Los expertos exigen más coordinación administrativa para evitar desastres en el litoral

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La Universitat de València acoge esta semana el Seminario Internacional sobre Gestión Integrada de Zonas costeras. Los científicos han reclamado políticas públicas de recuperación de procesos naturales en lugar de la promoción de obras duras como la regeneración artificial de las playas o la construcción de espigones.

“Nos encontramos ante situaciones graves de descoordinación administrativa para acometer políticas y leyes, como es el caso de las normas relativas a la protección de los ecosistemas litorales”, ha argumentado hoy el profesor de Geografía de la Universitat de València Joaquín Farinós, en la presentación del Seminario Internacional sobre Gestión Integrada de Zonas Costeras que acoge esta entidad académica hasta el próximo jueves. Farinós, director del encuentro organizado desde el Institut Interuniversitari de Desenvolupament Local (Iidl), con el apoyo del Ministerio de Ciencia e Innovación, apuntaba la necesidad de acometer una revisión sobre instrumentos como la Ley de Costas de 1988 y ante el reciente episodio de inundaciones en la Comunitat Valenciana ha aseverado: “No nos podemos extrañar de fenómenos como la gota fría, habituales de nuestro clima mediterráneo, precisamente este tipo de lluvias torrenciales deberían limitar actuaciones sobre el litoral o las llanuras aluviales, ya que su ocupación provoca daños que se habrían podido prevenir”.

El catedrático de Análisis Geográfico Regional de la Universidad de Cádiz Juan Antonio Barragán, ha explicado que mientras “se alteran procesos naturales mediante la construcción o la falta de fiscalización sobre el uso del territorio, estamos destruyendo los servicios naturales que aportan los ecosistemas costeros como es el caso de la protección que ejercen las dunas o las zonas húmedas”. “Las consecuencias negativas de temporales o precipitaciones en el Mediterráneo no llegan por azar sino que son las consecuencias negativas de determinadas intervenciones territoriales”, añadía. Barragán insistió que las políticas públicas de recuperación de procesos naturales de la costa “son un buen negocio, mucho más baratos a largo plazo que la construcción de espigones, escolleras o la regeneración artificial de playas”. Además, “no sólo se debe avanzar en coordinación de administraciones estatal, autonómicas y locales, sino también en cooperación y en cultura de participación, de hecho, igual que existe un Consejo Nacional de Agua podría impulsarse un organismo similar para analizar las políticas públicas sobre la costa, con lo que también se evitarían conflictos territoriales”.

La pérdida de riqueza

El presidente de la Asociación de Geógrafos Españoles y miembro del Colegio Oficial de Geógrafos, Rafael Mata, ha recordado que la costa es la faz de un territorio continental, por ello, “la pérdida de playas, marismas, estuarios, humedales o la erosión costera generan riesgos naturales, además, la buena gestión de la costa requiere una buena gestión del territorio interior, de las cuencas hidrográficas”. Según Farinós: “cualquier actuación río adentro (embalses, pérdida de cubierta vegetal o suelo, incendios, especulación, nuevos usos, etc) “genera una reducción de recursos, de patrimonio y de posibilidades de riqueza porque la acción predadora y tecnológica del territorio pasa factura”.

“Se dice que en el crecimiento urbanístico de los últimos años en la costa, en el alicatado del litoral, han ganado muchos –ayuntamientos, empresas constructoras, la industria del turismo, etc-, pero es una falacia. Han ganado pocos y la hipoteca que heredamos todos, a largo plazo, es muy gravosa y, al mismo tiempo, dificulta la superación de la crisis”, explicaba el también catedrático de Análisis Regionales Mata, quien esgrimía que nos encontramos “en una crisis ambiental y territorial”.

Barragán insistía en este aspecto: “El disparate urbanístico lo vamos a pagar muy caro”. Y al respecto de las inundaciones consideró que se deben exigir responsabilidades porque disponemos de suficientes normativas, pero “las administraciones deben velar por garantizar la seguridad de las personas y poner orden en el caos de la intervención urbanística y litoral”.

Los expertos que participan en el Seminario Internacional sobre Gestión Integral de Zonas Costeras en la Universitat de València también insistieron en el impacto de infraestructuras marinas. “Debemos tener en cuenta el impacto de la construcción de nuevos puertos, de la ampliación de los ya existentes o de la construcción de espigones, que favorecen la erosión costera, es decir, la pérdida de playas”. Y no sólo eso, “la alteración de los fondos marinos también genera conflictos en el sector pesquero”, subrayaba Barragán.

El Mediterráneo: más vulnerable al cambio climático

Los expertos también han destacado la importancia de aplicar la gestión integrada de las zonas costera para “evitar los impactos del cambio climático, ya que la costa mediterránea, donde todavía priman las malas prácticas, es muy vulnerable a este fenómeno”, ha afirmado Joaquín Farinós. Por su parte, Rafael Mata, manifestaba la importancia del calentamiento global en su vertiente “tanto de modelo territorial como en el funcionamiento del sistema socioeconómico porque el cambio climático es un problema humano y económico de primera magnitud”.

“Hemos avanzado en la teoría de la gestión integrada de gestión litoral, que emana de una recomendación de la Unión Europea de 2002, pero faltan acciones y declaraciones que acompañen el papel”, concluía Barragán. Una muestra de este desequilibrio entre ciencia y política es que la mayoría de estrategias autonómicas y la estatal para hacer frente al cambio climático “apenas tienen en cuenta la costa, mientras que la Comunitat Valenciana fue la primera autonomía en disponer de una estrategia de gestión integrada del litoral que nunca se ha puesto en práctica”.

Fuente: UV

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