Connecting Waterpeople
Xylem Water Solutions España
Aganova
AMPHOS 21
Ingeteam
Open Intelligence
ONGAWA
OVARRO
Badger Meter Spain
Aigües de Manresa
Saint Gobain PAM
VEGA Instrumentos
Catalan Water Partnership
Grupo Mejoras
AECID
KISTERS
Laboratorios Tecnológicos de Levante
Filtralite
SIGMADAF
ANFAGUA
Hidroconta
Fundación Botín
ATLANTIUM
AGENDA 21500
CAF
Adasa Sistemas
Bentley Systems
Schneider Electric
ADECAGUA
HRS Heat Exchangers
Minsait
Terranova
TecnoConverting
LACROIX
Gomez Group Metering
AVK Válvulas
Xylem Vue
ICEX España Exportación e Inversiones
Kamstrup
Molecor
ACCIONA
Barmatec
Autodesk Water
Cámara de Granada
Arup
Red Control
Hach
TEDAGUA
J. Huesa Water Technology
POSEIDON Water Services
FACSA
IAPsolutions
ISMedioambiente
Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades
Netmore
Nexmachina
Consorcio de Aguas Bilbao Bizkaia
Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico
Vodafone Business
Veolia
Aqualia
Fundación CONAMA
ESAMUR
FENACORE
GS Inima Environment
Itron España
Lama Sistemas de Filtrado
INVENT
Sacyr Agua
Moval Agroingeniería
Asociación de Ciencias Ambientales
Almar Water Solutions
Vodafone IoT
Diehl Metering
Centro Nacional de Tecnología de Regadíos (CENTER)
Baseform
Honeywell
SCRATS
Ens d'Abastament d'Aigua Ter-Llobregat (ATL)
Amiblu
Rädlinger primus line GmbH
ISEO Ultimate Access Technologies
Global Omnium

Se encuentra usted aquí

¿Por qué no podemos obtener agua potable del océano?

  • ¿ qué no podemos obtener agua potable océano?
  • El agua cubre dos terceras partes del planeta, más que suficiente para que bebieran todos los seres humanos… si no fuera tan salada. En un contexto en que el cambio climático y el crecimiento de la población ejercen presión sobre las fuentes de agua tradicionales, nuestro experto desvela por qué la desalinización todavía es un sueño inalcanzable.

Sobre la Entidad

CORDIS
CORDIS constituye el principal portal y repositorio público de la Comisión Europea para difundir información sobre todos los proyectos de investigación financiados por la Unión Europea.

Durante siglos, las personas han estado intentando extraer agua dulce del océano. En el siglo XVI, los navíos llevaban destilerías pequeñas que podían utilizarse en caso de emergencia para hervir agua de mar. Sin embargo, intentar hacer esto a gran escala conlleva problemas de la misma envergadura.

Tal y como afirma Frank Rogalla: «Es una cuestión de energía. Desalinizar el agua requiere diez veces más energía que ninguna otra fuente de agua». La huella de carbono de la desalinización de agua es considerable: las plantas de desalinización industriales, como la enorme de Ras al-Khair en Arabia Saudí, suelen necesitar sus propias centrales eléctricas.

Aunque las primeras plantas de desalinización se basaban en hervir el agua salada, en los años setenta del siglo pasado, una crisis energética aceleró el aumento de las plantas de ósmosis inversa, que utilizan presiones elevadas para hacer pasar el agua salada a través de una membrana que retiene la sal en un lado. Este proceso utiliza aproximadamente la mitad de energía que el hervir el agua, pero sigue necesitando unos 4 kWh para producir un metro cúbico de agua potable.

Esto hace que otras estrategias para las comunidades golpeadas por la sequía, como el almacenamiento y la reutilización del agua, sean mucho más pragmáticas. «El agua desalinizada es demasiado cara para la mayoría de casos de uso —añade Rogalla—. Es cara desde el punto de vista de las infraestructuras y de los costes energéticos, por lo que se trata de un último recurso». Afirma que las plantas de desalinización construidas en España dejaron de utilizarse cuando los agricultores se negaron a pagar los elevados costes del agua que producían.

Sin embargo, existen algunos trucos que podrían hacer el agua de mar más apetecible. El primero es evitar los océanos. «Más que agua de mar, la desalinización suele utilizar agua salobre como punto de partida», explica Rogalla. Esta puede proceder de acuíferos considerados demasiado salados para usarlos sin tratar o de fuentes de estuarios. Esta agua es menos salada que el agua de mar, por lo que se necesita menos energía para desalinizarla.

En el proyecto financiado con fondos europeos MIDES, Rogalla dirigió los esfuerzos por aumentar todavía más la eficiencia del proceso con la ayuda de bacterias. Estos microbios se utilizaron para ayudar a transportar moléculas de sal a través de una membrana y, de ese modo, reducir más la energía necesaria para crear agua potable. Rogalla afirma: «La energía necesaria para la desalinización es directamente proporcional a la concentración de sal, así que, si podemos iniciar el proceso con energía microbiana, reducimos la electricidad requerida».

Por cada litro de agua dulce que producen las plantas de desalinización, hay un litro de agua residual que ahora es el doble de salada. Rogalla ve esto como una oportunidad: «Hay sales buenas en el agua, como el calcio y el magnesio, sales que normalmente son muy caras de obtener». Su equipo está estudiando formas de extraer los diversos minerales disueltos en esta salmuera residual para su uso comercial.

Con el aumento de la escasez de agua, ¿considera Rogalla que la desalinización es el futuro? «Es una medida de emergencia y solo una parte de una solución —señala—. Primero, deberíamos minimizar el uso y luego reutilizar el agua cuando sea posible. La desalinización es solo para una necesidad acuciante. Sin todas estas otras acciones, sencillamente no es sostenible».

Haga clic aquí para saber más sobre la investigación de Frank Rogalla: Bacterias que impulsan la desalinización.

Suscríbete al newsletter

Los datos proporcionados serán tratados por iAgua Conocimiento, SL con la finalidad del envío de emails con información actualizada y ocasionalmente sobre productos y/o servicios de interés. Para ello necesitamos que marques la siguiente casilla para otorgar tu consentimiento. Recuerda que en cualquier momento puedes ejercer tus derechos de acceso, rectificación y eliminación de estos datos. Puedes consultar toda la información adicional y detallada sobre Protección de Datos.

La redacción recomienda