La digitalización ante la DANA de Valencia: la importancia del abastecimiento y saneamiento
El 29 de octubre de 2024 ha quedado marcado en la historia de Valencia. La ya famosa DANA (Depresión Aislada en Niveles Altos) desató lluvias de intensidad extrema, con volúmenes de precipitación que sobrepasaron todos los registros previos.
Turís, municipio situado en la Ribera Alta, por ejemplo, anotó en los registros 772 l/m2 de lluvia en apenas veinticuatro horas, la cifra más alta jamás medida en la provincia de Valencia. De esos, 185 l/m2 se acumularon en tan solo una hora. Sin embargo, lo más sorprendente no fue únicamente la cantidad de lluvia caída, sino su distribución. En muchas de las zonas más afectadas apenas llovió; los mayores problemas llegaron por el aporte de aguas desde cuencas situadas aguas arriba, donde la precipitación desató escorrentías masivas. El caudal en el entorno de Torrent alcanzó los 2.300 m³/s, y aguas abajo se superaron los 3.000 m³/s, colapsando cualquier previsión documentada en los planes de gestión de avenidas. Frente a estos caudales, la infraestructura hidráulica se mostró claramente insuficiente: el canal principal, dimensionado para desaguar 400 m³/s —suficiente para una crecida centenaria, de acuerdo a la normativa y estudios previos—, resultó totalmente superado.
El resultado fue estremecedor: 227 fallecidos, centenares de desaparecidos y más de 337 municipios afectados, de los cuales la mayoría pertenecían a la provincia de Valencia. De hecho, las imágenes aéreas permiten dimensionar la catástrofe: vastas zonas se encontraban anegadas bajo más de 2,5 metros de agua. El área cubierta por la inundación alcanzó los 552 kilómetros cuadrados, cerca de una provincia entera sumergida, afectando gravemente a comunidades rurales y urbanas, infraestructuras críticas y espacios agrícolas de incalculable valor.
Los operadores de Xylem Vue desarrollaron y adaptaron en tiempo récord soluciones digitales que optimizaron la respuesta sobre el terreno
La digitalización aplicada a la emergencia climática
Miren Aldecoa, Operations EU de Xylem Vue, describe lo ocurrido como un desastre «sin precedentes». Según la especialista, el agua no fue el único problema: «Es cierto que la intensidad de la lluvia alcanzó un período de retorno superior a quinientos años, algo inusual, pero el barro y los lodos arrastrados por el agua destruyeron carreteras, tuberías y servicios, e incluso dejaron aislados a pueblos enteros». Esta situación, unido a las complicaciones en la transmisión de datos en tiempo real y la falta de sensores digitales adecuados en la red de alcantarillado —que colapsó tras la DANA—, dificultó la toma de decisiones operativas.
Operadores de Xylem Vue se concentraron desde los primeros momentos para ofrecer ayuda desde el prisma de la digitalización
En este sentido, cabe subrayar que ante la obstrucción del alcantarillado de forma general y la escasez de camiones cuba auto aspirantes, era vital saber el estado y el grado de avance de los trabajos diarios para asignar diariamente los camiones a cada población. Al no existir digitalización y haber un reclamo general de camiones por parte de todos los ayuntamientos afectados, era muy difícil poder asignar los recursos y ver la evolución de los trabajos.
Por ello, tras la inundación, el proceso de recuperación se planificó en tres fases: Fase 0 o de emergencia, que duró tres meses. Fase 1 o de post-emergencia, con la misma duración que la anterior; y fase 2, centrada en la recuperación a largo plazo y la mejora de los sistemas, y que está planificada en dieciocho meses. Para Aldecoa, el trabajo realizado por Xylem Vue —que trabajó al servicio de Global Omnium que, como operador local se puso al servicio de las diferentes autoridades para las tareas de emergencia y posterior reconstrucción—, se centró en cuatro acciones principales: Análisis de la población afectada y las consecuencias; planificación y ejecución, en la que se priorizaron las tareas más urgentes; comunicación y coordinación con la población y las empresas de servicios y cuerpos de emergencia; y, por último, la digitalización, usando la información en tiempo real para apoyar decisiones y mantener operativos los sistemas.

Por esta razón, operadores de Xylem Vue se concentraron desde los primeros momentos para ofrecer ayuda desde el prisma de la digitalización, desempeñando un papel crucial en la gestión de esta catástrofe, poniendo a prueba la capacidad de la ciencia de datos, la modelización avanzada y las tecnologías digitales. Sergio Aznar, Head of GIS Analyst de Idrica, explica los primeros pasos que se dieron: «Desde un primer momento nos concentramos en trabajar en dos áreas: por un lado, la organización del trabajo de los equipos operativos mediante el control en tiempo real de su trabajo en campo a través de la plataforma. De esta forma, sabíamos si en cada edificio había primero abastecimiento, segundo, presión de bombeo, y tercero, si faltaba material. Y, por otro lado, el trabajo se centró también en analizar la calidad del agua tanto a nivel de residual, de abastecimiento, así como el análisis de lodos que se hacían in situ».
