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La gestión del agua en los límites de la disponibilidad

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Sobre el blog

Axel Charles Dourojeanni Ricordi
Consultor Senior en Recursos Hídricos e Innovación.
Grupo INCLAM
Global Omnium
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La población de la Tierra alcanzó en 2011 la cifra de siete mil millones de habitantes, número que sigue aumentando día a día. Una gran parte de la población mundial vive en regiones sin acceso adecuado al agua y otros tanto dependen de sofisticados sistemas hidráulicos para regular y transportar el vital elemento. En varios países hay grandes represas que están llegando o han superado su proyección de vida útil, y no hay programas claros sobre cómo se van a reponer. La expansión en el uso del territorio, asociada a la ocupación desordenada de éste, ha alcanzado zonas de riesgo afectando las cabeceras de las cuencas; que son las fuentes primarias de agua. A esto se suma el deterioro en la calidad del recurso que afecta en diferentes formas a todo el mundo. Para completar el panorama los cambios en el ciclo global del agua tales como modificaciones en los patrones de precipitación, intensificación de eventos de lluvia y de sequías asociados al calentamiento global suponen una nueva amenaza a la disponibilidad de los recursos hídricos.

Los conflictos por el agua surgen y se agravan por desconocimiento del sistema natural intervenido y por un desorden y hasta caos en la aplicación de las intervenciones en las cuencas hidrográficas. La pobre gestión del recurso que no considera la dinámica hídrica a escala cuenca, evidentemente ha causado a la fecha más estragos que los cambios generados por el cambio climático global. Abusos de los usuarios más fuertes sobre los más débiles, expansión urbana y ocupación del territorio sin ningún ordenamiento ni prevención sobre la disponibilidad de agua, degradación de las cuencas de captación de agua y la ausencia de sistemas establecidos para la gestión de los conflictos de interés por el agua, son sólo algunos ejemplos. Sin embargo, parece que como siempre se prefiere hacer responsable de los problemas a la fatalidad cuando en realidad provienen de nuestra propia incapacidad para enfrentarlos.

Estos problemas asociados al agua no son algo nuevo ya que se vienen gestando desde mediados del siglo pasado, y es precisamente esto lo que motivó la necesidad de establecer sistemas permanentes de gestión de agua. En otras palabras, se hizo forzoso establecer reglas de convivencia entre los varios usos y usuarios del agua de manera de evitar o mitigar las interferencias que se generaban en la cuenca. A través de la creación de organizaciones permanentes de gestión por cuencas se intenta establecer y aplicar reglas de juego para que todas las intervenciones no se afecten entre sí, tanto con relación a la cantidad de agua que cada uno de los usuarios en una cuenca requiere, pero además para controlar el incremento de la contaminación de los recursos hídricos compartidos. Este enfoque se expandió desde Europa al mundo, y algunos ejemplos de ello son: las Confederaciones de Cuenca en España (1925), las Agencias de Cuenca en Francia (década del 60) y algunos ejemplos específicos como la cuenca del Rurh en Alemania, entre muchas otras. Más recientemente este enfoque se ha ido incorporando en Latinoamérica, como será ampliamente desarrollado en este documento

Existe un temor compartido frente a los evidentes efectos de los cambios en el clima, lo que ha sido motivo de amplios debates públicos y cientos de eventos sobre el tema. Paradójicamente, el efecto clima parece generar más preocupaciones por el agua que las situaciones extremas en las que vive gran parte de la población mundial hoy en día; las cuales no son atribuibles al cambio climático. Los cambios de clima no deberían modificar la base misma sobre las cuales un sistema de gestión hídrica debe operar, ya que éste debe lidiar con los extremos con que se presenta el agua y los efectos que ello causa en la población y el ambiente. Sin embargo, son las situaciones extremas las que ponen en evidencia las fortalezas y debilidades de los sistemas de gestión existentes y por lo mismo representan una oportunidad única para mejorar los sistemas actuales de gestión del agua. Este es uno de los mayores desafíos que enfrenta el mundo.

Eventos extremos como las sequías son sólo un pequeño adelanto temporal de casos dónde la disponibilidad del recurso hídrico estará al límite y por lo mismo nos ofrece la oportunidad de desarrollar formas para enfrentar sus consecuencias. Estos fenómenos son cada vez más comunes en América Latina y el mundo. Pero ¿Cuáles son las mejores opciones para gestionar cuando la disponibilidad de estos está llegando a su límite? ¿Qué y quien fija el límite? ¿Han evolucionado los sistemas de gestión de agua en forma proporcional al incremento de la complejidad de los sistemas naturales, los que están cada vez más intervenidos? ¿Son conscientes los diferentes actores responsables de las intervenciones sobre las cuencas y el agua de los límites que impone la naturaleza? ¿Están dispuestos a aceptar reglas de juego y normas de intervención para lograr en forma equitativa sus objetivos? ¿Cuánto pueden retardarse las situaciones extremas con una mejor gestión del agua? Estas y otras interrogantes serán discutidas en el contexto latinoamericano, analizando diferentes casos de estudios sobre experiencias en distintos países de la región.

El presente documento está organizado en seis capítulos donde en el primero se evalúan las complejidades en la aplicación de GIRH en el contexto desarrollado en América Latina. En el capítulo 2 se analizan la evolución de los sistemas de gestión de las intervenciones y se analiza el estado actual de estas iniciativas. En los capítulos 3,4 y 5, son analizadas las situaciones conflictivas, los dilemas aún no resueltos y se desarrolla la dimensión del agua como bien público versus el agua como bien privado, respectivamente. Finalmente, un análisis al futuro de la gestión del agua en el límite de la disponibilidad.