europea donde se preguntaba si se debía cambiar el horario en verano e invierno. Miles de ciudadanos votaron entonces y todos los medios de comunicación se hicieron eco de este proceso y sus resultados. Sin embargo, es muy llamativo que la consulta acerca de esta normativa europea, clave para un recurso vital como es el agua, no aparezca en ningún telediario y casi nadie la conozca.

Desde WWF estamos convencidos de que si no hacemos nada desde la sociedad civil, esta Directiva va a ser modificada para rebajar su ambición y alcance, a favor de los intereses particulares de aquellos empeñados en buscar nuevas excusas para no cumplir con los objetivos de protección de los ecosistemas acuáticos. Algunas voces en Bruselas están pidiendo, entre otras cosas, retrasar el compromiso de "buen estado" del año 2027 al 2045. Pero, ¿qué garantía tenemos de que van a cumplir con esta promesa? Ninguna, viendo el resultado hasta ahora. No podemos permitirnos el lujo de seguir viviendo de buenas intenciones. Los ecosistemas acuáticos están al borde del colapso y las presiones del cambio climático, van a traer mayores problemas e incertidumbres en el futuro.

Desde WWF tenemos claro que la Directiva Marco del Agua no debe ser modificada, pues unos ecosistemas en buen estado son nuestra mejor garantía de recursos hídricos en cantidad y calidad suficiente para el futuro. Para facilitar la participación de todos los ciudadanos en la consulta hemos preparado una respuesta común a las preguntas que ha planteado la Comisión Europea, que garantizará que esta ley siga cumpliendo su labor: proteger el agua de todos.

Por esta razón, animamos a todos los ciudadanos a entrar en la campaña de WWF #ProtegeTuAgua y participar en la consulta rellenando un formulario. Esta respuesta la enviaremos a la Comisión Europea en su nombre. Queremos ayudar a todo aquel que lo desee a mandar un mensaje claro a la Comisión Europea de que no modifique la Directiva que protege el agua y que exija a las autoridades que la apliquen.

Este es el único momento en el que desde la sociedad civil nos van a dejar dar nuestra opinión acerca de la validez de esta Directiva clave en la política del agua de todos los países europeos. Por eso es tan importante la participación del mayor número posible de ciudadanos, para que la protección de los ecosistemas acuáticos mantenga toda su fortaleza y ambición. Nos estamos jugando el futuro del agua para la naturaleza y la sociedad.

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