Castilla - La Mancha creará una Red de Observatorios de Biodiversidad

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El director general de Áreas Protegidas y Biodiversidad, Alberto López, avanzó hoy en Santander (Cantabria) que el Gobierno de Castilla-La Mancha creará una Red de Observatorios de Biodiversidad, que tendrá como principal finalidad el seguimiento continuo de especies y ecosistemas para conocer cómo van siendo afectados por los impactos que el cambio climático pueda tener y proponer medidas concretas de gestión.

De esta forma lo indicó durante su participación hoy en el Palacio de la Magdalena de Santander, sede de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, dentro del Curso de Verano ‘Espacios Naturales protegidos en el siglo XXI: retos globales’, con la conferencia “Espacios Naturales protegidos y cambio climático”.

Alberto López detalló que para la puesta en marcha de este proyecto, que se recoge en la Estrategia Regional de Mitigación y Adaptación frente al Cambio Climático de Castilla-La Mancha, ya se han iniciado las conversaciones con la Universidad regional y se prevé una primera propuesta tras el verano.

En su conferencia, el director general explicó que el Gobierno de Castilla- La Mancha, a través de la Oficina de Cambio Climático de la Consejería de Agricultura y Medio Ambiente, ha elaborado un primer informe de impactos del cambio climático en la región que incluye su afección sobre los Espacios Naturales Protegidos.

“Un trabajo científico, que junto a otras iniciativas llevadas a cabo en Castilla-La Mancha ha llamado la atención de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo para presentar en este foro académico los resultados de este proyecto, así como las acciones que llevaremos a cabo en nuestra región”.

De esta forma, las principales conclusiones de este estudio confirman los tres componentes principales que afectarán a los espacios naturales como son el ascenso de temperaturas sobre todo para hábitats de alta montaña; aridificación y, en tercer lugar, la mediterraneización, es decir, una amenaza para hábitats ligados a climas con sequía estival atenuada o nula, además de cambios en la cantidad y la calidad de las aguas así como mayor incidencia de incendios.

Como dijo, solo el 20% de la extensión regional mantendría climas similares a los actuales. Así, los mayores problemas se detectan en los sistemas montañosos del occidente regional (Sierra de Ayllón, Montes de Toledo y Sierra Morena) y los espacios naturales protegidos del sistema ibérico, serranías subbéticas y lagunas y sistemas fluviolacustres.

El responsable de Áreas Protegidas y Biodiversidad resaltó el papel destacado de las áreas protegidas porque son sistemas activos en la fijación de CO2, en la reducción de la forestación y la degradación de los suelos “por lo que se hace necesario establecer medidas que puedan contribuir a mejorar su potencialidad como sumideros de carbono”. Además, como dijo, tendrán que contar con planes de gestión que incorporen estrategias de adaptación a los posibles efectos del cambio climático.

Alberto López recordó que actualmente la región cuenta con 106 espacios naturales protegidos, con más de 320.972 hectáreas, y que de forma inminente se van a declarar otros tantos, lo que supondrá casi 281.600 hectáreas protegidas más.

Fuente.- JCCLM

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