El valor de evaluar la huella de agua: el camino hacia una aplicación masiva de este indicador está ya marcado

476
0
  • Alberto Garrido, en la presentación de iAgua Magazine 6
    Alberto Garrido, en la presentación de iAgua Magazine 6

Sobre el blog

Alberto Garrido
Director del Observatorio del Agua de la Fundación Botín y Director de CEIGRAM

Publicado en:

iAgua Magazine Nº 6

Pensar que la huella de agua es un indicador de sostenibilidad similar a la huella de carbono o ecológica es un error. En el caso del CO2, una molécula emitida para producir un producto es equivalente, sea cual sea su origen, proceso o punto de emisión; se acumula en la atmósfera, y contribuye así al calentamiento global. Abulta el balance de C atmosférico, dificultando estabilizar la concentración de gases de efecto invernadero. Por el contrario, el agua es un recurso renovable, siendo el caso que la cantidad de H2O que hay en la tierra y en la atmósfera es constante. Por tanto, el agua no se gasta, circula; el carbono se acumula.

Pero el consumo de agua directo, o su contaminación, tiene un impacto en la cuenca en que se produce. Por tanto, mientras que la huella de C no precisa ser referida a su origen, en el caso del agua es fundamental conocer el impacto, dónde y cuándo se produce. Hay una última diferencia fundamental que se deriva de las anteriores. Mientras que el comercio de agua virtual puede ahorrar agua, si los bienes que consumimos se producen en el lugar donde es más abundante.

La carrera por lograr el liderazgo en aplicaciones de la huella de agua no ha hecho más que empezar

La consecuencia de todo esto es que somos igual de 'responsables' por causar una emisión de CO2, pero una huella de agua de 1 litro puede o no ser igualmente nociva. Es más, puede darse el caso de que un aumento de huella del agua, pongamos por caso de Australia, aunque sea superior a una disminución en Argelia o en Almería, genera un resultado ambientalmente positivo aunque el balance de huella hídrica global aumente.

Esto implica que las primeras evaluaciones de huella hídrica carentes de contexto (los famosos 15.000 litros de un filete de carne vacuno) tenían un significado muy limitado y podrían dar lugar a serios equívocos. Por fortuna, tanto el concepto desarrollado por la Water Footprint Network (WFN), como el definido en la Norma ISO 14046 han desterrado el uso del indicador sin una referencia clara al impacto.

Esto nos lleva a otra consideración de relieve. Los famosos colores de la huella hídrica, el agua verde, azul y gris, tan presentes en la mayoría de las estimaciones publicadas con el método de la WFN (o sus variantes), han quedado suprimidas en la 14046, que solo proporciona un indicador de huella del agua. Este engloba conjuntamente los impactos en cantidad y calidad.

Las primeras evaluaciones de huella hídrica carentes de contexto tenían un significado muy limitado

Además, la huella hídrica gris siempre tuvo muchos detractores, y la verde también suscita reservas, si bien estas han pasado más desapercibidas. La huella de agua verde de un producto es la fracción de agua que ha sido utilizada en su producción y que proviene de la lluvia, se acumula en el suelo y una planta la ha aprovechado. En un cultivo de secano la huella verde es el único aporte de agua que recibe el suelo.  Es bien sabido que muchos cultivos de regadío aprovechan el agua de lluvia, que es complementada por la irrigación, teniendo los productos obtenidos con sus cosechas una huella de agua verde (proveniente de la lluvia) y otra azul (aplicada artificialmente por medio del riego).

Ahora bien, los agrónomos consideran que la huella verde no debería tenerse en cuenta. Porque, de no haber un cultivo en un determinado suelo, la vegetación natural también absorbería parte de la humedad del suelo proveniente de la lluvia. Por tanto, el cultivo aprovecha un volumen de agua que en otro caso también se evaporaría.

Esta crítica puede haber influido en que el enfoque de la 14046 no tenga en cuenta la huella verde en su inventario del agua, y por tanto no se integre en el esquema de evaluación, ni en el de impacto. Como consecuencia de la aprobación de la 14046, esperamos una nueva era en la aplicación del indicador de huella de agua basada en la aplicación de métodos más estandarizados y comparables. Sin embargo, ello va a requerir no poco esfuerzo de aprendizaje y contrastación, hasta lograr que los resultados sean confiables y comparables. 

La carrera por lograr el liderazgo en aplicaciones de la huella de agua no ha hecho más que empezar, y en España hay muchísimo interés y no pocos especialistas. Deberíamos ser líderes en el mundo.

Comentarios