Herramientas de apoyo a la respuesta
Más concretamente, el equipo de Xylem Vue se enfocó en tres tipos de herramientas: las ya disponibles, las que se pudieron adaptar y las creadas desde cero.
Para la especialista, dos de las herramientas disponibles, Real-Time What-if Scenario (RTWIS) y Leak Detection, —ambas dentro de la plataforma Xylem Vue—, fueron indispensables: «El uso de RTWIS ayudó a entender en tiempo real lo que estaba ocurriendo en la red. Además, ofreció planes de emergencia y nos permitió probar decisiones y escenarios ya modelados». «Por otra parte, —continúa Aldecoa— Leak Detection también fue clave, ayudando a encontrar daños ocultos, ahorrando tiempo, evitando pérdidas de agua y ayudando a los equipos de campo a trabajar con mayor eficacia».
El equipo de Xylem Vue se enfocó en tres tipos de herramientas: las ya disponibles, las que se pudieron adaptar y las creadas desde cero
En cuanto a las herramientas adaptadas, un ejemplo fue WO Mobile, una app reconfigurada para monitorizar a las brigadas de campo que permitió tener visibilidad en tiempo real de cada equipo, ubicación, tareas y necesidades de apoyo, lo que favoreció la coordinación de los distintos equipos. Cabe señalar que la ayuda recibida por parte de muchas comunidades y utilities del agua fue fundamental para que la herramienta fuera aún más eficiente en la gestión de las diferentes brigadas.
Y, por último, las herramientas creadas ad hoc para la emergencia. En este caso, se trataría de la app de emergencia DANA, con una primera versión de uso interno que incluía el seguimiento de operarios de campo, la visibilidad del suministro de agua por edificio y el mapeo del impacto en la población. Sergio Aznar explica más detalladamente el proceso: «A la semana siguiente, el departamento de GIS se puso a trabajar y ya tuvimos una primera versión viable el 15 de noviembre. Durante los diez días siguientes implementamos mejoras con herramientas geoespaciales para la calidad del agua como puntos de suministros y sectores gráficas históricas de muestreo y cumplimiento de rangos de calidad. Gracias a estas herramientas, los operarios pudieron monitorizar la situación en vivo y actuar con rapidez». De hecho, se descargaron más de setenta informes de análisis, y se recogieron más de 789 muestras de agua para ser analizados por el laboratorio de Global Omnium.
Impactos y aprendizajes: la resiliencia hídrica
La DANA de octubre supuso un antes y un después para la gestión del riesgo hídrico. El evento evidenció la urgencia de evolucionar hacia modelos de gestión proactivos, basados en la digitalización y la predicción avanzada. En este sentido, la experiencia de Xylem Vue constituye una referencia sobre cómo la tecnología puede ser el puente entre la gestión tradicional y la nueva resiliencia climática.
Algunas conclusiones clave emergen de la respuesta:
- Necesidad de sistemas de alerta temprana robustos y escalables: La anticipación y la capacidad de respuesta dependen de la integración de datos de alta frecuencia, modelos predictivos inteligentes y protocolos de acción adaptados a diferentes escenarios de riesgo.
- Rediseño y refuerzo de infraestructuras hidráulicas bajo nuevos criterios de extremo climático: El evento dejó claro que los parámetros clásicos de dimensionamiento han de ser revisados para incluir escenarios de retorno superiores y nuevos patrones de precipitación asociados al cambio climático.
- Digitalización y colaboración como elementos imprescindibles en la gestión de emergencias: La interconectividad entre administraciones, operadores y ciudadanía no es solo un ideal; es una necesidad constatada para salvar vidas y optimizar recursos bajo presión.
La DANA evidenció la urgencia de evolucionar hacia modelos de gestión proactivos, basados en la digitalización y la predicción avanzada
El futuro: reconstrucción y prevención basada en datos
La tragedia abrió la oportunidad de renovar enfoques y apostar con decisión por la integración de inteligencia artificial, analítica avanzada y plataformas colaborativas como pilares de la defensa hídrica y territorial. La experiencia de Xylem Vue durante los días más duros de la DANA ha servido tanto como escudo frente a la destrucción como catalizador de un debate imprescindible: el del agua como recurso estratégico y vulnerable, cuya gestión requiere de la mejor ciencia y tecnología disponibles.
La DANA de 2024 ha sido, pues, un examen de estrés para el sistema de gestión hídrica y para la capacidad de adaptación. La experiencia recogida en las operaciones ejecutadas por Xylem Vue podrá servir, sin duda, de referente para otros territorios que ya enfrentan —o lo harán en un futuro cercano— los nuevos desafíos de la ‘hidrología extrema’. Porque, en la era del cambio climático, solo la innovación puede cerrar la brecha entre vulnerabilidad y seguridad.