Dice el maestro jubilado Juan Bolaños Domínguez, de Sardina [la de Tirajana], que conservar los valores etnográficos contribuye a consolidar la historia. Y el Maestro tiene toda la razón, pero la historia descansa sobre hechos y la impresión inmediata en el acontecer actual es que la Corporación Insular de Gran Canaria -el Cabildo- sólo tiene la vista puesta en el pasado aborigen, luego podemos afirmar con rotundidad que en la actualidad no hay conservación de nuestros valores etnográficos de carácter hidráulico, especialmente los construidos durante la batalla del agua [sXX].
Ejemplo: visita al Barranco de Tirajana en compañía de los maestros y guías Juan Bolaños y Paulino Santana el día 20 de noviembre de 2015:

Comenzó la visita a las minas de agua en el mirador de la Presa de Tirajana, un muro de materiales sueltos con núcleo impermeable de arcilla muy inclinado hacia agua arriba y cuyo espaldón resistente es de acarreos terminado con escollera en el paramento. Este muro con historia tiene unos 70 metros de altura con cimientos. Esta obra hidráulica se la conoce ya en la isla por Presa de la Sorrueda porque la finalidad de las malas bestias no es otra que la de confundir y engañar a propios y extraños. Pero los hechos «son como son» y toda construcción afirma así que su nombre correcto es TIRAJANA.

Tras descender por el pronunciado y zigzagueante camino de servicio de la presa observamos y analizamos el entorno en su conjunto: camino de coronación de 160 metros de longitud, embocadura del aliviadero (el pozo) y la salida conjunta del aliviadero y el desagüe de fondo con un túnel de descarga que tiene 120 metros de longitud. También pudimos observar las estructuras auxiliares que aún permanecen en el paisaje desde 1974. Así, en ambas laderas se localizan macizos de hormigón y otras estructuras de aquella gigantesca obra llevada a cabo en la primera mitad de la década de 1970. A mi juicio, las estructuras auxiliares y los depósitos de escombros de las obras principales también tienen valor etnográfico. Su conservación en el paisaje es una realidad, lo que convierte a Gran Canaria en una isla de bellos escombros, bloques de hormigón, estructuras de mampostería, etc.

A partir de la escollera del muro el camino es una pista de cauce que nos lleva hasta nuestra siguiente parada: la campana de la Mina de agua Cuesta Garrote. Aportamos a continuación un fragmento de los mapas del ingeniero de minas Emilio Fernández González (1911 – 1976) donde se puede observar la ubicación del muro de presa, la localización de la campana visitada [punto rojo] y la teoría dibujada de lo proyectado en el pasado desde Cuesta Garrote: mina de agua [zanja o galería filtrante estrecha y de poca altura con pozos de ventilación conocidos como campanas].

Recoge el gran investigador Francisco Suárez Moreno en su magnífico libro Galerías filtrantes canarias: Minas de agua en Gran Canaria (2014) que esta campana con escalera helicoidal tiene una profundidad de 14 metros y su galería avanza por el centro del subálveo hasta 100 metros de la escollera de la Presa de Tirajana, donde alcanza los 30 metros de profundidad. Aguas abajo de la campana la galería de la mina aparece dibujada en el mapa expuesto hasta la boca donde empata con un tubería. El agua vale más que el oro.
Aguas abajo de las fortalezas pétreas de Tirajana, de la gran Presa de Tirajana [construida con materiales del lugar] y de la Mina Cuesta Garrote llegamos a la primera parada de la Mina de la Heredad de la Acequia Alta de Sardina y Aldea Blanca: la campana 4 [punto rojo superior]:


Tal y como se aprecia en el mapa, la Mina de la Heredad tiene cuatro campanas. No visitamos la tercera campana, que tiene una hermosa escalera helicoidal de 104 peldaños [24 m de profundidad] y que está mucho mejor conservada que la de Cuesta Garrote, aunque si pudimos apreciar el interior de la campana 2 y el exterior de la entrada en escalera de la campana 1:



La boca de la Mina de las dos heredades: Sardina y Aldea Blanca, situada al pie de un risco con evidentes desprendimientos, es un simple agujero de una gigantesca y titánica obra subterránea filtrante con estructuras de ventilación que, a modo de monumentos pétreos de artesanía, afirman el cauce y la historia de la construcción y explotación de obras hidráulicas en el Barranco de Tirajana. Obras singulares y con notorios valores históricos y culturales: ninguna declarada Bien de Interés Cultural.




La visita finalizó con el reconocimiento ocular de algunas campanas, el pozo y la boca de la Mina Los Blanco [en referencia a los hermanos Blanco Cabrera]. Este nombre es el que recogió el técnico de minas Emilio Fernández González en su cartografía de trabajo.
La Mina Los Blancos no está en explotación desde mediados del sXX según recoge Francisco Suárez en su trabajo de investigación. Las campanas presentan una estética algo diferente a lo visto y descrito para la Mina de la Heredad. O bien su aspecto es bueno, con enlucido y obra de defensa o la campana presenta un cerramiento con bloques sobre la antigua obra de mampostería.

El Pozo de la Mina, de unos 20 metros de profundidad y 4 m de diámetro, tenía como función la de aportar a la mina el agua del fondo rocoso del cauce a través de un túnel cuya entrada, a 15 metros de altura, se puede observar a la derecha de la imagen. También se puede apreciar las ruinas de los peldaños de la escalera que descendía hasta la entrada del túnel.


Todas estas estructuras hidráulicas de expresión también forman parte de nuestro patrimonio histórico y cultural. Su antigüedad, tipología, materiales, funcionalidad, estética, estado, etc., son los notorios valores históricos que tienen estas monumentales obras de cauce, creaciones autónomas de ingeniería que constituyen nuestro legado del pasado: el de la batalla del agua.
Obras: estanques/depósitos, presas de embalse, canales, tuberías, galerías, pozos, minas de agua, etc.)
