Pedro Arrojo: "Barcelona dispone de más del doble del volumen que se necesitaba trasvasar"

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Barcelona ya cuenta con el doble de volumen de agua de la que preveía la extensión del 'minitrasvase' de Tarragona, por lo que puede llegar a mayo de 2009, cuando entrarán en funcionamiento las desaladoras, sin cortes en el suministro, según aseguró hoy el profesor de Análisis Económico de la Universidad de Económicas de Zaragoza y presidente de la Fundación para una Nueva Cultura del Agua, Pedro Arrojo.

"La Agencia Catalana del Agua (CAT) estimaba en 35 hectómetros cúbicos el suplemento necesario respecto a las disponibilidades --dijo a Europa Press--. En estos momentos, con toda seguridad se registran ya en los embalses catalanes más de 50 hectómetros cúbicos suplementarios como fruto de las lluvias. Mi estimación es que se dispone de forma controlada de más del doble del volumen que se necesitaba trasvasar, incluidos los barcos".

Arrojo insistió en que "con absoluta solidez técnica" puede decirse que pueden empezar a "descabalgarse las medidas de emergencia previstas". A su juicio, el trasvase es la última medida a poner en marcha, según se desprende de una lectura rigurosa del Decreto-Ley de abastecimiento de agua a Barcelona.

"Si tenemos la cantidad de agua necesaria, la medida a implantar en última instancia es la primera que hay que desmontar --aseguró--. Hay que ser consecuentes y confiar que en efecto con esa cantidad de agua, hay posibilidad de reenganchar con la planificación prevista en la región, incluso aunque no lloviera más".

En este sentido, precisó que, en todo caso, debe permanecer el compromiso ciudadano de ahorro y eficiencia y evitar suavizar otras medidas permitiendo el llenado de piscinas o regar los parques.

"Hay agua suficiente para llegar a mayo sin trasvase. Manteniendo el rigor y el compromiso ciudadanos de ahorro y eficiencia podemos gestionar la crisis aunque no lloviera más, pero si se empiezan a llenar piscinas y jardines, dentro de cuatro meses regresaremos a la situación de emergencia".

Para Arrojo, es momento de hacer un llamamiento a la serenidad de los políticos:

"Lo único que se puede entender es que si se han relajado las condiciones que llevaban a tener que hacer el trasvase, contradictorio a la coherencia de la planificación hidrológica, hay que desmontarlo y continuar con la planificación prevista, porque eso además desmontaría la demagogia de quien exige un trasvase del Ebro a Almería al igual que a Barcelona".

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